Reig Plà: “El auténtico patrimonio de la humanidad es la unión sacramental de un solo hombre con una sola mujer abiertos a la vida”

Una enorme ovación y gritos de apoyo y gratitud reciben al obispo de Alcalá de Henares a su entrada en el abarrotado auditorio del Palacio de Congresos de Madrid.

Los garzonitas vagan por el centro de Madrid

Y acusan a Tribunal Supremo de actuar a las órdenes “de las mafias”.

REDACCIÓN HO.- Extraviada ideológicamente, desautorizada socialmente y derrotada en las urnas, la izquierda vaga este domingo por las calles más céntricas de Madrid acusando a las instituciones del Estado de estar vendidas a la delincuencia.

A mediodía de este domingo, conocidos agitadores de la izquierda como la familia Bardem, Juan José Millás, José Sacristán, Juan Diego Botto, Luis García Montero, José Luis Gómez o Juan Diego Botto, acompañados de la “corte sindical” (Comisiones Obreras y UGT), acosan la sede del Tribunal Supremo, institución a la que acusan de servir a la mafia.

El escritor y colaborador habitual del periódico y la radio socialistas El País y Ser, Juan José Millás, ha concretado la acusación:

“Las instituciones más importantes están ejecutando órdenes de las mafias. El poder de la mafia está ocupando espacios sagrados del Estado y hay que manifestarse para luchar contra este avance".

Tras este digamos “análisis” de los procedimientos judiciales que han llevado al líder de la izquierda Baltasar Garzón a ser juzgado por sus malos hábitos profesionales, los garzonitas, conocidos también como “intelectuales” y representantes de la “cultura” de la izquierda española, han alabado a su gran timonel como "pionero del derecho de internacional".    

Etiquetas:

Garzón no me parece un líder

Garzón no me parece un líder de la izquierda, al menos no necesariamente de la izquierda de partido. Tan pronto investiga a gente de la derecha como del PSOE, como lo hizo con Felipe González en su momento. El día de mañana podría investigar a alguno de los que ahora le apoyan, si le dejan seguir ejerciendo como juez, cosa muy dudosa, y conviene a su particular y mutante concepto de la justicia, que, básicamente, consiste en interpretar a su muy personal manera el procedimiento penal para que diga lo que él quiere, no lo que dice.