Las próximas horas son cruciales para Monseñor Ma Daqin: ¡apóyale!

Las próximas horas son cruciales para Monseñor Ma Daqin: ¡apóyale!

««<a href="http://enraizados.org/e/360" target="_blank">Pide al Ministro de Asuntos Exteriores español que exija la liberación inmediata del Obispo católico</a>»»

REDACCIÓN HO.- Como expone la asociación Enraizados, voz católica en la vida pública, Monseñor Thaddeus Ma Daqin, obispo chino ordenado por mandato pontificio sigue detenido y no tenemos noticias ciertas sobre él. Su ejemplo de fidelidad a la Iglesia ha sido un acicate para los fieles católicos chinos y un aguijón para aquellos que se dejan manipular por el Gobierno de la política del hijo único y el aborto selectivo formando parte de la Asociación Patriótica de católicos chinos. ¡No podemos dejarle solo!

Si ya has firmado, reenvía esta acción a toda tu libreta de direcciones. A través de la inciativa de Enraizados, se han rebasado con creces las primeras mil firmas que se fijaron como objetivo inicial, pero ahora se pretende llegar a las 5.000 antes de presentarlas al Ministro de Asuntos Exteriores español.

Los católicos chinos no sólo son perseguidos por la dictadura comunista, sino que deben enfrentarse a la presión de la Asociación Patriótica de católicos chinos creada en su día por Mao para controlar a los católicos chinos y hacerlos sumisos al Régimen. Muchos Obispos, sacerdotes y fieles se mantuvieron firmes en su fe en comunión con Roma. Esta actitud valiente y gallarda supuso para muchos la reclusión y la desaparición y como mínimo la clandestinidad.

En la actualidad el Gobierno chino sigue queriendo controlar a la Iglesia. Por ello ordena a los Obispos de la Asociación Patriótica que ordenen nuevos Obispos sin la autorización del Vaticano. Asimismo cuando el Vaticano da orden de ordenar a un nuevo Obispo, como en el caso de Ma Daqin, trata de interferir en el mismo, haciendo participar en la Ceremonia a Obispos que no están en comunión con Roma, al haber sido ordenados ilegítimamente en la Asociación Patriótica, con objeto de darles una apariencia de normalidad estatal y legitimar la actitud de los que forman parte de la Asociación Patriótica, incompatible con el catolicismo según la carta dirigida por Benedicto XVI a los católicos chinos en 2007.

Monseñor Ma Daqin, consciente de lo que le podía suponer, se mantuvo firme el día de su ordenación. No permitió que el Obispo de la Asociación Patriótica que fue mandado por el Gobierno a su ceremonia le impusiera las manos (en la Ceremonia de ordenación de un Obispo los Obispos presentes le imponen las manos) y en sus palabras dejó bien claro que quería ser fiel a la Iglesia y al Santo Padre por lo que renunciaba a todos sus cargos en la Asociación Patriótica.

El acto de Ma Daqin tenía una especial importancia tanto para los católicos chinos como para el Vaticano. El día anterior a su ordenación, el 6 de julio, la Asociación Patriótica llevó a cabo una ordenación ilegítima al no contar con la autorización del Santo Padre, en la ciudad de Harbin. Fue ordenado Yue Fusheng quien automáticamente recibió la excomunión tal y como ha aclarado el Vaticano que le ha negado cualquier derecho de gobierno sobre los sacerdotes de su Diócesis. El día 7 Ma Daqin testimonió que hay que obedecer a Dios antes que a los hombres y que merece la pena sufrir por Cristo. Es un nuevo Confesor de la Fe que testimonia que no hay nada por bueno que sea, incluso la propia vida, que merezca anteponer a Dios.

Como afirma desde Enraizados José Castro, "estamos muy necesitados en el mundo de testigos así, por ello ¡No podemos dejarle solo! Debemos unirnos a todos aquellos que reconocen el acto de valentía, de fe y de esperanza y de caridad de Ma Daqin, debemos exigir al Gobierno chino su inmediata puesta en libertad y respetar el derecho a la libertad de religión de todos los católicos chinos. Debemos exigir libertad para la Iglesia en China que no puede ser considerada como una Agencia estatal más como tratar de hacer el Gobierno controlando la Asociación Patriótica de católicos chinos y la mal llamada Conferencia Episcopal China".

Castro no termina sin abogar por tener presentes a los hermanos en la fe sirios y nigerianos. Los primeros en palabras del arzobispo maronita de Damasco están viviendo un "Apocalipsis, esperamos la Resurrección" y los segundos están sufriendo un lento pero constante genocidio religioso ante el silencio de la ONU y del munco occidental.

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