Denuncian la cobertura a la pedofilia de 'profesionales' y colectivos gays en EEUU
Grupos profamilia asistentes a una prominente conferencia propedofilia, horrorizados con el intento de disculpar los peores abusos a menores para mostrarse sus autores como víctimas sociales.
REDACCIÓN HO / LifeSiteNews.com.- Colectivos en defensa de la familia que han asistido a la controvertida conferencia propedofilia que se ha celebrado en la ciudad estadounidense de Baltimore han quedado profundamente sobrecogidos con lo que vieron y escucharon en las sesiones.
“Siendo un ex agente del orden público, yo he lidiado con situaciones en las que estaba presente el suicidio, el homicidio, y otras formas de violencia. Dicho esto, nunca he sentido un nivel de opresión espiritual y de maldad tal como el que sentí en ese salón”, ha declarado Matt Barber, Vicepresidente del Consejo de Liberty Counsel Action (Acción para la Libertad) a Lifesitenews/Notifam (LSN).
“Estos ‘profesionales’ de salud mental, y los activistas que se autodescriben como pedófilos y homosexuales, inexplicablemente pudieron discutir de modo arrogante, prácticamente de manera desdeñosa, la idea de la violación de niños”, dijo Barber. “Ellos usaron una jerga de la psicología popular, florida, eufemística, para darle una cubierta cuasi científica, a una discusión sobre el peor tipo de perversión”.
La organización B4U-ACT auspició el evento en Baltimore el 17 de agosto, a la cual asistieron activistas propedofilia y profesionales de la salud mental. La conferencia examinó las maneras en que “las personas con atracción por los menores de edad” (“minor-attracted persons”) podrían involucrarse en una revisión de la clasificación de la pedofilia de la Asociación Psicológica Americana (American Psychological Association/APA).
Los panelistas de la conferencia incluyeron a Fred Berlin, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins, Renee Sorentino, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, John Sadler del Centro Médico de la Universidad Suroeste de Texas, y John Breslow de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres.
Los oradores se dirigieron a un grupo compuesto por cerca de 50 individuos que estaban presentes, sobre una amplia gama de temas, que incluía la noción de que los pedófilos “son injustamente estigmatizados y demonizados” por la sociedad, y la idea de que “los niños no son inherentemente incapaces de dar su consentimiento” para tener sexo con un adulto. También se discutieron los argumentos de que el deseo de un adulto para tener sexo con los niños es “normativo”, y de que el Manual de Diagnóstico y Estadísticas sobre los Desórdenes Mentales (Diagnostic and Statistical Manual/DSM of Mental Disorders) ignora el hecho de que los pedófilos “tienen sentimientos de amor y de romance por los niños”, del mismo modo en que los heterosexuales y homosexuales adultos tienen sentimientos románticos el uno para el otro.
Entrevistada por LifeSiteNews, la profesora en derecho, Judith Reisman, quien asistió a la conferencia, dijo que “tras la decisión judicial de Lawrence vs Texas en 2003, que marcó un hito en la historia, se puede decir, parafraseando al Juez Antonin Scalia, ‘ya todo queda por libre.”
“Yo entro en detalle sobre esto en mi libro más reciente, Sabotaje Sexual (Sexual Sabotage)”, dijo. “Tras Alfred Kinsey, los ‘sexólogos’ comenzaron a asumir el control de nuestras escuelas, de modo que los profesionales que han sido educados fueron, en gran parte, entrenados para convertirse en un tipo de anarquistas sexuales”.
“Aunque la estupidez en abogar por una sexualidad amoral y no dañina nos arropa a diario, nuestras poblaciones arrogantes y ‘educadas’ dicen que no hay lugar para la moralidad en nuestras vidas sexuales”, dijo Reisman. “Del mismo modo que el SIDA constituye la cosecha natural de la educación sexual amoral y de los medios de comunicación, así también lo es el abuso sexual infantil. Nosotros estamos cultivando un nuevo carácter humano, y el abuso sexual infantil forma parte de ese carácter cada vez más”.
“Yo, por mi parte, entiendo que ya es suficiente”, le dijo Barber a LSN. “Estos anarquistas sexuales, fuera de lo que sea su banda perversa, necesitan alejarse de nuestros niños y dejar que los niños sean niños”.
“Ellos saben que, para adueñarse del futuro, necesitan adueñarse de las mentes de nuestros niños”, añadía. “Por lo tanto, los grupos como B4U-ACT (Before You Act, Antes de que actúes), la Gay, Lesbian and Straight Education Network (Red de Educación de los Homosexuales, Lesbianas y Heterosexuales), la International Planned Parenthood Federation (IPPF, Federación Internacional de Planificación Familiar), y otros similares, utilizan el mundo académico, desde la enseñanza pre-escolar hasta la post-graduada, para que así puedan lavar cerebros y adoctrinar”.
Tal como informó previamente LSN, B4U-ACT simplemente clasifica la pedofilia como otra orientación sexual, y denuncia el “estigma” asociado con la pedofilia. Howard Kline, director de ciencia de B4U-ACT, ha criticado la definición de la pedofilia de la APA, describiendo su tratamiento para “las personas con atracción por los menores de edad” como “inexacta” y “engañosa”.
Un cabildeo similar, que fue llevado a cabo por los entonces activistas homosexuales, resultó en la desclasificación de la homosexualidad como un desorden mental en 1973 en la DSM. Como resultado de la desclasificación en el DSM, el debate con respecto a la homosexualidad y los muchos daños documentados asociados con el estilo de vida homosexual, ha sido casi dado por cerrado dentro de los círculos académicos psicológicos.
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CFuencisla Sáb, 03/09/2011 - 13:55h
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¿Injustamente demonizados?
¿Injustamente demonizados? ¿Acaso no han sido ellos mismos los que llenos de narcisismo, soberbia y otros males, han escogido una vida abyecta, más cercana a los demonios que no a las bestias?
Hay que distinguir pedofilia
Hay que distinguir pedofilia (atracción por los niños) de pederastia (acto sexual con niños). Fuera de ese matiz, estoy de acuerdo con la línea del contenido denunciado.
Para no ofeder a nadie, aclaro que considero que la pedofilia es una enfermedad que, casi seguro, llevará a la pederastia antes o después. No puedo verla como una opción sexual más, tan sana como otra cualquiera, porque, de hecho,desapruebo cualquier opción sexual que no implique monogamia heterosexual y dentro de un matrimonio, al menos civil. Pero en todo hay grados. No es lo mismo sentir atracción por un menor que ceder a ese impulso, aunque, claro, hay una predisposición que no debemos pasar por alto.
Tampoco todos los homosexuales son iguales. Conozco a bastantes que reniegan del "orgullo gay" y viven en abstinencia o relación de pareja estable (no es que me acabe de gustar esto último, pero ya digo, hay grados, y también ellos son personas, repetan más de lo que les respetan otros, no se meten con nadie, y no les voy a meter en el mismo saco). Aclaro que soy heterosexual y soltero mientras Dios lo disponga así, y nada promiscuo, pero conozco el deseo como todo el mundo. Una cosa es desear, otra ceder.
Claro que, ante un deseo como el de la pedofilia, creo que no podemos considerarlo normal ni sano.
Totalmente de acuerdo,
Totalmente de acuerdo, bienvepl, pero fíjate en como se curan en salud...Por otra parte apuntan ya a la práctica (pedererastia); leemos en la denuncia: “los niños no son inherentemente incapaces de dar su consentimiento” para tener sexo con un adulto...
Estoy de acuerdo en el
Estoy de acuerdo en el contenido de la noticia y en la denuncia que se hace,CFuencisla. La cita habla por sí sola. Me temo que gente así no se detendría demasiado a pedir su consentimiento al menor, además. Pero, en un tema tan complejo y sensible como éste, pensé que era necesario hacer los matices que apunté. Espero no haber molestado a nadie.
Fíjaos, hace pocos años,creo que fue en 2006, se reformó (sería mejor decir deformó) nuestro Código Penal para fijar la edad de consentimiento de las relaciones sexuales en 13 años. El año pasado sindicalistas de Telemadrid vinculados a los Sindicatos de los partidos políticos que promovieron esa reforma pidieron el despido del conocido escritor Fernando Sánchez Dragó porque en un libro aseguró haber mantenido relaciones sexuales consentidas con menores japonesas justo de 13 años. Él dijo que lo que escribió era mentira. Seguramente recordáis aquel asuntò. Supongo que HO lo reflejó en su día.
A mí me asqueó aquel asunto tanto como a todo aquel que tenga cierto sentido moral. Ni siquiera apruebo las relaciones sexuales entre adultos sin matrimonio previo, conque imaginaos. Pero me molestó más que Dragó mintiera -o estafó a sus lectores o mintió después para salvar el pellejo, y las dos veces en público- y que quienes le criticaran fueran los mismos que en su momento apoyaron una reforma del Código Penal que hizo prescribir, automáticamente, cualquier conducta delictiva que el escritor hubiera podido cometer, al menos por lo que respecta al ordenamiento jurídico español (desconozco lo que dirá el japonés, que es el que habría de aplicarse, realmente).
En manos de esa gente estamos, políticos y sindicalistas que sólo cargan contra los pederastas "de derechas". A sus amiguitos actores y "artistas" de la zeja, ni tocarlos, aunque hayan cometido abominaciones propias de Gilles de Rais o Satán Mason. Recordad el caso Arnie. Pillaron con las manos en la masa a gente tan conocida como Los Morancos, Gurruchaga o el Gran Wyoming, y se libraron por tecnicismos legales. Pero para cargar contra toda la Iglesia católica por los casos de pederastia que se han dado en ella -lamentabilísimos, ciertamente- les falta tiempo, y no dudan en recordarlos una y otra vez, venga o no a cuento. Y en ese mundillo del espectáculo y el famoseo de carné socialista/comunista deben de seguir ocurriendo casos de pederastia sangrantes sobre los que se echa tierra sistemáticamente. La prueba es que toda esa gente de la zeja, que sólo va a las misas de Entrevías a comer rosquillas sacrílegas, como mucho, no se mete directamente con la pederastia de la Iglesia. Muy ateos, muy anticlericales, pero ese tema no se lo echan en cara a los curas. Y no será porque no hayan tenido facilidades. Pero, claro, ellos tienen mucho que callar.
Luego se extrañan algunos directores lunáticos de que muchos españoles no veamos cine español. Es que sus "bigas" de hipocresía nos hacen verlo deformado. O que a los "pederastas católicos" nos incomoda vernos reflejados en las películas españolas de hoy, donde se muestra un sexo explícito sanísimo, educativo y de izquierdas. Será por eso. Y, claro, porque en la izquierda no hay pederastas. Cuando aparece un caso, es que el menor iba provacando.