La esperanza de vida de las personas con Sd. de Down no llega a los 150 días

La esperanza de vida de las personas con Sd. de Down no llega a los 150 días

«<a href="http://www.hazteoir.org/noticia/46890-aumenta-esperanza-vida-personas-sd-down-y-llega-60-anos">Aumenta la esperanza de vida de las personas con Sd. de Down y llega a los 60 años</a>»
«<a href="http://www.youtube.com/watch?v=_e_ajrD_uaE&amp;list=UUAvxVrDkn3qgwV637HDWx7A&amp;index=10&amp;feature=plcp">Vídeo de la intervención del Dr. Esteban Rodríguez en el senimario del WCF Madrid 2012 'El doloroso drama de aborto'</a>»

REDACCIÓN HO.-  Por su interés, reproducimos a continuación el artículo del Dr. Esteban Rodríguez Martín, presidente de la Comisión Deontológica de Ginecólogos por el Derecho a Vivir:

El pasado miércoles 13 de julio,  Down España y la Organización Médica Colegial (OMC) presentaban unas guías de atención médica a las personas con Sd Down ante las necesidades que genera el aumento de su esperanza de vida que actualmente ya llega a los 60 años si no son destruidos antes de nacer.

Sin duda es un hecho muy positivo que la OMC tome conciencia de las necesidades de estas personas, diferentes en su dotación cromosómica, y que se trate de concienciar a los médicos de que tienen problemas de salud específicos que requieren atención profesionalizada. No están muy lejos los tiempos en los que a un Sd Down se le privaba de acceder a tratamientos médicos oncológicos sólo por su condición. Hoy continúan su curso demandas en los tribunales por este motivo. Tampoco es infrecuente que a las mujeres con Sd Down se las sometiera a procesos de esterilización quirúrgica o se las indujera a consumir preparados hormonales sin indicación médica. 

Sin embargo, lo más grave que está sucediendo en la atención medicalizada de las personas con síndromes de Down es que están siendo cribados y seleccionados desde sus primeros días de existencia  mediante test invasivos y no invasivos para facilitar su ejecución antes de las 22 semanas de vida. Es decir se les somete a unas particulares condiciones de existencia en las que serán objeto de determinadas pruebas para favorecer o facilitar la matanza de los miembros de este grupo humano, algo que podría ser calificado de genocidio si atendemos a la definición dada por Naciones Unidas.

Los datos de EUROCAT (European Survillance of Congenital  Anomalies) nos hablan de un 88% de abortos de Sd Down cuando se hace el diagnóstico prenatal, y el ECEMC (Estudio Colaborativo Español de Malformaciones Congénitas) nos revela que los nacimientos de niños con  Sd de Down han disminuido, en España , un 60% desde que se despenalizó el aborto eugenésico y gracias a la extensión de los programas de cribado. Esto contrasta con la reciente noticia publicada por Down España que apunta a que la esperanza de vida de la personas Down llega hoy a los 60 años. Este dato, siendo rigurosos, es del todo falso: la esperanza de vida de estas personas en realidad no pasa de los 150 días de vida. Y ello porque el 90% van a ser eliminados a manos de obstetras que se prestan a seleccionarlos primero y a destruirlos después.

Por ello resulta especialmente contradictorio e hipócrita que el Presidente de la OMC, Rodríguez Sendín, en el acto de presentación destacara la importancia de estas guías para “orientar y ayudar a los profesionales médicos” para afrontar “los procesos de personas con Síndrome de Down que están expuestos a una mayor fragilidad a lo largo de su ciclo de vida”. En efecto el ciclo de la vida de estas personas, como la de cualquiera, tiene un principio y desde él están expuestos a una mayor fragilidad, entre otras cosas porque su derecho a la vida no está garantizado ni por las leyes ni por la Medicina. Por eso también resulta un tanto sorprendente que Sendín hablara de los médicos como “garantes asistenciales”. Más aun cuando en el nuevo Código Deontológico de la OMC se ha suprimido el artículo 24.1 que decía que al ser humano embriofetal enfermo debía ser tratado bajo los mismos principios éticos que cualquier otro paciente y en el que no se ha hecho una prohibición o condena deontológica expresa de las políticas de selección y destrucción prenatal de los Sd de Down.

La principal medida de política sanitaria que contribuiría a disminuir la fragilidad de este grupo humano y que aumentaría su esperanza de vida seria retrasar su diagnóstico hasta después del nacimiento mientras que su derecho fundamental a la vida no estuviese garantizado por la ley. Esta es la forma en cómo la OMC podría ejercer su deber de “garante” cuando los políticos abdican de él.