Políticas, reserva del totalitarismo

Políticas, reserva del totalitarismo

La Facultad de Políticas de la UCM, cuna del izquierdismo radical. 

ALBA, Por Luis Losada Pescador.- El acoso a la capilla de Somosaguas no es nuevo. La izquierda radical nunca ha soportado la presencia cristiana en la Universidad. Y la Iglesia es su verdadera enemiga. Ni banqueros ni multinacionales; la Iglesia. Un radicalismo antirreligioso que también se ha manifestado en los apoyos y complicidades con la izquierda abertzaleHoy la facultad está decorada con pancartas y pintadas a favor de la legalización de Sortu. Otras dicen “PSOE = GAL = FASCISMO”. Pero antes de Navidades se pudo ver una pintada a favor de los presos de ETA.

El fenómeno no es nuevo, pero las tensiones se han disparado desde que en abril de 2010 ganará Heriberto Cairo las elecciones al decanato. Lo curioso es que Cairo ganó en la segunda vuelta al candidato de la izquierda moderada tras el giro del voto de tres profesores cercanos al PSOE. ¿Por qué ese giro? En la facultad se afirma que fue la misma Leyre Pajín quien les pidió que apoyaran a Cairo, cercano a la izquierda abertzale y defensor de las tesis de Bartolomé de las Casas.

La capilla, objetivo de lo radicalesCairo ha mantenido desde siempre una intensa complicidad con la asociación de estudiantes Contrapoder, que presuntamente organizó los actos de boicot de la capilla de Somosaguas. Pero si a esto le sumamos la pinza con la izquierdista asociación de profesores La Promotora, cerramos el círculo del poder de Políticas de Somosaguas. Un poder muy peligroso formado por Heriberto Cairo y los izquierdistas radicales Juan Carlos Monedero, Jorge Vestrynge y Pablo Iglesias. Este último acudió en su etapa de estudiante a una conferencia en la facultad de Derecho de Juan María Atutxa, entonces consejero de Interior del gobierno vasco. Iglesias lanzó preguntas hirientes. “Por la manera de preguntar, este es de ETA”, señaló Atutxa a los que le habían invitado.

“Políticas está gobernado como un cortijo”, señala un estudiante de derechas que prefiere permanecer en el anonimato. Curiosamente la facultad es mayoritaria y sociológicamente de derechas, pero el poder se encuentra en una izquierda radical muy bien organizada. Somosaguas es el nudo logístico de toda esa izquierda radical madrileña. Y todo con la aquiescencia de las autoridades académicas. Contrapoder recibe subvenciones de la Universidad y de la Facultad, cuenta con un despacho propio con teléfono de uso ilimitado y un 'aula autogestionaria' de acceso restringido. “El aula es para la asociación de estudiantes con mayor representación”, señalan a modo de excusa.

Con pintadasPara demostrar la connivencia del decanato con la radicalidad de Contrapoder, basta la siguiente anécdota. El pasado mes de noviembre, Rosa Díez acudió a la Facultad a dictar una conferencia. Fue recibida con gritos y abucheos por parte de Contrapoder. Lo llamativo es que el decano, Heriberto Cairo, les cedió los micrófonos a los alborotadores antes que a la invitada. “Una deslealtad institucional, porque aunque no compartas ideológicamente sus planteamientos, tu obligación como decano y anfitrión, es tratar de defenderla, no de sumarte a los alborotadores”, señala el catedrático de Derecho José Iturmendi.

A todo esto hay que agregar la connivencia del rectorado. Carlos Berzosa se ha manifestado siempre como un ferviente militante de la izquierda más radical. Creó la cátedra de Memoria Histórica, avaló el acto de apoyo a Garzón y ahora que termina su mandato de rector será el asesor de un diario más a la izquierda que Público. Ha tolerado y aplaudido a una asociación –como Contrapoder- que justifica el uso de la violencia. Demasiadas casualidades.

Contrapoder considera antiético el no uso de la violencia

“Tenemos claro que en el conflicto social, inevitable para la construcción de la vida nueva, los choques y las imposiciones son elementos naturales al tratar al enemigo. Los poderosos no regalan nada, no van a abandonar el escenario de la historia sin luchar, por eso no hay alternativas a la lucha. La violencia ha sido en muchas ocasiones un arma necesaria de las esperanzas de liberación. Como herramienta la consideramos: sin olvidar nuestro compromiso con una vida sin sufrimiento ni humillación, los métodos de la resistencia y de la rebeldía, así como los posteriores de la subversión y el contrapoder, deben responder a las necesidades históricas concretas del enfrentamiento. Desearíamos un mundo sin violencia, pero es antiético todo posicionamiento que prefiera renunciar a la violencia liberadora antes que asaltar el mundo de la violencia estructural del hambre, de las pateras, de las guerras, la miseria, las cárceles y la alienación del hombre (y la mujer!!) de su medio natural y social”.

Manifiesto ideológico. 26 de octubre de 2006