Zapatero aprovecha el 'tirón Obama' para anunciar nuestra retirada de Afganistán

Zapatero aprovecha el 'tirón Obama' para anunciar nuestra retirada de Afganistán

Nuevamente, nuestra política pendiente de que otros muevan ficha: el regreso de tropas comenzará en 2012 y ya este verano se pondrá en marcha la transferencia de autoridad.

REDACCIÓN HO.-  Rodríguez Zapatero ha aprovechado el anuncio televisado anoche por el presidente Barack Obama, poniendo fecha a la retirada de tropas estadounidenses de Afganistán -anunció en concreto al repliegue de 33 mil efectivos hasta el fin de 2012-, para subirse al tren y confirmar el regreso de nuestras tropas, que comenzará en 2012. Antes, este mismo verano, se pondrá en marcha la transferencia de autoridad a las fuerzas de seguridad afgana en la provincia de Herat. 

El anuncio de Obama


Esta semana, de forma inaudita, los alcaldes de las principales ciudades de Estados Unidos le hicieron un reclamo a su presidente, con una fuerte resolución: poner fin a las misiones militares en Afganistán e Irak a fin de canalizar el dinero a las urbes del país. No es nada usual que los alcaldes de ciudades estadunidenses se inmiscuyan en la política exterior de su país. Pero cuando se encontraron esta semana con el presidente Barack Obama en Washington, rompieron su silencio. Desde hace cuatro décadas, desde el trauma por Vietnam, no hubo políticos locales que pidieran el fin de una guerra.

La amargura de los alcaldes tiene un motivo muy simple: mientras ellos tienen que arreglárselas para conseguir cada centavo con el fin de poder ofrecer a sus ciudadanos algo tan básico como calles transitables o escuelas abiertas, Estados Unidos gastará este año alrededor de 120 mil millones de dólares para el “Nation Building” en Afganistán. Los alcaldes se quejan de que sólo en mayo, tuvieron que poner de patitas en la calle a 28 mil trabajadores. Al mismo tiempo deben ver cómo Estados Unidos destina millones a programas de empleo para ex combatientes talibán en Afganistán.

Es incierto, en vistas de esta situación, si será suficiente lo que Obama anunció anoche en un discurso televisivo, el regreso de 30 mil soldados estadunidenses hasta fin del año que viene. Esto suena a gran retirada e incluso a una más rápida de lo que quieren los generales. Esto también significa que para las elecciones presidenciales de noviembre de 2012, seguirá habiendo más de 70 mil estadunidenses luchando en Afganistán, y con ello un número considerablemente más alto que cuando Obama asumió, en enero de 2009.

El “commander in chief” de las fuerzas estadunidenses debe temer que esto afecte su campaña. Ayuda poco que haya heredado esta guerra de su antecesor, George W. Bush, y la presenta frecuentemente como un problema pesado pero necesario para la seguridad estadunidense. Bajo el Premio Nobel de la Paz, la guerra se convirtió en la más larga y más cara en la historia estadunidense.

Incluso el secretario de Defensa saliente, Robert Gates, que siempre apoyó un muy cuidadoso retiro de las tropas, reconoce que el respaldo público a la lucha antiterrorista después de la muerte del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, se está perdiendo. “Hay preocupación en el pueblo estadounidense, que está cansado después de una década de guerra”, asegura. “El presidente debe incluir estos puntos en sus reflexiones al igual que las condiciones en la campaña en Afganistán”.

Sin embargo, no son sólo los increíbles costos de 1.3 billones de dólares de las guerras de Irak y Afganistán que están haciendo las operaciones militares en el exterior tan poco populares como nunca antes.

También es el sufrimiento personal que muchos estadunidenses. Muchas familias conocen de su círculo de conocidos al menos a uno de los 1.600 soldados caídos en Afganistán, o conocen a alguien que regresó con graves secuelas físicas y psíquicas. Muchos se preguntan para qué tanto sufrimiento.