En defensa de la familia, la libertad religiosa y el descanso dominical

En defensa de la familia, la libertad religiosa y el descanso dominical

<a href="http://www.hazteoir.org/noticia/44519-organizaciones-cristianas-piden-proteger-domingo-como-dia-festivo">«Organizaciones cristianas piden proteger el domingo como día festivo»</a>

REDACCIÓN HO.- Tras la entrada en vigor en la Comunidad de Madrid de la Ley de Dinamización de la Actividad Comercial, se establece en esta Comunidad la libertad absoluta de horarios de los centros comerciales. Ante las quejas que esta medida ha suscitado en la sociedad madrileña y española, las autoridades objetan que  no es una medida coercitiva, que a nadie se le obliga a abrir en domingo sino que es voluntario, y que va a crear un importante número de puestos de trabajo, tan necesarios ante la crisis actual.

Desde la Asociación Enraizados (Twitter: @AsocEnraizados I Facebook), una voz católica en la vida pública, se transmite a la opinión pública algunas consideraciones acerca de esta Ley, que expone en un comunicado remitido a HO. A saber:

1.- Las autoridades públicas tiene a su cargo el cuidado de la Comunidad. Por ello deben velar por alcanzar el Bien Común de la misma. Dentro de dicho Bien Común se integra el derecho-deber del trabajo, tan necesario en la actual crisis, pero también el derecho al descanso, la llamada a la transcendencia que cualquier persona debe poder cultivar y la conciliación de la vida familiar y laboral.

2.- La adopción de una medida tendente a la liberalización absoluta de horarios no es una medida neutra. La neutralidad no puede fundamentarse en la ausencia de coactividad para abrir los días de fiesta. Faltaría más que obligase a abrir los domingos. Pero lo cierto es que la presente es una Ley que se posiciona ideológicamente en una opción concreta: todo debe sacrificarse por la economía. Volvemos así a una etapa ya superada de un cierto capitalismo salvaje y perdemos una conquista social y espiritual del siglo XX en España que retomaba la ya existente en el Medievo.

3.- La mencionada Ley atenta contra la vida familiar, un auténtico bien también de naturaleza económica pues sabemos que no hay mejor refugio para las crisis que la familia. Por tanto va en contra del objetivo que pretende perseguir pues al debilitar la vida familiar, ya tan atacada en España, creará unas bases económicas poco sólidas. Nuevamente desde la Autoridad se aprueban medidas que lesionan la vida familiar y común apostando por crear una sociedad individualista y no personal.

4.- La mencionada Ley atenta contra el derecho al descanso, fundamental para una vida auténticamente humana y digna. El hombre necesita poder vivir en comunidad y compartir con sus semejantes tiempo de ocio en el que poder conocerse y convivir, no solo cohabitar.

5.- La mencionada Ley atenta contra la libertad religiosa pues el respeto al domingo es algo tradicional a la sociedad española, mayoritariamente de raíces católicas. No se trata sólo de que los creyentes puedan cumplir sus obligaciones religiosas, elemento ya realmente fundamental del Bien Común y personal, sino también de que cualquier ciudadano, creyente o no, pueda dedicar un día a cultivar esa llamada a la transcendencia que tiene por el mero hecho de ser persona.

Enraizados acaba su comunicado citando las palabras de Ramiro Pellitero, experto en la materia: “No se trata de oponer el “bienestar económico” (o el posible aumento de puestos de trabajo) a la “santificación de las fiestas”. Se trata de subrayar que el bienestar económico (cuando no simplemente un mayor consumismo que de por sí no mejora la situación económica) no debe poner en peligro la dignidad de los trabajadores, la atención a sus familias, su derecho a cultivar los valores espirituales, todo lo cual hace necesario el descanso semanal. Por eso, para paliar la crisis económica es mejor buscar otros medios que respeten ese descanso, y así todos salimos ganando, también la economía al servicio del hombre”.

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Celebro que en HO por fin os hagáis eco de este grave problema, que aumentará cuando el Gobierno modifique el calendario laboral desplazando fiestas religiosas fundamentales con la excusa de evitar los "puentes". A mi modo de ver, el problema es doble. Por un lado, están las cuestiones prácticas para los trabajadores católicos, tratando de compatibilizar sus obligaciones religiosas y familiares con las laborales. Muchos tendrán que incumplir el precepto de oír misa entera todos los domingos y fiestas de guardar, al tener que trabajar tanto en esos días como en las vísperas, en muchos casos en horario partido y/o en zonas sin templos cercanos que tengan misa fuera de sus horarios de trabajo, además de no poder asistir a misa en sus propios barrios también por incompatibilidad de horarios. Ese problema se resolvería en parte con la dispensa, que siempre ha existido en la Iglesia. Se trata de que la jerarquía eclesiástica abra la mano y permita a los católicos afectados asistir a la Eucaristía el día que tengan libre, con la misma validez. A partir de ahí, que cada cual actúe en conciencia, y trate de cumplir el precepto en domingo siempre que sea posible. En muchos casos, en las grandes ciudades un trabajador puede asistir a misa incluso a diario, si se organiza bien. Seguirían quedando flecos, como los fieles pluriempleados toda la semana, las familias cuyos miembros no puedan asistir juntos a misa porque tengan distintos horarios laborales o deban turnarse en el negocio familiar, etc. Pero éstas son meras cuestiones prácticas. El Señor nos conoce, y le importa más nuestra actitud al celebrar su sacrificio redentor que el mero cumplimiento. Tengamos cuidado de no caer los católicos en la hipocresía masoquista de asistir a misa un lunes, por ejemplo, amargados falsamente, dándonos golpes de pecho ante el altar porque tenemos un jefe tiránico que no nos deja ir en domingo, cuando la Eucaristía es una fiesta alegre a la que hemos de asistir lo más felices que nos sea posible y en paz con nuestros hermanos, los demás hombres; o peor aún, "fumarnos" la misa semanal con la excusa de que tenemos que trabajar el sábado por la tarde y el domingo, cuando para ir al bar sí nos sobra tiempo y a lo mejor, haciendo un esfuerzo, podríamos cumplir el precepto cuando toca, y no entre semana. Desgraciadamente, mucha gente buena va a tener que consolarse yendo a misa cuando pueda, y no cuando le gustaría. Pero esas mismas personas también se consolarán sabiendo que yendo a trabajar cumplen con su deber, también para con el Señor. La mayoría de los que se quejarán más sonoramente serán los hipócritas que criticarían a Jesús por trabajar en Sábado de haber sido sus contemporáneos. Sin embargo, queda la segunda cuestión, y es que al generalizarse el trabajo en domingos y festivos más de lo que ya lo estaba (del comercio se acabará pasando a los demás sectores económicos con el tiempo), se vulnera el sentido de lo sagrado en la sociedad. O todos los días son igualmente sagrados, o todos dejan de serlo. Lo primero puede llevar al panteísmo, lo segundo al agnosticismo, en ambos casos al relativismo laicista. Está claro, el laicismo no es sólo cuestión de izquierdas, de PSOE, IU, La Sexta y demás. La derecha está en la misma línea.
Muchas gracias por participar con tu comentario, BJPL. Pero si consultas la hemeroteca, verás que no es la primera vez que nos ocupamos del tema.
Debo matizar. No recuerdo esas informaciones anteriores, quizá no he estado lo bastante atento. En realidad, me refería más a cuando Rajoy anunció, ya en su discurso de investidura, que modificaría el calendario laboral para que las fiestas laborales pasaran al lunes más próximo, con pocas excepciones, a fin de evitar los "puentes", que, en efecto, son un abuso cometido por amplias capas de la sociedad, más por parte de las epresas que de los trabajadores, pese a que nos intenten vender lo contrario. Así muchas empresas dan de baja al personal en esos días, contando con que la productividad va a ser baja, y se ahorran sus cotizaciones. Cuando informasteis del discurso de investidura de Rajoy sí mencionasteis el tema, pero de pasada, embutido en el resto de la noticia. Me decepcionó que no dierais más relevancia al tema, que me parece importantísimo no sólo porque muchos católicos pueden quedarse sin la posibilidad de ir a misa en día de precepto y hasta muchos sacerdotes tener dificultades para compatibilizar su obligación de celebrar la Eucaristía con obligaciones laborales propias (por ejemplo, dando clases, asistiendo a hospitales), sino por ese ataque laicista que supone una medida así. Si las fiestas religiosas, aunque se celebren cambiándolas de día, pierden su sacralidad por motivos económicos, pasando a ser éstos los más importantes, es la sociedad la que sufre las consecuencias. Lo sagrado pierde así cada vez más su motivación trascendente, su sentido profundo, pasa a ser tolerado o fomentado en la medida en que puede ser económicamente útil (por ejemplo, en Valencia el inefable Carlos Fabra ha anunciado que San José se celebrará a partir de ahora siempre en lunes para promover el turismo), y, si es un obstáculo para esos fines crematísticos, se relega o directamente se suprime o se sustituye. Paralelamente, se sacraliza ideas e instituciones humanas, políticas, sociales, etc, que incluso pueden ser perjudiciales. Esto ya lo estamos viendo. Se da a la fiesta de la Constitución más importancia que a la de la Inmaculada, por ejemplo. Al inevitable "puente" de diciembre se le llama siempre o casi siempre "puente de la Constitución", sin importar en qué día de la semana caiga el 6 de diciembre, aunque sea en domingo. No sé en qué parará la ocurrencia de Rajoy, parece haberla olvidado de momento, aunque ya veremos cuando se haga el calendario laboral de 2013, pero el escaso tratamiento que disteis a esa declaración me decepcionó, y, si os acordáis, escribí varios comentarios al respecto, y hasta propuse una alerta, quizá demasiado temprana, teniendo en cuenta que el Gobierno apenas acababa de tomar posesión. Con todo, aún pienso que, si esas declaraciones sobre los festivos sujetos a movilidad en el calendario laboral en vez de Rajoy las hubiera hecho Rubalcaba en similares circunstancias, dados los demostrados antecedentes laicistas del PSOE, habrían recibido más covertura en HO, y no precisamente laudatoria. Lo entiendo, acababa de entrar el PP, y quizá era injusto aplicarle el mismo rasero que al PSOE el primer día. Ahora veo que sois más ecuánimes, y por ejemplo en el tema del aborto tampoco al PP le pasáis ni una, y en cuanto al laicismo del PP, que lo hay, la respuesta ante las provocaciones del Ayuntamiento de Madrid me parece ejemplar, por citar un caso. Ahora estamos pudiendo comprobar que el Gobierno del PP, en cuanto a laicismo, relativismo y demás, no es mejor que el del PSOE. No van de anticlericales, como ellos, pero no dudan en atacar al cristianismo y la Iglesia Católica cuando conviene a sus fines, mientras sus dirigentes buscan hacerse fotos con los Obispos para quedar bien, en Santiago o donde toque. Son más astutos, intentan poner a la Iglesia -entendida como institución, no como Pueblo de Dios- de su parte, pero, si tienen que echarla a un lado y aplastarla para lograr sus fines políticos o económicos, no dudan en hacerlo. Es lo que se suele llamar mano de hierro con guante de seda. Por otra parte, la liberalización del comercio, que como cliente apoyo, porque mucha gente que trabaja sólo puede hacer compras importantes en fin de semana, puede destruir más puestos de trabajo de los que se vaya a crear. Si cierran muchos comercios pequeños y medianos porque, aunque abran más horas, no vendan lo suficiente y en cambio les aumenten los gastos de luz, salarios de sus empleados al echar más horas, etc, y en los grandes sólo crean puestos temporales, y pocos, al final habrá más paro. Con la reforma laboral, bastan 9 meses continuados de caídas de beneficios, no pérdidas, para despedir con la indemnización mínima. Como política comercial, la encuentro casi inevitable. Para comodidad de los clientes, me parece útil. Pero no por eso la gente va a gastar más. La crisis nos está enseñando precisamente a gastar según nuestras posibilidades reales. No porque las tiendas estén más tiempo abiertas vamos a comprar más. Incluso puede ser que acabemos consumiendo menos. Los trabajadores del pequeño y mediano comercio que pueden perder sus empleos también son consumidores... todavía. En fin, gracias por la noticia y su tratamiento.

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