DAV Lugo: Somos Muralla por la Vida, hasta lograr Aborto Cero
CFuencisla | Lun, 09/07/2012 - 10:00
REDACCIÓN HO / DAV LUGO.- Nuestros voluntarios de DAV Lugo, con nuestra delegada Emilia al frente, nos relatan la jornada vivida el pasado 5 de julio, en memoria de todos los ausentes por el aborto, un mal recrudecido por dos años de Ley Aído que nos marca una meta irrenunciable: ¡Aborto Cero!
Bueno, amigos aquí de nuevo, como no podía ser de otro modo.
El 5 de Julio, trágico aniversario, de la legalización del aborto en España, fue un día agotador, pero emocionante, lleno de tensión, porque amaneció lloviendo y hasta 10 minutos antes estuvo cayendo un gran chaparrón; algunos voluntarios me decían: "¿y si marchamos solo hasta la torre de la Mosquera?"…Pero yo, en ese momento, tenía la confianza que le faltó a Santo Tomás.
Y dije: "no podemos hacer eso"; incluso, cuando comenzamos la marcha, sugería alguno: "va a ser muy largo (2,5 Km.) no deberíamos recorrer todo, hay bastantes mayores".
Contesto que nada de eso, que vamos despacito, y que a los mayores, les veo encantados. La verdad es que iban felices de ver a tanta gente, entre ellos muchos jóvenes, y porque de estos se situaron junto a ellos, para ayudarlos, si tenían alguna dificultad: nadie les dijo nada, fue iniciativa de ellos.
Bueno, que decir: la alegría, iba a la altura de los globos y las banderas, y hasta nos salió un poco de sol cuando salimos; antes de llegar a la primera puerta de la muralla, advertimos que se nos quedaron los petardos en el coche. Al llegar a la primera puerta la Puerta Miña de origen Romano, mientras un voluntario corría a buscarlos, pinchamos unos cuantos globos, para llamar la atención de los viandantes que pasaban por debajo, gritando ¡Viva la Vida! y todo esto, con la música a toda pastilla de un amplificador portátil, la Marcha de las Valkirias.
Reanudamos la marcha con la música de DAV, cantando todos por el camino, “Todos tenemos Derecho a Vivir” canción repetida durante todo el recorrido, que sólo cambiábamos en las puertas, que son diez, donde poníamos una traca pequeña de petardos, con la Marcha de las Valkirias, ondeando las banderas, y sacando nuestra pancarta al exterior de cada puerta, gritando Vivas la Vida.
La Policía local, que nos acompañó durante todo el recorrido, hasta nos ayudó a encender las tracas: yo creo que iban encantados, porque nunca imaginaron una manifestación tan alegre, tan llena de vida y esperanza.
Así recorrimos todas las puertas de la Muralla, con Pancartas, Antorchas, Globos y Banderas: Salimos por la Puerta de Santiago, de Origen Romano, seguimos hasta la Puerta Miña, de la misma datación, y continuamos hasta la Puerta del Obispo Odorio, abierta en 1921, y que como las demás Puertas, que no son de origen Romano, fueron abiertas para facilitar los accesos tanto al exterior, como al interior de la Muralla; La Puerta Nueva de Origen Romano; La Puerta de San Fernando, abierta en 1854; La Puerta Falsa de Origen Romano, cuyo uso era secundario, conducía la necrópolis; La Puerta de la Estación abierta en 1875; La Puerta de San Pedro de Origen Romano; La Puerta del Obispo Izquierdo abierta en 1888... Todo el recorrido fue acompañado de música, cantando los manifestantes, con tracas, y banderas que llenaron el adarve de la Muralla, hasta llegar a la Puerta del Obispo Aguirre, abierta en 1894, y que al ser la última, antes de llegar de nuevo a la salida, y una de las más concurridas, tenía lugar el acto principal.
Allí leímos una reflexión (ver vídeo), que aunque le puse algo de mi cosecha, es obra de mi querido amigo José Manuel Belmonte, que es un maestro del arte de la pluma.
Finalizada esta reflexión, donde todos gritamos, y exigimos Aborto Cero, (Ver vídeo) Tuvimos el privilegio de contar con el valioso testimonio de una reciente voluntaria, Andrea, una madre de tres niñas (una de ellas en camino), que relató su experiencia: Tentada de abortar, su entorno la animaba a cometer ese atentado contra el bebé que gestaba, sin embargo ella, buscó consejo y ayuda en un sacerdote, quien junto con personas provida, le orientaron y ayudaron, y comprendió que tenía que enfrentarse a todo, pero que su hija tenía todo el derecho a Vivir; nos relató que Dios la ayudó a superar todo, y cuenta como incluso le ofrecieron un trabajo, embarazada como estaba, y todo el bien que le ha hecho esa decisión.
Nos relataba que se lo ha contado a su hija, de 10 años, y que a veces le llena de pesar y remordimiento el pensar como un día había considerado abortarla. Dice que si a ella, que no lo hizo, le atormenta el haberlo considerado, ¡cómo deben de pasarlo aquellas madres que sí lo hicieron, aunque no se atrevan a reconocerlo! Lo llevan en su interior; ella saca esa conclusión desde su experiencia.
Después su hija, aquella por la que Andrea, tuvo el valor de enfrentarse a todo por respetar su Derecho a Vivir, Ivana, fue la encargada de leernos el manifiesto. ¿quién mejor que ella, para pedir Aborto Cero a nuestros políticos?
Finalizados los actos, pusimos la traca mayor con 320 petardos, mientras soltábamos los globos DAV, a los que hubo que cortar las cuerdas porque estaban enrolladísimos, tras recorrer los casi 2.5 Km.
Y cuando nadie se esperaba nada más, sorprendimos a todos, soltando un globo aerostático que iluminó la noche, por lo que fue muy aplaudido.
Esta es la crónica de estos voluntarios, que no se arredran por mal que se presente el tiempo, cosa habitual de esta ciudad, que nos quiere poner las cosas difíciles, aunque sea a base de lluvias y muchas veces truenos; pero este día, los truenos los pusimos nosotros, ¡Este 5 de julio venció la vida!, nuestro empuje derribó murallas de incomprensión, de indiferencia y de obcecación.
Todo el equipo de Derecho a Vivir de Lugo, que junto a todos los manifestantes que recorrimos ayer el adarve de la Muralla, completando un gran círculo, gritamos, llenándola de Vida. Y ese grito, alegre y desgarrado, permanecerá por siempre en las piedras bimilenarias de la Muralla de Lugo: ¡Aborto Cero! ¡Derecho a Vivir! ¡Viva la Vida!
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