Reig Plà: “El auténtico patrimonio de la humanidad es la unión sacramental de un solo hombre con una sola mujer abiertos a la vida”

Una enorme ovación y gritos de apoyo y gratitud reciben al obispo de Alcalá de Henares a su entrada en el abarrotado auditorio del Palacio de Congresos de Madrid.

“Espero y confío en que el Gobierno elimine que el aborto es un derecho”

Mons. José Mazuelos, obispo de Asidonia Jerez, responde también con claridad a los temas más peliagudos que se le plantean en Andalucia Información: vida, familia, crisis, sexualidad y valores.

REDACCIÓN HO / ANDALUCIAINFORMACION.ES, por  Angel Revaliente. Foto: E.Corrales .- Por su interés, reproducimos la entrevista que publicaba ayer, dentro de la sección de Jerez, Andaluciainformacion.es.

—¿Con tanto paro, con tanta crisis económica, con tanta injusticia social, cómo se articula el mensaje de la Esperanza en este tiempo de Adviento? 

—Con las obras de la Iglesia Católica. Esa Esperanza que conlleva Cáritas, de que es posible la generosidad; esa Esperanza que llevan las Hermanas de la Cruz; esa esperanza que llevan las Hijas de la Caridad en el comedor del Salvador; esa Esperanza de esas catequesis a los niños, de enseñarles la Verdad, porque, en definitiva, toda catequesis es esa búsqueda de la Verdad, una Esperanza para una sociedad que ha renunciado a la búsqueda de la Verdad. La renuncia a la búsqueda de la Verdad por parte del hombre y que se no se fomente esa búsqueda por los poderes que tienen esa misión es también causa de la crisis.

Mons. José MazuelosMons. José Mazuelos—¿Por qué ha habido ese alejamiento de Dios?

—Llega por querer cimentar nuestra sociedad en el materialismo. El relativismo está al servicio del materialismo y del consumismo. Ya lo decía Juan Pablo II, que el es el neocapitalismo salvaje en el que estamos viviendo. Y todo el mundo se ha puesto a echarle de comer al neocapitalismo salvaje, porque lo se ha hecho es alimentar el materialismo, convertir al ser humano en pura materia, puro deseo, puro placer, puro tener..., Dios sobra y una vez que se quita a Dios no construimos un mundo más justo y más humano sino todo lo contrario, ya que se difumina la Verdad de que todos somos hermanos, somos responsables ante un mismo Creador y cuando eso se difumina, el hombre se convierte en un lobo para el hombre. 

—¿Quiere decir que se ha perdido el miedo a Dios?

—Más que el miedo a Dios se ha perdido el respeto al hermano, la responsabilidad de hermano. Aceptar a Dios es aceptar al hermano. Al mismo tiempo se ha perdido el respeto a un Dios hecho hombre que es nuestra Fe. Dios ha visitado al hombre, con toda la carga que lleva la Encarnación. Por eso esta Europa, nuestro país, estaba cimentada en unos valores que procedían de la Encarnación, que fueron asumidos por los cristianos, porque ya se vislumbraban y aparecieron en la cultura griega y latina. La Encarnación lo que hizo fue dar un salto más en la defensa de la dignidad de todo ser humano. Ya se empezaba a vislumbrar la dignidad del ser humano con la filosofía griega. La dimensión social del ser humano es algo de los griegos y cuando viene la Encarnación nos habla de un Dios Trinidad, un Dios trinitario. Un Dios que se ha hecho hombre implica que todo hombre vale y es un Dios que reivindica esa dimensión social del ser humano, que es innata y connatural. 

—¿Se acuerda la gente más de Dios con la crisis económica? 

—La crisis más que acercar la gente a Dios, la acerca a la Verdad, a que toda esa vida del tener, la opulencia, la pura materia es una vida efímera y el Señor nos llama a una vida eterna que es algo más. El tener es algo efímero. Cuando las relaciones entre los seres humanos están cimentadas en el tener aparecen las relaciones utilitarias, sin fundamento. Uno siente que es usado y usa y siente un vacío grande. Frente a eso, la crisis nos pone en la Verdad y se empiezan a añorar esas relaciones en la verdad del ser humano, el amor... ¿Decía una puerta de esperanza? La familia sigue enseñando todos esos valores. En todas las familias se está echando un puñado más de garbanzos porque ahora también come el hijo, el hermano o el cuñado y se lucha contra la crisis porque en la familia cada ser humano es querido por lo que es y no por lo que tiene. 

—Ya, pero la ruptura de la familia es la que ha provocado la degradación social. Usted dijo, creo que en un encuentro de Pastoral Familiar, que era más fácil romper un matrimonio que un contrato con una compañía de telefonía móvil. 

—Indiscutiblemente. Se ha hecho una política antifamilia. De cara a Hacienda era mejor estar divorciado o ser pareja de hecho que ser un matrimonio dispuesto a vivir toda la vida junto. Parece que tener hijos está como penalizado, se favorece la ruptura y la irresponsabilidad. Mire, no nos hemos caído del guindo. Sabemos qué difícil es muchas veces la vida familiar, pero una política profamilia implica que dos personas que se han casado libremente y tienen hijos, al menos cuando rompan ese contrato, para aquellos que consideren el matrimonio un contrato, se les pida cierta responsabilidad. Cuando se rompe un contrato laboral se va a Magistratura, pues qué menos que entre un hombre y una mujer se pida una responsabilidad para con los niños. Se fomenta todo lo contrario, ese divorcio exprés donde no hace falta nada. Ha habido una política antifamilia y, sin embargo, quien está soportando la crisis es la familia. 

—Lo que usted hablaba de acoger al que lo está pasando mal.

—Claro. Y porque, sobre todo en Andalucía, la familia sigue siendo algo importante. Puede haber ruptura pero las personas buscan construir de nuevo una familia, se valora la familia.

—¿Es Andalucía la reserva espiritual de España?

—Bueno..., no...

—Se lo digo porque pone usted el ejemplo de nuestra comunidad.

—Andalucía, Extremadura...En Andalucía tenemos dos elementos importantes que han ayudado. Uno es la riqueza en la religiosidad popular, que ha sido como un freno al secularismo salvaje de eliminar el Misterio. Esa religiosidad popular ha mantenido el sentido del Misterio que es muy importante porque es la Verdad del hombre. Cada vida humana es un misterio y no solo se quiere disponer de la vida a nuestro antojo sino que se le quiere quitar todo halo de trascendencia de misterio. Y la segunda es que tenemos una dimensión rural muy importante y ese hombre tiene que mirar mucho al cielo y vive la verdad de que no lo puede todo, de que hay alguien por encima de uno mismo. Esos dos elementos han hecho lazos familiares fuertes porque seguimos manteniendo el clan, con la transmisión de la devoción... Todo eso ayuda. Aunque no quiere decir que lancemos las campanas al vuelo. 

—¿No?

—Es que el intento de presentar como modernidad lo que es una filosofía bastante antigua nos ha dejado un poco desorientados. Incluso a algunos católicos les ha entrado como un complejo, como si ser católico fuese algo antiguo. Yo le digo a los jóvenes que no tengamos complejos. Nos presentan la litrona, la sexualidad de hoy como algo moderno y nosotros ya sabemos, porque tuvimos que estar compartiendo la vida con los corintios, con los romanos que hacían litronas, que se metían los dedos para vomitar, las orgías romanas en Corintia. No se ha inventado nada y nos lo presentan como modernidad. Lo que decimos es que esa modernidad sea acorde con el ser humano. Ni una chica ni un chico de 12 años están preparados para asumir la responsabilidad que supone una relación que puede llevar a la maternidad y al final conducimos a la chica al aborto, lo que le puede destrozar la vida. Por eso le digo que, ante tantos ataques, hemos tenido esos resortes, pero tenemos que salir de ese complejo y exponer la riqueza que tenemos, la riqueza de la familia, del compartir, de echar un puñado de garbanzos, de no estar solo, de poder acudir a la familia. Cuántas familias siguen adelante porque el abuelo va por los niños al colegio. Expongamos lo que tenemos, que son nuestras raíces cristianas.

—¿Y ante todo esto la Iglesia qué hace?

—La Iglesia tiene una primera misión que, lo digo por deformación médica (sonríe), es el servicio de urgencias que en nuestra Iglesia, gracias a Dios, funciona, con el Hogar San Juan dando ropa a los vagabundos; el comedor del Salvador dando de comer, las Cáritas Parroquiales y tenemos una segunda parte que es sensibilizar, mentalizar, denunciar y reivindicarle a los poderes políticos que no se puede seguir la vía del relativismo, que hay que educar en valores , tomarse las cosas en serio y hacer una política que favorezca la verdad, al ser humano de forma integral, que se respete la dignidad del ser humano, que se fomente su dimensión social. Lo que no podemos pedir es solidaridad cuando se está fomentando un individualismo radical. Es la gran incongruencia. A los niños se les dice vive y disfruta, cómo le vas a decir luego que sea solidario si le dices que la felicidad y la plenitud y la modernidad está en que él disfrute y le damos los medios para ello y para que no tenga nada que ver con nadie.

—Disfrutar con el sexo libre... 

—Sexo libre, la litrona, el preservativo, no tener nada que ver con nadie, olvídese de sus padres y hacia adelante. Porque detrás de la Ley del Aborto está que una chiquita de 16 años pueda abortar sin los padres lo sepan... pero después la ministra no va a ir a ayudar a remediar la depresión que puede coger esa niña o no la va a llevar al psiquiatra, no va a cuidarle al insomnio. Son los padres los que tienen que afrontar todo eso o, por desgracia, en algunos casos incluso el suicidio. Se está educando en el individualismo más radical, porque el capitalismo está cimentado en el individualismo, porque detrás hay una antropología individualista y se educa en eso, se alimenta y luego se piden responsabilidades cuando no se piden a tantos padres que abandonan a tantos niños huérfanos que hay. Hay que acabar con esta incoherencia. La misión de la Iglesia es decir metámonos en la coherencia. No solo funciona el servicio de urgencias sino una llamada a la sensibilización y tendremos que hacer todo lo posible para aportar, en la medida que podamos, esa educación, ser de nuevo una luz de esperanza, transmitir la riqueza de los valores del humanismo cristiano. No basta con denunciar y sensibilizar sino decir que aquí tenemos la riqueza del humanismo cristiano y adelante.

—¿Confía que la Ley del Aborto sea derogada por este nuevo Gobierno?

—No solo confío, sino que espero y pienso que para poder empezar a dar pasos de humanidad en esta sociedad, lo primero que tiene que hacer es eliminar que el aborto es un derecho.

—¿Y el matrimonio homosexual?

—No se le puede llamar a una cosa lo que no es, porque se comete una injusticia. Yo no me meto en que se le puedan reconocer unos derechos civiles a una población, ya veremos si es o no justo. Lo que no pueden cargarse es algo que está antes que la Ley. El matrimonio es de derecho natural, la unión entre el hombre y la mujer es antes de la ley, la prueba es la procreación. No es algo que se haya inventado el cristianismo. El matrimonio, a ver cómo nos enteramos, es una riqueza humana. Y ahora están diciendo que si progenitor A y progenitor B, que si la maternidad o la paternidad da lo mismo. Para nadie da lo mismo. El padre y la madre son dos figuras necesarias para el desarrollo psicoafectivo del niño. Hemos tenido la suerte de tener padre y madre, aunque no los hayamos conocido y hayan sido peores o mejores, pero hemos tenido una figura materna y una paterna y es una injusticia decirle a un niño que da igual padre o madre y que vamos a hacer un experimento contigo y que ahora vamos a decir progenitor A y progenitor B. Eso no quiere decir que se reconozcan unos derechos civiles. 

—Hablemos de esos derechos civiles.

—Más que de los homosexuales hablo de que a dos personas del mismo sexo que vivan juntos, que hayan trabajado juntos y que hayan compartido bienes juntos se les reconozcan una serie de derechos civiles. A lo mejor no tienen que ser homosexuales. Pueden ser dos hermanos que uno estudió y trabaja y el otro se queda en casa cuidando a los padres y resulta que el primero muere y el otro para quedarse con la casa tiene que pagarle a Hacienda más del cincuenta por ciento y se queda sin paga y encima no estudió. Reparémoslo porque ahí hay una injusticia, la misma injusticia que se da en dos hombres que vivan juntos, me da igual que sean homosexuales o hetero, si han compartido vida y bienes que se les reconozcan unos derechos civiles, pero de ahí a que se reconozca un matrimonio va un salto. El matrimonio homosexual es cometer una injusticia y hacer experimentos con la futuras generaciones al decir que la paternidad y la maternidad no valen, porque, además, está demostrado que las figuras maternas y paternas son más que necesarias porque el ser humano es un ser sexuado desde el seno materno, porque cuando tenemos el embrión sabemos si es hombre o mujer, pero no sabremos su tendencia sexual hasta que sea mayor y nos la explique, por lo que el carácter y el ser sexuado del humano no es su tendencia sexual sino es su ser deontológico, varón o hembra. 

—¿Y el cambio de sexo?

Llevábamos ya una veintena larga de conversación. Había llegado desde la Catedral, acompañado por su secretario, y posó para la cámara de Corrales en la planta donde tiene su despacho, sus oficinas,. En su propio despacho pusimos en marcha la grabadora sin que hubiese preguntas prefijadas. Fue una charla en la que monseñor Mazuelos no esquivó pregunta alguna, donde no dudó en instante alguno, aunque el tema de la transexualidad quiso que quedase perfectamente explicitado. Fue quizás el único momento en que quiso poner los puntos sobre las íes para esquivar equívocos innecesarios

—El cambio se sexo está sobre el transexualismo. El transexual es aquel que tiene un desprecio a su cuerpo físico, el transexualismo es como una persona que tiene una especie de esquizofrenia en relación a su cuerpo. Durante un tiempo se vio si se podía aplicar un tratamiento sintomático, ya que antes estas personas podrían llegar hasta el suicidio. Con el avance de la medicina se vio la opción de hacerlo un tratamiento quirúrgico en vez de médico y se comenzó a hacer ese tratamiento quirúrgico. Quede claro que estamos hablando del transexualismo debe el punto de vista médico, no moral, ni ético, ni jurídico. 

— ¿Y qué ha pasado desde ese punto de vista médico? 

—Será la medicina la que tenga que decir qué resultados se ha tenido porque el tratamiento es bastante agresivo. Está claro que se puede mutilar de cara a salvar la vida, principio de totalidad, pero hay que ver si los efectos que se consiguen han sido mejores que el tratamiento médico. Y hasta ahora no han sido mejores, por lo tanto no usemos un tratamiento tan agresivo y conformémonos con el tratamiento médico.

La crisis, el alejamiento de Dios, la cercanía a Dios en tiempos complejos, el aborto, la dignidad del ser humano, el matrimonio de los homosexuales, el cambio se sexo, la modernidad, la presencia de la Iglesia en estos senderos sinuosos y habría que abrir caminos de diálogo hacia la Diócesis, de Asidonia, en la que lleva como Obispo treinta meses,. Concretamente El 6 de junio de 2009 fue consagrado obispo en la Catedral de Jerez de manos del Cardenal Fray Carlos Amigo Vallejo, Arzobispo de Sevilla, acompañado del Nuncio de Su Santidad en España, monseñor Manuel Monteiro de Castro, el Arzobispo Castrense y anterior Obispo de Asidonia-Jerez, monseñor Juan del Río Martín. 

—Es una Diócesis viva, con muchas ganas, con muchos brotes verdes, ahora que están de moda, para afrontar la nueva evangelización. Una diócesis que ganas y fuerza y dos riquezas, la religiosidad popular y la tradición, la familia cuenta. A pesar de ello estamos sufriendo esos vientos del secularismo, del relativismo y de ese pseudomodernismo y aquí, cuando nos ponemos a ser modernos lo somos más que ninguno, pero es una diócesis que tiene mucha fuerza.

Etiquetas: