Lección magistral de la Delegación vaticana ante la ONU
"Todos los Estados deben promulgar y hacer cumplir leyes que protejan a las niñas de todas las formas de violencia y explotación, a partir de la concepción, incluyendo el aborto".
- El IPF defiende ante la ONU el papel esencial de la familia en la educación en igualdad
- Asignatura pendiente: Madre y mujer, doblemente discriminadas
REDACCIÓN HO.- Durante las sesiones de seguimiento a la Cuarta Conferencia Mundial sobre la mujer de la Asamblea General titulado: "Mujeres 2000: igualdad entre 'los géneros', desarrollo y paz para el siglo XXI", la Santa Sede aprovechó la ocasión para centrarse en los temas prioritarios. Extraemos algunos momentos de la declaración del Delegado de la Santa Sede, pueden leer el documento completo al final en 'recursos informativos'.
Educación
"Mi delegación sigue haciendo hincapié en que la educación es la clave para el progreso auténtico de la mujer en el mundo. La educación no sólo ayuda a la mujer que lo persigue, sino también a la comunidad a la que pertenece".
En este contexto, cada persona tiene un gran potencial. Una verdadera educación que abre posibilidades y formas de la persona con el fin de prepararse adecuadamente para hacer una contribución concreta a la vida familiar, así como la de la comunidad y la sociedad en su conjunto.
Ley Natural
Valores arraigados en la ley natural común a la humanidad un papel clave en la educación adecuada de la persona humana. Esto tiene que ser mejor comprendidos y más activamente promovidos para el progreso auténtico de la mujer.
Los estudios han demostrado que la educación básica es clave para superar la pobreza y por lo tanto un garante del desarrollo sostenible de las comunidades y las sociedades.
La Iglesia educa
Es importante reconocer la destacada contribución de un sin número de mujeres consagradas religiosas que se dedican sobre todo en reducción de la pobreza, la salud y la educación, y han estado a la vanguardia para ayudar a los niños en países de todo el mundo, dedicando especial atención a aquellos especialmente en los países en desarrollo. Estas mujeres participan en el servicio desinteresado para ayudar a estos niños llegan a una mayor apreciación de su valor inherente.
La verdadera igualdad
Desde hace algún tiempo en esta Comisión, el énfasis se ha dado a la promoción de la igualdad de acceso de las mujeres al empleo pleno y el trabajo decente. En este sentido, el proceso de trabajo conjunto deben ser organizadas y adaptadas a respetar los requisitos de la persona y su las formas de vida, sobre todo, la vida en el hogar, teniendo en cuenta la edad del individuo y el sexo.
En muchas sociedades las mujeres de hoy trabajan en casi todos los sectores de la vida. Sin embargo, deben ser capaces de cumplir con sus tareas de acuerdo con su auténtica naturaleza propia, sin ser objeto de discriminación y sin exclusión de los empleos para los que son capaces, con pleno respeto a las aspiraciones de su familia y de su papel específico en la contribución, junto con los hombres, al bien común de la sociedad.
La verdadera promoción de la mujer exige que el trabajo se estructure de tal manera que las mujeres no tienen que pagar su promoción con el abandono del carácter específico propio y en detrimento de la familia, en los que las mujeres y las madres tienen un papel insustituible.
Discriminación
Subrayar que la violencia y la injusta discriminación contra las niñas no debe ser tolerado. Por esta razón todos los Estados deben promulgar y hacer cumplir leyes que protejan a las niñas de todas las formas de violencia y explotación, a partir de la concepción, incluyendo el aborto, aborto selectivo por sexo en particular, el infanticidio femenino, la mutilación genital femenina, la violación, la violencia doméstica, el incesto, el abuso sexual, explotación sexual, la prostitución infantil y la pornografía infantil, la trata y la migración forzada, el trabajo forzoso, y el matrimonio forzado, así como el matrimonio menores de edad.
Fundamentos antropológicos
El adelanto de la mujer auténtica implica necesariamente el reconocimiento de las profundas verdades antropológicas fundamentales del hombre y la mujer, la igualdad de su dignidad y la unidad de ambos, la diversidad bien arraigada y profunda entre lo masculino y lo femenino y su vocación a la reciprocidad y la complementariedad , a la colaboración ya la comunión. Cuanto más se respete esta verdad de la naturaleza humana, más podremos hacer frente a los desafíos que siguen enfrentando las mujeres de hoy y que les apoyen en el camino hacia el progreso auténtico de todo el mundo.
Recursos informativos:
- Conciliación laboral
- delegación vaticana
- derechos humanos
- educación
- familia
- igualdad entre hombre y mujer
- ley natural
- mujer
- ONU
- violencia
PGH Jue, 03/03/2011 - 21:30h
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