Las mujeres embarazadas pueden ser tratadas de cáncer sin dañar al bebé

Las mujeres embarazadas pueden ser tratadas de cáncer sin dañar al bebé

«Estudios (en inglés) <a href="http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(11)61348-2/fulltext#article_upsell">Haematological cancers in pregnancy</a> I <a href="http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(11)61092-1/

REDACCIÓN HO / THE TELEGRAPH / THE LANCET.-  El diario británico The Telegraph informa de que, cada año, a cientos de mujeres se les diagnostica cáncer estando embarazadas, lo que les aboca a una angustiosa decisión sobre su futuro y el del bebé. En algunos casos, las mujeres optan por abortar, especialmente cuando están en las primeras etapas del embarazo y si el tratamiento contra el cáncer es muy agresivo. Otro riesgo es su propia supervivencia, cuando optan por negarse a ser tratadas hasta después del nacimiento del bebé. Ahora, una serie de investigaciones publicadas en una edición especial de la revista médica The Lancet’ (Haematological cancers in pregnancyBreast cancer in pregnancy; Gynaecological cancers in pregnancyofrecen garantías para las mujeres, ya que se ha descubierto que el tratamiento con quimioterapia después del primer trimestre no causa daño al feto.

El cáncer afeca a una de cada 2.000 mujeres embarazadas y esta proporción está incrementándose un 2,5 por ciento al año puesto que las mujeres tienen hijos cada vez más tarde, años en los que el cáncer aparece más a menudo.

En Bélgica, los investigadores siguieron a 70 niños cuyas madres fueron tratadas con quimioterapia mientras estaban en el útero. Se encontró que tenían desarrollos normales de inteligencia, oído, función cardíaca y salud general. Aquellos que nacieron prematuramente tenían índices menores de inteligencia.

Los datos sugieren que un parto prematuro para que la madre pueda empezar la quimioterapia afectan más a la salud del bebé. El director de dos de los estudios, el doctor Frédéric Amant, del Leuven Cancer Institute, en Bélgica, explica que “mostramos que los niños que fueron expuestos prenatalmente a quimioterapia están tan bien como los otros niños. Nuestros descubrimientos no apoyan una estrategia de retrasar la quimioterapia o una quimioterapia postparto con un parto inducido para tratar de no dañar al feto. La decisión de administrar la quimioterapia podría seguir los mismos criterios que en las pacientes no embarazadas. En la práctica, es posible administrar quimioterapia desde las 14 semanas de gestación” y hasta tres semanas antes del parto, por los riesgos de un parto espontáneo a partir de la semana 35.

El estudio añade que se requiere un seguimiento a largo plazo de los niños para identificar si hay problemas de fertilidad o incremento del riesgo de cáncer debido a que la quimioterapia dañe el ADN.

“La  situación sigue siendo difícil -continúa el investigador-, puesto que en algunas situaciones un cáncer avanzado puede ser fatal para la madre y el feto. En otras situaciones, hemos sido capaces de salvar al niño a pesar de que perdió a la madre inmediatamente después del parto, por ejemplo, manteniéndola viva con un tumor cerebral terminal. A veces, la pareja de la mujer declara que se sienten incapaces de criar al niño en caso de que la madre sobreviva al cáncer y se ha optado por la interrupción del embarazo".

"Es importante destacar que los nuevos descubrimientos hallados durante nuestra investigación facilitan el tratamiento del cáncer y dan esperanzas para la madre y el niño en la mayoría de los casos. La mayoría de las madres se sienten más fuertes y están más motivadas para someterse a tratamiento y sus efectos secundarios al saber que también están luchando por su hijo”, indica Amant.

Para Amant, "si la paciente ya tiene hijos, su deseo de continuar con el embarazo, la opinión de la pareja y el resultado previsto determinan sus opciones y las reacciones cuando el cáncer de mama se diagnostica durante el embarazo. La paciente y su pareja deben ser informados sobre las diferentes opciones de tratamiento y el médico debe explicar que abortar no siempre mejora la situación de la mujer, pero la decisión de continuar o interrumpir el embarazo es personal".

Para el doctor Elyce Cardonick, del Departmento de Obstetricia y Ginecología del Cooper Medical School de la Universidad Rowan, "este estudio puede tranquilizar a las mujeres embarazadas y sus médicos ya que los beneficios del tratamiento para la madre no parecen tener consecuencias cardíacas o neurológicas a largo plazo para el feto. Los problemas emocionales y del comportamiento necesitan una mayor clarificación y seguimiento”.

Los investigadores Philippe Morice, Catherine Uzan, y Serge Uzan, del Departamento de Cirugía Ginecológica, del Instituto Gustave Roussy, en Francia, señalan que “el tratamiento de tumor maligno en el embarazo se asocia todavía con errores inaceptables: por ejemplo, el fin de embarazos en ocasiones injustificados o la elección de una estrategia inadecuada para el tratamiento de un tumor con el riesgo de poner en peligro la supervivencia".