“Asia Bibi, la causa de la libertad”

“Asia Bibi, la causa de la libertad”

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REDACCIÓN HO.- El Gobierno de Pakistán podría estar encajando la presión ciudadana en el caso de Asia Bibi. Los cientos de miles de correos electrónicos llegados de todo el mundo reclamando la libertad para esta mujer cuyo único delito es creer en el Evangelio han obligado a las autoridades de Pakistán a mover ficha: el gobernador de la provincia de Punjab, Salman Taseer, ha visitado a Asia en la cárcel y la petición de clemencia cursada por la condenada podría responder a un acuerdo entre ella y el Gobierno del que no conocemos los detalles.

Pero no es suficiente. Las ambiguas declaraciones de Salman Taseer no garantizan todavía que la soga se aleje del cuello de Asia y es necesario seguir presionando al Gobierno pakistaní.

José María Marco recuerda hoy desde La Razón que la batalla por librar a Asia Bibi de la muerte es una batalla por la libertad en su sentido más genuino:

“Una cochambrosa tradición ha acostumbrado a los europeos a pensar su libertad fuera de la religión, cuando no contra ella. Según esto, para modernizarnos necesitábamos dejar de creer en Dios. Desde que la mentalidad contracultural se hizo con el poder en nuestras sociedades (y se enseña en las escuelas, se subvenciona desde los gobiernos y se difunde desde los medios públicos), esa religión contra la que hay que luchar para que nos consideren libres es el cristianismo. Tal fue la base de la «alianza de civilizaciones».

En realidad, el fundamento de la libertad es la libertad religiosa. Para conseguir la libertad no había que impedir la religión. Había que evitar que el poder político impusiera ninguna. John Locke, padre del liberalismo, llegó a sostener que una sociedad que quiera preservar la libertad no puede darse el lujo de tolerar el ateísmo, que disuelve cualquier lazo social... El debate resurge ahora en algunos países, en particular en algunos musulmanes.

La ola de fundamentalismo islámico ha revivido un rito antiguo y tribal, la caza del cristiano, caza salvaje, sin la menor humanidad. También está forzando normas contra el pluralismo y la libertad religiosa, como ha ocurrido en Pakistán con la ley anti blasfemia.

Hay un programa fundamentalista de pura violencia y otro de ocupación de la ley y las instituciones. El caso de Asia Bibi, una madre de familia condenada a muerte en virtud de una ley supuestamente religiosa, es el último resultado, de esta estrategia que ha cambiado la vida en los países musulmanes.

La causa de Asia Bibi es una causa religiosa, pero también es la  causa de la libertad misma, la de todos los que la quieren preservar, sean o no cristianos. Los gobiernos democráticos, que nos representan a todos y cuya legitimidad última reside en la salvaguardia de nuestros derechos, es decir de nuestra libertad, tienen la obligación de hacer todo lo que sea posible para impedir que continúe esta persecución intolerable contra los cristianos y contra la libertad. Tenemos medios, y podemos aplicarlos.”