El infanticidio, práctica en aumento en un Pakistán preso del fundamentalismo islámico

El infanticidio, práctica en aumento en un Pakistán preso del fundamentalismo islámico

En Pakistán, no sólo la mujer es merecedora de la pena capital si es acusada de aduterio: los niños frutos de la relación, aun siedo dudosa, sufren la lapidación, el estrangulamiento o el abandono en vertederos hasta morir.

REDACCIÓN HO.-  Imágenes como las difundidas por la agencia AFP están conmocionando al mundo, sin ser nada nuevo en pero abriendo muchos ojos en Occidente ante el grave desprecio a los derechos humanos que impone la férrea ley islámica (Sharia): unos voluntarios de una organización humanitaria trasladando los cuerpos sin vida de dos niños pequeños tras darles un último baño, antes de enterrarlos en Karachi, después de abandonarlos en los vertederos de basura del sur de la citada ciudad pakistaní hasta su muerte.

"Sólo pueden tener uno o dos días", dice el voluntario Mohammad Saleem, señalando a los dos pequeños cuerpos, suavemente bañados por sus colegas en la morgue de la organización benéfica.

En el país, preso del fundamentalismo islámico, no sólo la mujer sufre el riesgo de ser condenada a muerte por lapidación si se le acusa de adulterio: también los hijos que se consideran nacidos fuera del matrimonio son sometidos a la pena capital; siendo el adulterio un delito punible con la muerte en virtud de la estricta interpretación de la ley islámica, el infanticidio sigue aumento en el país. Y como la 'mancha del pecado' no desaparece jamás, también un niño de origen dudoso puede merecer la muerte.

Más de 1.000 niños - en su mayoría niñas - fueron asesinados o abandonados para morir en Pakistán el año pasado, según cálculos conservadores por la Edhi Fundación, una organización benéfica que trabaja para tratar de poner freno a tan inhumana práctica.  El número de bebés muertos encontrados el año pasado - 1.210 - fue superior a los 890 de 2008 y los 999 de 2009, señala  el gerente de la Fundación Edhi en Karachi, Anwar Kazmi.

Estas cifras de infanticidio se refieren sólo a las principales ciudades, dejando fuera a enormes franjas de la población rural que conforman en gran medida la nación; desde las organizaciones caritativas se acusa que tan solo en el pasado mes de diciembre encontraron 40 niños muerto, tras ser abandonados en vertederos de basura y alcantarillados.

Las tragedias se agolpan

Los casos espeluznantes se agolpan en las experiencias narradas por este activista pro derechos humanos, como el del hallazgo del cadáver quemado de una bebé de seis días de edad, que había sido estrangulada. Otro niño fue encontrado en las escaleras de una mezquita, tras ser lapidado por orden de un imán extremista.

Cunas frente al infanticido

"No le mates, deposítalo aquí", reza un cartel que cuelga fuera el el exterior del centro de  caridad de Karachi, donde se han dejado cunas con  la esperanza de que los padres, en vez de dejarlos morir, dejen allí a sus hijos y puedan ser atendidos por esta organización. La mayoría de los bebés que se encuentran tienen menos de una semana.

"La gente abandona a estos niños sobre todo porque piensan que son ilegítimos, pero son tan inocentes y adorables como todos los seres humanos," dice el fundador de la Fundación Edhi, Abdul Sattar Edhi.

Khair Mohammad, de 65 años, trabaja como vigilante en el gran cementerio de la obra de caridad en las afueras de la ciudad, salpicado de pequeñas tumbas sin nombre. "Hemos adquirido esta tierra para enterrar a los niños, después de que la otra parcela se llenara de cientos de cuerpos", dice.

El número de asesinados es mucho mayor entre las niñas, dice el gerente Kazmi: nueve de cada diez bebés hallados muertos por esta ONG son del sexo femenino. "El número de infanticidios de niñas ha aumentado considerablemente," dice Kazmi, un incremento parejo al aumento de la pobreza en todo el país. Las niñas son vistas por muchos paquistaníes como una carga económica mayor que la mayoría de las mujeres no se les permite trabajar y se las considera una carga financiera de sus padres, y más tarde a sus maridos. Como ejemplo, una familia paquistaní puede ser obligado a recaudar más de un millón de rupias (11.700 dólares) para poder casar a su hija.

Edhi dice que hasta 200 niños se depositan en sus 400 cunas instaladas por todo el país cada año, y que maneja miles de solicitudes de adopción por parejas sin hijos.

Lo paradójico es que, según la férrea ley paquistaní, cualquiera que haya abandonado a un bebé puede ser encarcelado durante siete años, mientras que toda persona culpable de enterrar en secreto a un niño puede ser encarcelado por dos años. El asesinato es punible con cadena perpetua. Pero los crímenes por infanticidio rara vez son enjuiciados. "La mayoría de las comisarías de policía no registran los casos de infanticidio, y mucho menos emprenden  investigaciones sobre los mismos", dijo el abogado Abdul Rasheed.