De gerente de negocio abortista a provida
“La primera vez que hice un asesoramiento sobre el aborto fui a mi oficina y lloré. Fue muy duro, muy, muy duro”, dice ella. “Y me sentí muy culpable”.
REDACCIÓN HO / NOTIFAM.- Ramona Treviño ha sido administradora de quizás uno de los lugares más siniestros que uno desearía tener como lugar de trabajo: una clínica de Planned Parenthood.
Durante una larga entrevista con LifeSiteNews.com la semana pasada, la madre de 33 años de edad, de cuatro hijos (incluyendo el bebé que se espera nazca a principios del año siguiente), Ramona dice que cuando comenzó a trabajar para el gigante del aborto hace tres años, ella no creía en el aborto, y, aún más sorprendente, ni siquiera creía en la anticoncepción, es decir, por sí misma.
“Siempre he sido personalmente provida”, dice ella, señalando que cuando quedó embarazada a la edad de 16 años, ni siquiera cruzó por su mente la idea de hacerse un aborto. En lugar de eso dejó la escuela para cuidar a su hijo a tiempo completo.
Cuando se trata de métodos anticonceptivos, Ramona dice que sus puntos de vista fueron formadas por un CD que recogió durante el curso de preparación para el matrimonio requerido por su diócesis católica – “¿Anticoncepción: por qué no?”, escrito por la teóloga Janet Smith.
Ese CD “me abrió mucho los ojos acerca de la anticoncepción”, dice ella, “porque previamente antes de eso realmente no conocía o no entendía realmente, ni conocía realmente mucho acerca de la enseñanza católica sobre la anticoncepción”.
¿Creyente, en contra del aborto y gerente de Planned Parenthood?
Treviño que se declara de confesión católica, se preguntaba ¿cómo una madre católica que está personalmente en contra del aborto y de la anticoncepción empieza a trabajar como gerente en una clínica de Planned Parenthood?
De alguna manera, dice Ramona, fue tan simple como cualquier búsqueda de trabajo. Planned Parenthood ofrecía un gran trabajo por su valor aparente: no sólo tenía un gran sueldo, sino que el trabajo era de sólo tres días a la semana, lo que le facilitaba volver a un lugar de trabajo después de una temporada extensa como madre y ama de casa.
Y aunque ella no creía en el aborto o la anticoncepción por sí misma, dice que su actitud en el momento fue “cada uno a la suyo”. “Siempre he estado en una especie de confusión respecto a la manera en que pensaba”, admite ella, “porque me sentía como si yo fuera ‘provida’, entonces yo estaba emitiendo un juicio”.
Ella también dice que se siente como si estuviera “hastiada” por algunas de sus experiencias pasadas y que justificaba lo que hizo, porque “era casi como si yo prefería más [que los clientes de Planned Parenthood] estuvieran en control de la natalidad y que luego fueran a abortar a su bebé”, o tener un hijo del que ellos no se harían cargo.
Además, el amigo que le recomendó el trabajo (quien más tarde experimentó su propia conversión provida y le dejó su puesto en Planned Parenthood) enfatizó reiteradas veces que la clínica Sherman no hacía abortos.
Pero Ramona pronto descubrió que sólo porque su clínica no practicaba abortos, no pudo evitar por completo el sucio secreto de su empleador: se le requería que aconsejara y derivara a las mujeres que quieren abortar a una clínica abortista.
“La primera vez que hice mi primer asesoramiento sobre el aborto fui a mi oficina y lloré. Fue muy duro, muy, muy duro”, dice ella. “Y me sentí muy culpable”.
Pero en su acercamiento a la consejería, Ramona demostró una vez más que ella no encajaba en el molde de Planned Parenthood: insiste en que nunca se guió a cualquier mujer hacia el aborto, y de hecho, regularmente derivaba a mujeres al centro provida de recursos para el embarazo en la ciudad, al menos hasta que Planned Parenthood se dio cuenta, y le dijo que se detuviera.
Sin embargo, al mismo tiempo admite con pesar que nunca trató de detener a una mujer que quería abortar, y daba a las mujeres decididas a abortar la referencia que ellas buscaban.
El punto de inflexión y Lila Rose
Al mirar hacia atrás sobre sus años en Planned Parenthood, a veces Ramona parecía perpleja que le tomara tanto tiempo levantarse e irse (ella renunció en mayo de este año).
Una de las cosas que la sostuvo en su camino, dice ella, es que a menudo se sentía como si estuviera haciendo digno de mérito: en varias ocasiones, ella y su personal salvaron literalmente la vida de mujeres, dice, después de haber detectado incipiente y potencialmente cánceres que ponían en peligro sus vidas.
También confiesa, sin embargo, que ella estaba simplemente “cómoda” con su estilo de vida. “Y eso es que a veces el Maligno nos engaña. Él trata de pintar un cuadro de, bueno, esto es bueno para usted, es una bonita imagen, esto es totalmente perfecto ahora mismo. ¿Por qué usted quiere ensuciar algo bueno?”.
Pero con el tiempo, Ramona no pudo seguir ignorando la culpa que la atormentaba. Ella también dice que comenzó a cuestionar la dedicación de Planned Parenthood a su supuesta misión de ayudar a las mujeres, después que ella fuera continuamente urgida a aumentar el número de pacientes que visitaban su clínica, y a aumentar los ingresos.
“Esa fue una de esas cosas en la que comencé a ver que ellos no se preocupan por estas mujeres, se preocupan por el dinero”, dice. “La mayor cantidad de mujeres que pueden empaquetar con el esquema, la mayor cantidad de dinero que pueden traer, la mayor cantidad de personas que pueden poner en control de la natalidad y vendérselo, cualquier servicios que podamos vender, eso es lo que importa”.
Las quejas de Ramona sobre las prioridades financieras de su ex empleador han sido repetidas por Abby Johnson, la directora de una sede de Planned Parenthood, en Bryan, Texas, quien pasó a ser una activista provida en el 2009. “El resultado final de Planned Parenthood son los números”, dijo Johnson, quien llamó al aborto la “principal fuente de dinero” del grupo.
Este malestar alcanzó su punto más alto a principios de este año, cuando Lila Rose y Live Action lanzaron vídeos clandestinos que muestran a gerentes de Planned Parenthood ayudando a supuestos traficantes sexuales de niños a conseguir abortos y otros servicios para sus prostitutas menores de edad.
Después que esos vídeos fueron puestos en circulación, se convocó a una reunión de todos los gerentes regionales de Planned Parenthood. Ramona dice que ella esperaba que la reunión fuera sobre cómo detectar situaciones de abuso o tráfico sexual, pero en lugar de ello se estudió la forma de detectar si se los está grabando, o si son víctimas de una operación encubierta.
Después de esa reunión, dice ella, “tengo una especie de recuerdo de volver y decirle a mi compañero de trabajo ‘he terminado. Esto es todo. Tengo que encontrar algo más’”.
Pero la gota que colmó el vaso no llegó hasta finales de año, durante la época de la Cuaresma cristiana, así como la primera campaña 40 Días por la Vida fuera de la clínica de Ramona.
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PGH Lun, 12/09/2011 - 18:19h
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