El nacionalismo catalán aprieta el acelerador secesionista
Mientras se preparan nuevas consultas independentistas, la plana mayor de CiU se sube al carro del radicalismo etnicista.
- HO Debates: ¿Se debe conceder la independencia a los nacionalistas catalanes?
- El PP pregunta a Duran si también es partidario de la independencia de Cataluña
REDACCIÓN HO.- Artur Mas destapó el pestilente tarro de las imaginarias esencias “patrias” de las cuatro provincias catalanas en cuanto llegó a la presidencia de la Generalidad.
Llamó a los catalanes a “rearmarse con todo lo que haga falta” para combatir los intentos de “laminación y disminución” del autogobierno de Cataluña; pronunció en su toma de posesión un discurso típicamente serbio, aludiendo a la superioridad de ser catalán (“Ser catalán es mejor que no serlo”); y habló de la deseada "plenitud nacional" catalana.
Jordi Pujol le sustituyó de inmediato al considerar que la opción más sensata para los ciudadanos que viven en las cuatro provincias catalanas es declararse independientes. Desde su retiro virtual, la Fundació Jordi Pujol, escribió:
“La concepción de siempre de España, con el objetivo que siempre ha tenido: un poder político unificado, una centralización económica y una uniformización lingüística y cultural de signo castellano. Es el final de Catalunya como nación, lengua y conciencia colectiva. No mañana mismo, pero sí a pocas décadas vista. A través de un proceso gradual de marginación y de residualización de la catalanidad.
Por lo tanto, la alternativa a esto ahora tan solo podría ser la independencia.
Una Catalunya independiente es viable.
Hubiese habido un modo de evitar esto. Que se hubiese aceptado que Catalunya es un pueblo con personalidad propia, con derecho a ser respetado y considerado como tal. Y eso era posible dentro de España.
Pero requería, en primer lugar, no negarse a la evidencia. Y a la justicia. Y, por lo tanto, no negarle el derecho a su identidad y a un autogobierno adecuado a su Historia y a su vocación.”
Tras la publicación de este artículo, desde ERC animaron inmediatamente al ex presidente Pujol a que convenza a todo su partido de las supuestas ventajas de la independencia.
Mikel Buesa, que acaba de presentar su último libro, La crisis de la España fragmentada. Economía política de la era Zapatero, declaraba a propósito de esas “ventajas”:
“El PIB de una Cataluña independiente caería más del 25 por ciento y el déficit, al actual nivel de gasto público, sería superior al 11 por ciento. Así que esa idea que tienen los nacionalistas de que la independencia es un chollo porque ellos se van a quedar con los impuestos que ahora van al resto de España no es verdad. Porque por el efecto frontera la actividad económica sería menor y habría menos ingresos.”
Escrito en vísperas de la llegada de Zapatero, el estudio de Buesa Economía de la secesión: los costes de la no España se ha convertido en un clásico y resulta muy útil para calibrar el impacto de la independencia en las regiones sometidas a la presión nacionalista.
Frente a las afirmaciones de los etnicistas y la realidad económica de los análisis más rigurosos, la ciudadanía podría empezar a manifestar cierto hartazgo frente a las exigencias permanentes de los nacionalistas, que hoy se han reducido a Cataluña y Baleares. Con ese cansancio cuentan quienes, como Pujol, siguen tensando la cuerda.
¿Debería España considerar la posibilidad de ceder la independencia de las cuatro provincias catalanas?
Participa hoy en HO Debates: ¿Se debe conceder la independencia a los nacionalistas catalanes?
M. Vidal Santos Jue, 27/01/2011 - 20:13h
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