La historia de una soldado americana que evitó abortar

La historia de una soldado americana que evitó abortar

La regla no escrita es que la mujer soldado ante un embarazo en misión, debe abortarlo.

REDACCIÓN HO / NOTIFAM.- Cuando Bethany Saros quedó embarazada poco después de ser enviada a Iraq, ella se encontró de frente con lo que era ‘la regla no escrita’ de las fuerzas militares estadounidenses: esto es, de que ‘una buena soldado tiene un aborto, continúa con la misión, y recibe algún beneficio porque ella escogió el deber por encima de la maternidad’.

Pero a pesar del hecho que el padre del niño estaba fuera del entorno, para cuando Saros supo que estaba embarazada, simplemente el aborto no era una opción para ella.

Saros contó su historia por medio de un artículo publicado hace poco en el sitio cibernético en inglés,SalonEn dicho artículo, ella relata que llegó a Iraq luego de haber pasado por cinco años tumultuosos: “un matrimonio con abusos, un divorcio difícil, una relación sentimental que no tuvo éxito, ser violada por un compañero en el empleo, y un problema con el alcoholismo”.

Ya para cuando Saros fue enviada para el servicio militar, ella había estado sobria desde hacía seis meses; Sin embargo, ella cuenta que ella estaba “mentalmente y físicamente exhausta”, y pronto buscó consuelo dentro de una relación sentimental con un hombre al que ella se refiere solamente como “J”.

Aunque Saros ya estaba sintiendo los síntomas de su embarazo, para cuando J. se marchó para un descanso en medio de su gira militar, no fue hasta que él se marchó, que ella comenzó a comprender lo que le estaba pasando, y se hizo una prueba de embarazo.

“Al principio yo rechazaba la noción de un embarazo,” ella narra. “Nosotros habíamos estado usando condones. Nos sentíamos seguros. Esto no me podría estar pasando”.

Pero la prueba de embarazo resultó positiva. Y ahú, según relata, es cuando se sintió avergonzada.

Para aquellas soldados que optan por dar a luz al bebé, tras quedar embarazadas poco antes o después que ya están en medio de una gira militar, se asume implícitamente, por parte de algunos, que ellas están tratando de “salirse del despliegue militar”, explica Saros. Las soldados embarazadas son automáticamente enviadas de regreso a los Estados Unidos.

“En lugar de ser vista como una madre responsable, una es vista como una soldado que no puede lidiar con la presión y entonces va a los extremos para salirse de allí”.

“Jamás nadie me dijo de frente que ellos estaban decepcionados conmigo, pero yo lo podía ver en los ojos de mi comandante, de mi sargento, y de mi jefe. Todos ellos me felicitaron, pero yo percibía que, de alguna manera, yo los había decepcionado”, ella señala por escrito.

Saros llamó al padre del niño.

“¿Te vas a quedar con el bebé?” él le preguntó.

“Sí,” cuenta Saros que le respondió. “Yo no me puedo someter a un aborto. Simplemente no puedo”.

Sin embargo, aunque J. prometió que no la abandonaría, ni tampoco al bebé, esa promesa, en última instancia, probó ser falsa. Abandonada, embarazada, y muy lejos de su hogar, en la otra parte del mundo, Saros se vio luchando en contra de unas emociones que la hacían sentir como si su mundo “se hubiera venido abajo”.

No obstante, a pesar de todo esto, Saros nunca titubeó sobre su decisión de quedarse con su hijo.

“Yo había decepcionado a todos los que estaban a mi alrededor”, ella termina narrando. “Pero yo no iba a decepcionar a esta pequeña persona acurrucada en mi vientre”.

“Un día, mi hijo varón, ya con edad suficiente, me haría una serie de preguntas, y yo quería poder decirle que yo le di la mejor vida posible. Al final del día, mi hijo era la única persona ante quien yo tenía que justificarme”.