La ONU hace caso omiso a la muerte anual de 3 millones de bebés en el mundo

La ONU hace caso omiso a la muerte anual de 3 millones de bebés en el mundo

Un nuevo estudio asegura que la política abortista es una de las razones del espeluznante dato, que supera todas las muertes ocasionadas por el VIH/SIDA. 

REDACCIÓN HO / C-FAM.- El terrible dato nos lo ofrece la periodista Susan Yoshihara del semanario norteamericano C-FAM (del Catholic Family& Human Rights Institute): cerca de tres millones de niños mueren cada año durante el trabajo de parto y el alumbramiento, o en las semanas previas al nacimiento, lo cual es más que todas las muertes ocasionadas por el VIH/SIDA. La ONU ni siquiera las cuenta. Un nuevo estudio asegura que la política abortista es una de las razones. A continuación, ofrecemos por su interés el articulo mencionado.

"En una era de esfuerzos mundiales a favor de la salud materna, el propio anhelo de una mujer de tener un bebé vivo está ausente en la agenda de salud mundial”, denuncian los autores de un estudio publicado en la prestigiosa revista médica norteamericana The Lancet.Alrededor del 98 % de los 2,6 millones de muertes anuales de mortinatos ocurren en países con ingresos medianos y bajos, principalmente debido a complicaciones durante el parto. Uno de cada 300 bebés nace muerto en países con ingresos altos, debido al incremento de la obesidad, el tabaquismo y la posposición de la maternidad. A diferencia de la mortalidad materno-infantil, el índice de nacidos muertos no ha disminuido durante décadas de manera considerable. 

Una de las razones por las que los nacidos muertos permanecen “entre sombras” es el sentimiento abortista, indica el informe. La Organización Mundial de la Salud (OMS) no computa a los niños muertos que fallecen antes de las 28 semanas como mortinatos, a pesar que el deceso de bebés viables de 22 semanas es común en el mundo desarrollado. Apuntalar el desfase de datos podría conducir a un incremento del 40 % en el número de nacidos muertos que se registra. El editor de The Lancet, Richard Horton, afirma que el hecho de no contar a estos niños niega a los padres “la gravedad que su sufrimiento demandó”, pero “cuando uno considera que en muchos países se permite el aborto hasta, y, a veces, después de, las 24 semanas, uno puede comenzar a comprender la resistencia de las autoridades a dedicarse a este punto”. No obstante, Horton no encuentra dilema alguno: “Toda mujer tiene derecho a un aborto seguro... pero también tiene derecho a que se tenga en cuenta la muerte de su bebé (deseado)”. 

Uno de los adversarios más poderosos que tuvo en su intento de promover mejores datos fue el lobby proabortista. Se opuso a Horton el año pasado cuando publicó un informe independiente que desafiaba los datos y la metodología empleada por la OMS en estadísticas sobre salud materna que la organización utilizaba para promocionar el aborto. Horton dijo al New York Times que recibió numerosos llamados instándolo a que no publicara el informe. Cuando lo hizo, los activistas a favor del aborto se afanaron en desacreditarlo, riendo abiertamente cuando se mencionó el estudio en una conferencia sobre salud materno-infantil auspiciada por la ONU el pasado mes de junio. La OMS discretamente rectificó su información incorrecta en septiembre para ponerla en línea con las cifras de The Lancet, pero de tal modo que suscitó dudas acerca de la objetividad de las investigaciones de la OMS. 

El presidente de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), Gamal Serour, efectuó comentarios acerca del estudio sobre mortinatos de The Lancet, y dijo que la planificación familiar y los derechos reproductivos deberían ser la respuesta primordial, ya que el número de nacidos muertos descendió donde disminuyó la fertilidad, principalmente en China. Por el contrario, los autores del estudio detectan que lo que redujo en dos tercios el número de nacidos muertos en el mundo desarrollado entre 1950 y 1975 fue la “prevención y el tratamiento de infecciones y el mejoramiento de la atención obstétrica”. 

Los autores subrayan: “Esta reducción aconteció antes de que hubiera una observación y un diagnóstico fetal más complejo y también coincidió con importantes reducciones en la mortalidad materna y neonatal. Sesenta años más tarde, el escaso progreso para reducir estas tres consecuencias del embarazo en países de ingresos bajos no constituye una brecha de conocimiento, sino una brecha de acción”. 

Siempre con relación a la suerte de los recién nacidos, que no tienen voz ni tribunas para debatir contra los que promueven su asesinato, el doctor Terrence McKeegan, JD, de la misma publicación americana, sostiene que las leyes de asilo estadounidenses menosprecian la brutal política china de un niño por familia. Un tribunal de apelaciones de Estados Unidos dictaminó que un hombre chino cuya mujer fue sometida a un aborto forzoso y obligada a colocarse un DIU no es elegible para solicitar asilo, a pesar de que la legislación estadounidense dice lo contrario. 

Si bien la corte reconoció el claro deseo de la pareja de tener más hijos, no obstante concluyó que con tener sólo un niño por el momento, la pareja no viola la política china de hijo único, y que cualquier amenaza futura de persecución era “demasiado especulativa”. La decisión fue publicada la semana pasada por el Tribunal de Apelaciones del Decimoprimer Circuito de Estados Unidos. El fallo no sólo contribuye a sentar un precedente según el cual una pareja casada no debe mantenerse unida en casos de asilo, sino que también resta importancia al alcance draconiano y a la severidad del sistema de planificación familiar chino y de la política de un niño por familia. 

Una ley de asilo aprobada por el Congreso en 1996 establece que se considera que una persona fue perseguida o tiene un temor fundado de persecución basado en opiniones políticas cuando fue obligada a abortar un embarazo o cuando “tiene un temor bien fundamentado de que él o ella sea forzado a someterse a tal procedimiento”. El principal autor de la ley, el congresista Chris Smith, declaró en el pasado que el propósito de la ley era cubrir al esposo de cualquier mujer involucrada en un aborto forzoso. 

A pesar de que existen muchos casos de asilo que involucran a chinos que alegan que sus esposas o parejas fueron obligadas a abortar sus niños por nacer, este caso es notable porque la corte no impugnó la prueba del aborto forzado. En 2008, la Corte Suprema de Estados Unidos denegó la solicitud de asilo de un hombre cuya esposa había sido sometida a un aborto obligado. La corte no emitió una opinión, y, de hecho, corroboró el fallo de un tribunal de circuito que era opuesto a la sentencia de otro tribunal de circuito en la materia. 

La organización All Girls Allowed, fundada por Chai Ling, una de las líderes estudiantiles del movimiento de la Plaza de Tiananmen de 1989, trabaja para “dar a conocer la injusticia de la política china de un niño por familia”. Según la organización, millones de chinas son obligadas a someterse a abortos y a esterilizaciones: “Los supervisores del gobierno, encargados de asegurar que nunca nazcan niños ‘fuera del plan’, utilizan informantes y búsquedas aleatorias para encontrar mujeres embarazadas y acabar por la fuerza con los embarazos, incluso a término”. Hay 300.000 funcionarios cuya tarea es exigir el cumplimiento de la política, y un total de 92 millones de miembros que colaboran con su aplicación. 

All Girls Allowed hace hincapié en el tremendo efecto psicológico que tiene en las mujeres la política china de un niño por familia. “Quinientas mujeres se suicidan por día en China, lo cual convierte a éste en el único país del mundo en el que se suicidan más mujeres que hombres”. Además, “el suicidio es la causa número uno de muerte de mujeres chinas de zonas rurales, de entre 15 y 34 años”.

El aborto forzoso está avalado explícitamente como instrumento político oficial en la legislación de 18 de las 31 jurisdicciones provinciales de China. Cuando el presidente de ese país, Hu Jintao, visitó Estados Unidos a comienzos de este año, ni el presidente Obama ni los líderes democráticos abordaron el tema del aborto forzoso entre las preocupaciones de derechos humanos. Sin embargo, en su respuesta a líderes republicanos del congreso que cuestionaron directamente al presidente chino sobre este asunto, Hu impactó a todos al sostener que la política de aborto forzoso no existe en China. 

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