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EE.UU.: Los republicanos perfilan tres candidatos a la Presidencia

Todo apunta a una pugna entre Romney y Perry, aunque Herman Cain, -único aspirante de color-, ha dado un estirón sorpresa las últimas semanas, gracias a su fórmula del 9-9-9 para los impuestos.

REDACCIÓN HO / ABC.- La carrera electoral en el bando republicano -en el demócrata nadie ha retado a Barack Obama, por tanto no habrá primarias- acaba de entrar en su fase previa definitiva. Las primeras votaciones tendrán lugar en enero, pero la "pole position" ya ha quedado fijada: por delante figura Romney, seguido de Perry y Herman Cain (único candidato de color, ha dado un estirón sorpresa las últimas semanas, pero se supone que es algo pasajero).

La cifra ha quedado cerrada en ocho, después de que el gobernador de New Jersey, Chris Christie, anunciara el martes que no es candidato, a pesar de la enorme presión ejercida por la cúpula del Partido Republicano por captar alguien de verdadero empuje, y de que el miércoles Sarah Palin comunicara también su esperada decisión de no presentarse. Tras titubeos iniciales, las primarias probablemente se reducirán a un pugna entre Romney y Perry.

El mejor situado para intentar derrotar a Obama es Romney, como indican las encuestas (las últimas hablan de un 47 % a favor del republicano y un 46 % del presidente), porque su posición más centrada permitiría captar a los votantes independientes y atraer parte del creciente voto demócrata desconcento con la gestión económica de la actual Administración. Ese perfil moderado ya le llevó a gobernar Massachusetts, un Estado normalmente demócrata, entre 2003 y 2007. Pero es regla de la política estadounidense que las primarias se ganan cautivando la base propia, algo tal vez más fácil para Perry; una vez lograda la nominación, el candidato suele virar hacia el centro.

Pero ni uno ni otro están logrando entusiasmar. Romney despunta porque a pesar de su mayor acartonamiento ha logrado hasta ahora atravesar los debates electorales sin los resbalones del más populista Perry. Las radicalizadas bases republicanas desconfían del carácter tecnocrático del exgobernador. Aprecian su historial en la creación de empleo y su experiencia en la empresa privada, pero le echan en cara que pusiera en marcha en Massachusetts un sistema de seguro médico público similar al luego lanzado por Obama y repudiado por los republicanos.

Falta de dureza

En realidad no hay grandes diferencias ideológicas entre ambos. Aunque el gobernador de Texas, cargo que ocupa desde hace once años en sustitución de George Bush, resulta más próximo por su carácter algo desenfadado, también ha cometido algunos «pecados» a juicio del Tea Party. Perry ha concedido becas para la escolarización de hijos de inmigrantes sin papeles y obligó a la vacunación de chicas adolescentes para prevenirlas del virus del papiloma, que puede tener transmisión sexual. Lo primero demuestra falta de dureza en el espinoso tema de la inmigración (también se opone a construir un muro en toda la frontera con México; se conforma con algunos tramos), y lo segundo una injerencia del poder público en la libertad individual.

Además, a Perry se le han vuelto en contra algunas de las posturas duras con las que podía sacar rédito entre las bases republicanas. Su descalificación del sistema de pensiones se ha juzgado desmedido, y una actitud poco clara en relación al letrero que en su día hubo en una finca de caza que alquiló, con el tradicional nombre de "Cabeza del Negro", ha motivado críticas de racismo.

Hermann Cain

Con la pérdida de gas de Perry y sin que Romney convenza plenamente, las dos últimas semanas han conocido el ascenso de Herman Cain. Es el único de los candidatos que no es político de profesión y en un momento de crisis puede exhibir su historial como hombre de negocios: fue el máximo ejecutivo de la cadena de Pizzas Godfather y en Burger King puso en marcha un programa para que los cajeros sonrían al cliente. Nacido en una pobre familia de antiguos esclavos negros de Georgia, Cain ha sido pastor religioso, taxista, profesor de matemáticas y empresario y supone una lección sobre cómo abrirse camino en la vida. En 2006 le fue diagnosticado un cáncer de colon que ha superado. Cain considera que su candidatura puede modificar el "lavado de cerebro" de la población afroamericana, que en su mayoría vota al Partido Demócrata.

Tras el resbalón inicial de asegurar que nunca admitiría en su Gabinete a un musulmán (luego precisó que quería decir un "yihadista"), ha cautivado la atención con su propuesta estrella: una fórmula de 9-9-9 para los impuestos, situando en el 9 % el RPPF (IRPF), el Impuesto de Sociedades y el IVA. La simplicidad de la fórmula y el hecho de que sea una propuesta concreta, en una campaña en la que el resto de candidatos aún no han especificado su programa, le ha hecho ganar titulares.

Esto ha precipitado que Romney haya comenzado a pisar algo más fuerte. El viernes protagonizó su primer acto programático de resonancia, con la presentación de sus primeras ocho acciones en política exterior en caso de llegar a la Casa Blanca. "Dios no ha creado este país para ser una nación que haga seguidismo. América no está destinada a ser una entre varias potencias globales equilibradas. América debe liderar el mundo, si no algún otro lo hará", dijo, criticando la falta de liderazgo mundial de Obama e intentando ganar perfil ante el electorado republicano.

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