Ruiz Gallardón cumple un sueño largamente frustrado

Ruiz Gallardón cumple un sueño largamente frustrado

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REDACCIÓN HO.- Tras quemar casi todas las etapas en política,  tras casi 30 años de carrera Alberto Ruiz Gallardón (Madrid, 11 de diciembre de 1958) ve cumplido su sueño de ser ministro. El salto que viene intentado desde hace años a la política nacional se le malogró en 2004 y en 2008, siendo pública, la agria polémica con Esperanza Aguirre: Rajoy decidió quitarse de en medio a los dos y Gallardón, muy enfadado, amagó con irse tras las elecciones de 2008. Fue Manuel Fraga quien salió en su auxilio; tampoco tuvo después un papel relevante en la oposición, pese a que el alcalde de la capital siempre estuvo dispuesto a arrimarse al círculo más cerrado del presidente del Partido Popular.

Es uno de los pocos nombramientos que se daba por cantado en las diversas apuestas, aunque en principio las quinielas le situaban en Defensa. Justicia es un cargo de peso, pero sin la exposición de otras carteras, más sujetas a la crítica y al desgaste. Algo que, sin duda, puede beneficiarle si su ambicioso aún no se ve satisfecha y aspirara a escalar al último peldaño. De hecho, nunca ha ocultado sus aspiraciones a presidir el Gobierno de España; pero, confirmado Rajoy como líder indiscutible de los 'populares', decidió unirse a él quizá a la espera de mejor oportunidad.

Se afilió a Alianza Popular a los 18 años. Fue concejal en Madrid con 24 años y, posteriormente, en 1987, entró como diputado en la Asamblea de Madrid. Su gran oportunidad le llegaría en 1995, ganando las elecciones a la presidencia de la Comunidad de Madrid con mayoría absoluta después de doce años de gobierno socialista, encabezado por Joaquín Leguina.

Esa ha sido una de las características que siempre han acompañado a Gallardón. En todas las elecciones a las que se ha presentado, tanto en la CAM como en el Ayuntamiento, ha terminado ganando con mayoría absoluta. Así lo hizo en 1999, en su primera y última reelección como presidente de la CAM, y en 2003, 2007 y 2011 como candidato al Ayuntamiento.

Desde 1995 hasta 2003 ocupó la presidencia de la Comunidad de Madrid. De la Puerta del Sol se fue a la plaza de la Villa para convertirse en alcalde madrileño, a petición de José María Aznar. Ahora muchos colocan a Ana Botella como su sucesora al frente del Consistorio.

No ha dejado de ser un verso disonante en el PP: ahí están sus apoyos a la ideología de género y antifamilia que tanto le arrimó a los del orgullo gaysu idilio con el grupo Prisa y su abdución por Jesús Polanco o, cuando se predica austeridad, sus dispendios en obras faraónicas -como la ampliación de Metro en Madrid, la creación de Madrid-Río, el soterramiento de la M-30 o el Eje Prado-Recoletos, por no hablar de su sueño Olímpico, convertido en obsesión- que le han valido no pocas críticas por el alto endeudamiento que han provocado en las administraciones madrileñas: deja una deuda de más de 7 mil millones de euros en el Ayuntamiento de Madrid, casi tanto como todas las capitales de provincias y  5.400 millones más de la deuda que asumió en 2003, según datos del Banco de España. Una losa que sólo ha sabido parchear vía bolsillo ciudadano, con el aumento de tasas e impuestos: desde que se hizo cargo de la Alcaldía en 2010, el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) ha crecido un 200%, y lo hará en un 5,7% anual durante los próximos diez años. La tasa de basuras también suscitó todo tipo de quejas, pero al ayuntamiento le permite recaudar en torno a 170 millones anuales. Por no hablar de las polémicas que generó sus recaudaciones vía tráfico...

Sus principales retos son mejorar la imagen de la Justicia, una de las  instituciones peor valoradas por los españoles, y la reforma del Tribunal Constitucional, así como junto a la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

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