"Razones por las que mis empleados no quieren anticonceptivos gratuitos"
CFuencisla | Mar, 24/04/2012 - 11:49
Population Research Institute (PRI), por Steven W. Mosher, presidente.- El Presidente de los EE.UU., Barack Obama, ha ordenado a las organizaciones católicas sin fines de lucro proporcionar a sus empleados los llamados “métodos modernos de control natal”.
Y no ha tenido ningún reparo en violar la Primera Enmienda Constitucional. En la norma aprobada también se incluye la píldora del día siguiente, cuyos mecanismos de acción antiimplantatorios (abortivos), son corroborados por la investigación científica (y no han podido ser negados por sus promotores y fabricantes). El Presidente Obama afirma que se trata de “atención de salud preventiva” y debe ser “gratuita” para todo aquél que lo pida.
Nosotros, miembros de Population Research Institute, rechazamos tajantemente este ilícito “mandato presidencial”. No sólo viola nuestras profundas creencias religiosas sino también nuestra misión que es proteger y defender la vida de los inocentes niños por nacer.
La literatura científica es muy clara cuando afirma que todos los anticonceptivos hormonales (píldoras anticonceptivas convencionales, inyectables, implantes, etc.) tienen este mismo efecto anti implantatorio. Lo dicen los mismos fabricantes en los insertos de estos productos
La mayoría de mujeres estadounidenses no saben que la píldora que toman cada mañana con su jugo de naranja, puede provocar abortos. No están al tanto de que tomando la píldora (1) pueden seguir ovulando, (2) pueden concebir y (3) pueden abortar a su hijo. Y ésta última es una de las formas en que la píldora actúa.
Con el conocimiento de lo que hacen los anticonceptivos la gran mayoría de mujeres cambiaría de opinión, inclusive hasta a Sandra Fluke. Recordemos que ella es la estudiante de leyes que se quejó ante la Senadora del Estado de California de los EE.UU. Barbara Boxer (Partido Demócrata), indicando que la Universidad Georgetown no dará métodos gratuitos de control natal.
Los empleados de Population Research Institute conocen bien la acción abortiva de la píldora por lo que no quieren saber nada de ella.
Además todos los empleados de Population Research Institute saben algo que Sandra Fluke ignora: Que el poder de estas drogas a base de esteroides que ella está tan ansiosa por tomar, puede causar daños negativos a su salud. Pero ignorar estos “detalles” no es culpa de Sandra. ¿Cuántas mujeres estadounidenses han sido informadas de lo negativo de la anticoncepción?
“La píldora no es algo inofensivo” indica la Dra. Rebeca Peck, “sino causa daños significativos a las mujeres. Como médico en ejercicio, todos los días observo las consecuencias: jóvenes mujeres con coágulos sanguíneos en sus piernas, ataques cerebrales, cáncer a la mama , virus del papiloma humano, cáncer del cuello uterino. Pero a las mujeres no se les dice nada de esto. Las disposiciones al consentimiento informado son simplemente ignoradas”.
Population Research Institute colaboró decisivamente en el retiro de Norplant del mercado estadounidense hace algunos años. Miles de mujeres tuvieron una serie de perjuicios muy graves sobre su salud por utilizar estas dosis de hormonas implantadas bajo su piel. ¿Cuántas mujeres fueron informadas de estos percances? ¿Cuántas mujeres saben que en la actualidad hay una serie de demandas en trámite en los Estados Unidos, contra diversos anticonceptivos debido al daño causado a las mujeres?
Se le enjuicia a los atletas por usar esteroides, se les advierte a las señoras mayores de los peligros de la Terapia de Reemplazo Hormonal y luego le decimos a las jóvenes, como Sandra Fluke, que tomar megadosis de potentes esteroides para inhabilitar químicamente sus sistemas reproductivos es totalmente inofensivo. ¿No es acaso un discurso esquizofrénico?
Por supuesto, el maestro del engaño en este drama actual es el mismo Presidente Obama, que afirma contra todo razonamiento, que el control natal es simplemente “atención de salud preventiva”.
¿Qué es verdaderamente atención de salud preventiva? Cada día, los médicos en Estados Unidos realizan una atención preventiva verdadera, examinando a las pacientes con posibles enfermedades en el sistema reproductivo, realizándoles exámenes de Papanicolaou para detectar cáncer al cuello uterino, mamografías para cáncer de senos, colonoscopías cáncer de colon y vacunándolas para prevenir la neumonía y la influenza.
Estas medidas de comprobada eficacia son completamente diferentes a la esterilización quirúrgica de alguien o a recetar una píldora para evitar concebir un niño o su desarrollo. ¿Es acaso la fertilidad una enfermedad? ¿El embarazo es una condición patológica? O más bien, la gestación de un niño es un proceso fisiológico normal del cuerpo humano. Tal y como los doctores Peck and Norris han sustentado de manera muy convincente, el control natal no califica como cuidado preventivo de la salud.(1)
El Presidente Obama fiel al estilo político que lo caracteriza está tratando ahora de lograrlo todo de un solo golpe. Les ha ofrecido a las Sandras Flukes del mundo que recibirán todas las drogas y dispositivos que deseen en forma “gratuita”. Al mismo tiempo trata de convencer a los católicos que sus instituciones de servicio médico y de educación como Georgetown no tendrán que pagar por ello tampoco. “He ordenado a las compañías de seguro de salud cubrir el costo”, nos lo garantiza despreocupadamente.
Por supuesto, las compañías de seguro cumplirán esta orden simplemente trasladando el costo a sus asegurados, incluyendo a los empleados Population Research Institute. El resultado es que no sólo nosotros sino todos los católicos y cristianos terminarán pagando primas de seguro adicionales por aquello que encuentran moralmente objetable.
Una norma tan intransigente como ésta me lleva a preguntarme seriamente si el actual inquilino de la Casa Blanca cree que todos somos idiotas. Sin embargo, lo más probable es que haya hecho un cálculo político bastante cínico y piense que la mayoría de norteamericanos no presta mucha atención a sus delitos. E ignorará al resto que sí nos interesa, porque pensará que de todos modos no vamos a votar por él.
Un compromiso verdadero con el país eliminaría la gratuidad del control natal, las esterilizaciones y otras drogas abortivas que este mandato presidencial impone a todos como asistencia preventiva en salud. Ni siquiera hablamos de afectar el acceso a los anticonceptivos que las mujeres estadounidenses siempre han tenido. Sólo que creemos que no debería ser gratis, ni parte de la “atención de salud preventiva” y que los católicos no tendrían que pagar por ello.
Hay una razón de fondo por la que los empleados del Population Research Institute no están interesados en el control natal gratuito. Tiene que ver con un método de planificación familiar barato, fácil y saludable, que no implica drogas poderosas a base de esteroides o procedimientos invasivos. Se trata de métodos modernos de Planificación Familiar Natural, como el método de Marquette del Dr. Ferhing, o el método Creighton del Dr. Hilgers o el Método del Dr. Billings, que no perjudican la salud en absoluto. Por el contrario, estos métodos empoderan a las mujeres, fortalecen los matrimonios y permiten a las parejas expresar su sexualidad de una manera natural y sin afectar sus creencias religiosas ni su salud.
Todo lo que se necesita es un poco de auto-control por unos cuantos días al mes.
En este punto, el círculo del Presidente, probablemente se burle. Para ellos es simplemente inconcebible que cualquier persona pueda o quiera practicar el autocontrol en materia de sexo.
Pero, ¿qué actividades humanas no requieren de por lo menos un mínimo de autocontrol? Muchos de nosotros nos abstenemos de comer cada cierto tiempo, ya sea por razones espirituales o porque no nos gusta cómo nos vemos.
Nos esforzamos por dejar el cigarrillo y admiramos a los que lo logran. Ponemos advertencias en las etiquetas de comida y en cajetillas de cigarrillos. (¿Tal vez deberíamos colocar imágenes de víctimas de ataques cerebrales en las cubiertas de las píldoras anticonceptivas?) E incluso aquellos que fracasamos con las dietas y regímenes de ejercicio admiramos a aquellos que lo logran, o al menos no los cuestionamos.
Aún, los amados preservativos y píldoras anticonceptivas de Barack Obama requieren algo de autocontrol ¿Cuántos preservativos fallan debido a una torpe excitación? ¿Cuántas píldoras son olvidadas por la lujuria del momento?
Dichas fallas explican por qué la anticoncepción lleva invariablemente al aborto.
Los miembros del Population Research Institute entendemos que, a cambio de un poco de autocontrol algunos días al mes, podemos disfrutar de matrimonios felices que practican la Planificación Familiar Natural con más y mejor sexo que los solteros, en relaciones monógamas duraderas que están abiertas tanto al Amor como a la Vida y libres de enfermedades de trasmisión sexual.
Estas son lecciones que Sandra Fluke, así como todos los estudiantes de universidades católicas necesitan aprender. En el caso de la Señorita Fluke, tal vez alguno de sus profesores católicos se anime a explicarle también por qué no debería esperar que otros paguen lo que cuesta que ella practique sexo recreacional.
Nota
1 Peck, R; Norris, C. “Why OCPS Should Not Be Part of a Preventative Care Mandate: Significant Risks and Harms of OCPS,” (“El por qué las píldoras anticonceptivas orales no deberían ser parte de un Mandato de Atención de Salud Preventiva: Riesgos y Daños significativos de las píldoras anticonceptivas orales”), publicación trimestral, Febrero 2012
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