Mons. Iceta reclama justicia para las víctimas de la crisis económica
M. Vidal Santos | Sáb, 12/05/2012 - 08:23
El obispo de Bilbao pide “una sociedad justa y en paz” para las familias que lo han perdido todo.
REDACCIÓN HO.- Monseñor Mario Iceta, obispo de Bilbao, ha reclamado justicia para las víctimas de la crisis económica, las “personas y familias empobrecidas, que viven el drama del desempleo o el riesgo de exclusión social”.
Mons. Iceta ha reclamado una distribución justa de la riqueza, poniendo especial atención en las necesidades de las personas más vulnerables como consecuencia de la crisis:
"Es preciso sostener y promover políticas y medidas de ayuda social que propicien el sostenimiento de personas y familias empobrecidas, que viven el drama del desempleo o el riesgo de exclusión social. Asimismo, es necesario avanzar en las medidas laborales necesarias que aseguren la dignidad del trabajo, haciendo frente a la precariedad, la temporalidad o la inseguridad laboral".
Con motivo de la celebración del Gesto Diocesano de Solidaridad 2012, el obispo de Bilbao ha pedido que "todos, personas e instituciones, promovamos acciones y generemos recursos que favorezcan la creación de empleo, especialmente entre los jóvenes":
"Queremos acoger a quienes sufren las consecuencias de la crisis, aportando esperanza, creciendo en austeridad, avanzando en la tarea común de edificar un mundo más humano, donde todos cuenten, donde juntos construyamos una sociedad justa y en paz. Este año, ponemos nuestra mirada y compromiso, de modo particular, en el mundo de los jóvenes. Con ellos queremos caminar".
Mons. Iceta ha recalcado el compromiso de la Iglesia con las víctimas de la crisis:
"Quiere ser signo de nuestro compromiso con la edificación de una sociedad más justa y fraterna. Nos unimos así al esfuerzo de tantas personas, grupos, comunidades e instituciones que buscan una economía y unas relaciones laborales más humanas, que primen la dignidad de la persona por encima de cualquier otro interés económico o ideológico.
El desempleo que hiere la dignidad de tantos hermanos y hermanas nuestros, incide también en el corazón de la Iglesia, que quiere estar cerca de los que sufren y en la que somos enviados a anunciar a todos la Buena Nueva de Jesucristo.
No queremos permanecer indiferentes ante la falta de trabajo que afecta a nuestras generaciones más jóvenes. Es necesario hacer frente al drama de desempleo, analizando y denunciando, si fuera necesario, las causas que los provocan; levantarse, comprometerse y propiciar que también otros lo hagan".
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