Los católicos piden respeto para "la dignidad de la persona desde su concepción hasta su muerte natural"
Benedicto XVI pide en la Vigilia de la Navidad que Dios termine "con el tiempo de las túnicas ensangrentadas".
REDACCIÓN HO.- La Iglesia ha pedido en la celebración de la Vigilia de Navidad en la Basílica de San Pedro que "todos los hombres de buena voluntad" respeten "la dignidad de la persona" desde su concepción hasta "su muerte natural".
Seis mil fieles han pedido que las naciones y "todos lo que tienen responsabilidades políticas" tengan la valentía "de trabajar a favor de una pacífica convivencia entre los pueblos".
Benedicto XVI pidió a Dios que "cumpla su promesa" y termine "con el tiempo de las túnicas ensangrentadas" para erigir en el mundo su reino "de justicia, de amor y de paz".
En la Misa del Gallo celebrada este viernes por la noche en el Vaticano y ante los miles de peregrinos reunidos en la Basílica de San Pedro, el Papa ha señalado que en la noche de Belén "ha quedado superada la distancia infinita entre Dios y el hombre":
"Cristo ha entrado en el mundo, haciéndose uno de nosotros para atraernos a todos a sí".
Benedicto XVI ha recordado que "el entramado de gracia y libertad, de llamada y respuesta" no se puede dividir “en partes separadas una de otra" sino que "están indisolublemente entretejidas entre sí".
El Papa ha asegurado que Dios "ha llamado al hombre a una libre respuesta de amor" y que el hombre no puede "con su buena voluntad redimirse a sí mismo" sino que necesita la gracia del amor de Dios y la respuesta libre del hombre para su salvación, que Dios espera "y que incluso ruega en el nacimiento de su Hijo".
M. Vidal Santos Sáb, 25/12/2010 - 10:45h
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Gracias Santo Padre, me
Gracias Santo Padre, me maravilla la fortaleza y entereza de nuestro querido Papa Benedicto XVI, es una persona admirable que llama a cada cosa por su nombre, sin importarle la reacción de quienes se erigen injustamente en sus enemigos por decir la única verdad. Quien tan digna y santamente ocupa La Silla de Pedro, nos vuelve a demostrar que la Iglesia se encuentra edificada sobre firme roca, y prevalecerá por los siglos de los siglos.
Impresiona la frase y plegaria a Dios de que termine "con el tiempo de las túnicas ensangrentadas". Personalmente opino que ya se ha derramado demasiada sangre inocente sobre las batas de los abortistas que con sus bisturís despiadados de verdugos en los quirófanos de muerte, acaban sin ningún pudor ni verguenza con la vida de millones de seres humanos desprotegidos; la única y triste mortaja a la que tienen derecho los Niños abortados es, y no en todos los casos, a una toalla que recoge sus cuerpecitos inertes.
Me uno a su plegaria, la oración y el amor son nuestras mejores armas.