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Pakistán: La Ley Antiblasfemia suma víctimas, mientras se alza la voz por una moratoria

Arif Masih, último en engrosar la larga lista de cristianos cuya persecución ampara la ley: ganar una disputa de terrenos le vale una falsa denuncia que le puede llevar a la muerte.

REDACCIÓN HO /  ZENIT.org.- La creciente persecución que sufren las minorías religiosas en Pakistán, amparadas por la llamada 'ley Antiblasfemia', que está castigando con la pena de muerte a quienes simplemente se niegan a renegar de su fe y abrazar el Islam, se contrapone con la fuerza que da el martirio para que cada vez sean más altas y numerosas las voces que se alzan pidiendo una moratoria de la inhumana norma, contraria a los más elementales derechos humanos y que da covertura legal al fanatismo religioso, que se ceba especialmente contra los cristianos.

Sosteniendo la moratoria está Paul Bhatti, Consejero Especial del Primer Ministro para los Asuntos de las Minorías Religiosas y hermano de Shabhaz a quien sucede en el cargo, asesinado el pasado 2 de marzo, por su oposición a la ley sobre la blasfemia y la defensa de Asia Bibi, la mujer cristiana, condenada a muerte por esta razón.

“Urge encontrar una solución para impedir los abusos de la ley. Se puede comenzar por una moratoria o pensar en las modificaciones. Es necesario también trabajar para cambiar la mentalidad y la cultura: hay en Pakistán individuos y organizaciones que usan esta ley para crear discordia y tensiones sociales”, dijo Paul Bhatti a la agencia vaticana Fides.

La propuesta de una moratoria está recogiendo cada vez más consenso entre los intelectuales, estudiosos y activistas pro derechos humanos.

Mehdi Hasan, presidente de la Comisión para los Derechos Humanos de Pakistán, dijo a Fides que los miembros de su organización son fundamentalmente favorables a una moratoria de la ley de la blasfemia, y que su posición oficial es la de “pedir su abolición”.

“Se recuerda que antes de 1986 no se producían en Pakistán denuncias de blasfemia; a partir de ese año, con la nueva ley, hemos tenido en 20 años  casi 1000 casos, mientras que 70 personas, acusadas sólo de blasfemia, han sido víctimas de ejecuciones extrajudiciales”, destacó.

Por su parte, el padre Mario Rodrigues, Director de Obras Misionales Pontificias de Pakistán, recordó que “la ley sobre la blasfemia recibe el nombre de 'ley negra'. Hoy, quien se opone, es tachado de blasfemo y arriesga la vida”. “La idea de una moratoria sobre su aplicación me resulta muy favorable -indicó-, al menos serviría para prevenir nuevos casos basados en falsas acusaciones. Pero creo que el Gobierno difícilmente querrá arriesgarse”.

“La moratoria sería un primer paso para impedir que la ley haga más daño”, considera pese a ello Haroon Barkat Masih, director de la Fundación Masihi, que da asistencia legal y material a Asia Bibi. “El Gobierno, por un lado, podría decir a los grupos radicales islámicos que la ley continúa en vigor pero mientras tanto podría detener el mal uso e instrumentalización de la misma”, afirmó.

Nuevo arresto

las voces por la moratoria como paso previo a la abolición de la Ley Antiblasfemia crecen en país a medida que se suman las atrocidades en ella amparadas. El último caso conocido es el del cristiano Arif Masih, de 40 años. residente en el pueblo de Chak Jhumra, en el territorio de Faisalabad, que fue arrestado el pasado 5 de abril. La Comisión Justicia y Paz de la Diócesis de Faisalabad expresó a Fides su “gran preocupación por otro nuevo caso basado en acusaciones falsas”

Según el informe de la policía, Arif fue acusado de arrancar algunas páginas del Corán y de haber escrito cartas amenazadoras a algunos musulmanes para convertirlos al cristianismo. El hermano del arrestado, Ejaz Masih, contó a la Comisión Justicia y Paz que Arif fue víctima de una trampa orquestada por Shahid Yousaf, su vecino de casa. Yousaf tiene también dos hermanos que trabajan en la policía y que lo ayudaron a poner en escena la maquinación.

La convicción de los amigos y pariente de la falsedad de las acusaciones dirigidas a Arif, se basa también en el hecho de que la familia de este hombre ganó recientemente una querella por la propiedad de un terreno, y el que lo acusa es miembro de la familia musulmana que perdió la disputa.

“La policía está indagando el caso. Si constatamos que las acusaciones a su cargo son falsas, arrestaremos a los verdaderos culpables”, dijo Naseem Sadiq, Coordinador del Distrito de Policía.

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