Reig Plà: “El auténtico patrimonio de la humanidad es la unión sacramental de un solo hombre con una sola mujer abiertos a la vida”

Una enorme ovación y gritos de apoyo y gratitud reciben al obispo de Alcalá de Henares a su entrada en el abarrotado auditorio del Palacio de Congresos de Madrid.

'Ansonada': La Iglesia, "de espaldas al mundo" por defender al embrión

"Mantiene posturas intransigentes y retrógradas", editorializa El Imparcial, tras las críticas vaticanas a la concesión del Nobel de Medicina a Robert Edwards, padre de la fecundación in vitro. Ahora, ¿cómo calificará la Justicia europea?

REDACCIÓN HO.- Hay a quien no se le ha escapado el hecho de que los cristianos deberían recordar cuál es la posición de destacados periodistas sobre la Iglesia, para valorar sus afirmaciones cuando, al entrar en la valoración al margen de hechos objetivos, pretenden en los diversos medios en los que se expresan tener ascendente político sobre sus lectores y crear opinión para orientarla hacia su partido preferido. Es lo que se plantea ahora con Luis María Anson. "La Iglesia Católica está de espaldas al mundo" y "mantiene posturas intransigentes y retrógradas". Este es el titular elegido por El Imparcial, el periódico digital que preside el también académico de la Lengua, para su editorial del pasado día 6, que adjuntamos íntegro. No sabemos cómo calificará ahora al Tribunal de Justicia de la UE (TUE), que acaba de sentenciar precisamente en contra de la manipulación y destrucción de embriones en un caso de patentes sobre células madre, en razón a la protección que merece la dignidad humana desde el comienzo de la vida, la fecundación.

Al digital que preside a Anson no le parece haber gustado nada la discrepancia manifestada por el Vaticano ante la concesión del Nobel de Medicina al investigador británico Robert Edwards, formulada a través de unas declaraciones de monseñor Ignacio Carrasco de Paula, presidente de la Pontificia Asociación para la Vida, quien se refirió al pionero de la fecundación in vitro aludiendo a su responsabilidad en lo que constituye un gravísimo y descontrolado problema que denuncian los propios defensores y expertos de estas técnicas inhumanas: la existencia de “congeladores en todo el mundo, llenos de embriones que en el mejor de los casos van a ser trasladados a úteros, pero lo más probable es que sean abandonados u olvidados por todos”.

Para la opinión que guía a El Imparcial, sin embargo, esta llamada de atención realizada desde la Iglesia en defensa de la vida humana más indefensa simplemente "una vez más demuestra un absurdo anacronismo en ciertos temas, situándose de espaldas a la sociedad". Y aún se añade: "Resulta exasperante que, reuniendo a una de las comunidades de fieles más grandes del mundo y teniendo la influencia que tiene en la vida de millones de personas, siga manteniendo posturas intransigentes y retrógradas en cuestiones tan sensibles y que tanto sufrimiento provocan".

"Vivir de espaldas a la realidad no puede ser sinónimo de mantenerse fieles a unas creencias o un sistema de valores. Así, resulta increíble que el discurso oficial de la Iglesia siga condenando el uso del preservativo y predicando la abstinencia como única arma contra las enfermedades de transmisión sexual. De la misma forma, es triste que el Vaticano se empeñe en provocar dudas morales en todas aquellas parejas católicas que se ven obligadas cada día a poner todas sus esperanzas en la fecundación in vitro, para poder tener un hijo. Si la Iglesia predica que el fin de la pareja es la procreación —argumento discutible pero coherente- no se entiende la oposición a los avances científicos que la hacen posible. Por más que mire al cielo, la Iglesia se mueve en la tierra y no puede dar la espalda a lo que está pasando a su alrededor", se añade a la hora de defender el que entiende de "acertado" fallo del Nobel.

"Cuatro millones de familias a las que las investigaciones de Edwards han ayudado a sobreponerse a sus problemas de infertilidad. ¿Por qué se empeña la Iglesia en empañar su felicidad con argumentos anacrónicos y contradictorios, incluso desde su propio punto de vista?", concluye el editorial. La cuestión es preguntarse cuántos millones de seres humanos más esperan en una probeta o en cámaras de congelación que se les manipule, se les destruya o, simplemente, se les olvideSiempre habrá quien tenga presente la dignidad del ser humano desde que empieza a serlo, aunque a que algunos les pese e intenten mover la opinión con un sentimentalismo fácil que, ahora, además, cuestiona a la propia Justicia europea, quien ratifica la evidencia científica de que desde la fecundación existe una vida humana cuya dignidad ha de ser respetada".

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Lo que es triste Ansón, es

Lo que es triste Ansón, es que algunos mal llamados "cristianos" no quieran coger ni siquiera un leve trozo de la cruz de Cristo, acomodándose al Príncipe de este mundo y a la civilización nazi cada día más extendida. ¿Seras tú Anson el que se sienta legitimado a hablar mal del nazismo? ¿tú que proteges a los Doctores Mengelle cada vez más numerosos en el mundo que juegan a ser Dios? ¿Serás tú el que hablarás mal del nazismo cuando defiendes la industria de la búsqueda de la raza pura?

No es la Iglesia la que vive de espaldas a la realidad. Es la sociedad la que vive de espaldas a su realidad: su condición de criatura, pues toda criatura ha de tener temor de Dios y sentido del pecado.

No se puede permitir un mal para conseguir un bien. Los fariseos pensaban que con la muerte de Cristo el pueblo de Israel sería salvo. Del mismo modo Ansón recurre al sentimentalismo para permitir un mal: que varios embriones sean manipulados y desechados para conseguir la vida de uno solo. No está permitido bajo ningún concepto conseguir un bien a partir de un abominable pecado. Ansón, bautizado y creyente, ha perdido la fe para acomodarse al espíritu diabólico, poniendo en grave riesgo su salvación eterna. 

La Iglesia ha sido siempre la mayor promotora en la historia de la cultura y la ciencia. Pero mientras la ciencia actual se cierra las puertas a otras formas de conocer que no sea la de las probetas, la Iglesia muestra otras formas de conocimiento superiores como es la fe, la filosofía y la teología. De nuevo, es el mundo el que vive de "espaldas a la realidad" para aferrarse a los "mundos de Yupi".

No me esperaba un editorial

No me esperaba un editorial así de Ansón. Me decepciona profundamente. Lo habría entendido en otros medios, de izquierda, como El País. De esta forma, la decepción es mayor. Con razón se dice "guárdeme Dios de mis amigos, que de mis enemigos ya me guardo yo."

Anson o su editorial llaman estar fuera de la realidad a lo que otros llamamos coherencia, y modernidad a lo que calificaríamos de oportunismo. Incurre en el error y el gravísimo pecado de decirle a la Iglesia lo que debe enseñar a sus fieles En lugar de eso, debería esforzarse por transmitir él, como periodista católico, la enseñanza de la doctrina moral de esa Iglesia, a la que debe obediencia y lealtad porque se las debe a Jesucristo  contextualizando debidamente dicha información, y no alimentando tópicos falsos. Y si no es que tiene graves errores en su formación cristiana, y no debiera escribir sobre dichos temas. Es él el que está confundiendo a muchos católicos, no la Iglesia, cuya postura, gracias a Dios, siempre ha sido la misma.

Si no conoce bien la doctrina moral de la Iglesia, que la estudie antes de hablar y publicar, y que queme los memorandos e informes del Club de Roma y destierre de su biblioteca la basura malthusiana, que le han sorbido el seso.

En otros comentarios ya apunté que, además de inmorales, los tratamientos con células madre embrionarias son ineficaces y muy probablemente cancerígenos. Aunque lo más grave es que convierten a los profesionales sanitarios que los utilizan y a los pacientes que consienten en recibirlos en asesinos genocidas sin más paliativos, en el caso de los enfermos, que su comprensible desesperación por sanar.

Un fin primordial del matrimonio, aunque no el único, sin duda es la procreación cuando cabe esa posibilidad. Ahora bien, los cónyuges también han de actuar responsablemente. Para conseguir un buen fin los medios deben ser igualmente buenos, y la fecundación artificial es perversa en sí misma, por muchas razones que le queramos buscar. Aunque sólo sea por los embriones que hay que desechar, sólo por eso ya es inaceptable. Sin entrar en consideraciones sobre la licitud de manipular el genoma humano hasta ese punto.

En cuanto a la referencia al uso del preservativo, ni siquiera viene a cuento, pero, si hay que hablar de la gomita, diré que sencillamente es jugar con fuego. Ningún preservativo protege en absoluto de una sola enfermedad de transmisión sexual, porque los virus y bacterias son mucho más pequeños que los poros que los componen. Esto admitido por el Presidente de AENOR en el programa Diálogos con la Ciencia, de Radio María. En cuanto a su eficacia como anticonceptivo, este mismo experto admitió que de cada partida de preservativos que se fabrica se toma una muestra estadísticamente significativa para analizarla y después se certifica que toda la partida cumple los estándares de eficacia exigidos, ¡basándose en una muestra! Para echarse a temblar.

Ahora, lo que sigue es reflexión mía: si el preservativo, aunque fuera eficaz, que no lo es, sólo podría evitar, en el mejor de los casos, la transmisión de enfermedades por vía genital, pero no por el resto del cuerpo. Se dala circunstancia de que el SIDA, en concreto, se transmite por sangre infectada más que por el semen. Y en las relaciones sexuales a menudo se sangra. ¿Qué más da que cubras una parte de tu cuerpo, si con el resto sangras y sudas, y a la otra persona le ocurre igual? Y perdonad que sea tan gráfico.

Claro que la abstinencia y la fidelidad mutua son las únicas formas de evitar las enfermedades de transmisión sexual. Ya no se trata de decirlo por razones morales, sino de mero sentido común.

Claro que de un periodista que en su momento, cuando dirigía ABC, incurrió en errores de bulto más graves aún que los de sus colegas al informar de un tema nimio como la muerte de Superman, no se puede esperar que informe con exactitud de temas serios.