El Ayuntamiento de Málaga sirve la ofensa a los cristianos en pantalla grande

El Ayuntamiento de Málaga sirve la ofensa a los cristianos en pantalla grande

En el Festival de Cine de Málaga, con los patrocinios del Gobierno español, la Junta andaluza y varias marcas comerciales, promociona la irreverente Miss Tacuarembo, acogiendo su estreno el sábado.

REDACCIÓN HO.- Desde este sábado, 26 de marzo, y hasta el 2 de abril próximo Málaga acoge su tradicional Festival de Cine Español, en su XIV edición. La apuesta por la ofensa, están aseguradas. El certamen ha programado, para este mismo sábado en los cines Albéniz de Málaga, a las 22,00 horas, el estreno de la blasfema Miss Tacuarembo. En el siguiente vídeo se deja clara la burla a Jesucristo, sobra tiempo en 4 minutos.

En la película de Martín Sastre, fiel exprsión de la corrosiva novela de Dani Umpi en la que se basa, los personajes Natalia y Carlos son dos pequeños compañeros de primaria que viven en Tacuarembó, un pueblo del Uruguay profundo; él  homosexual y ella una niña frívolamente desobediente, sueñan con una fuga de 'los mandatos pueblerinos tradicionales',  que se identifican con la desobediencia a los familiares, escolares y eclesiásticos que 'tratan de disciplinar sus vidas'. Es la excusa para la burla, la ofensa y el ataque contra tres instituciones básicos en la sociedad y para el individuo: la familia, la educación y las creencias religiosas, que se intentan mostrar a golpe de videoclip de los 80. 

Como informa al sacerdote de la diócesis de Jaén Tomás de la Torre, católicos malagueños ya están haciendo llegar su protesta y estupor ante tal selección promocional, máxime cuando el Festival está organizado por el Ayuntamiento de Málaga y en el patrocinio participan otras de instituciones públicas, en concreto el propio Gobierno central a través del Ministerio de Cultura y la Junta de Andalucía.

Como patrocinadores oficiales figuran también las empresas Antena 3 TV, Gas Natural-Fenosa. la cervecera Cruzcampo y el diario Sur. No está de más saberlo como consumidores.

La protesta cívica invita a todos a comunicar su malestar a la organización y a los patrocinadores, de forma legal y pacífica, pero dejando bien claro el hartazgo ante tantas ofensas a Cristo y a la fe cristiana y católica que salen gratis a sus promotores, que exigen la defensa pública de las convicciones más íntimas de la mayor parte de los ciudadanos.