Asia Bibi, mártir de una persecución plagada de vergüenza

Asia Bibi, mártir de una persecución plagada de vergüenza

REDACCIÓN HO.- El caso de Asia Bibi, amén de lo principal, un claro ejemplo de persecución a la minoría cristiana frente a la libertad religiosa por la acción del fundamentalismo islámico que se apodera del país y de un ataque frontal al derecho humano a la vida, es un caso plagado de vergüenzas. Partiendo del hecho de que esta mujer de 45 años y madre de cuatro hijos ha sido sentenciada a la horca pese a que en 2005 el entonces presidente Pervez Musharraf promulgó una ley que exime a las mujeres de la pena capital, y pasando por el hecho de que al ser detenida ni siquiera la permitieron declarar, como denuncia su marido.

Como ya hemos narrado en HO, en la mañana del 14 de junio de 2009, Asia Bibi, cristiana evangélica, labraba la tierra junto a otras campesinas musulmanas en la aldea de Ittanwali, a 75 kilómetros de Lahore, cuando su capataz le ordenó que trajera  agua para beber. Cargada de vuelta con una vasija, una campesina le dijo: "Aparta tus sucias manos de cristiana; vas a contaminar nuestra agua porque los de tu religión sois impuros". Bibi, tras aguantar los insultos y agresiones, testimonió que su fe. En su diálogo con las mujeres que la increpaban, osó decirlas que no sabía que había hecho por ellas Mahoma, pero sí que Cristo había muerto en la Cruz por todos los hombres.

Esa fue su blasfemia, por la que fue condenada por un tribunal de Lahore a la pena capital, según el artículo 295-C del Código Penal, el pasado 8 de noviembre. Bibi se convierte así en la primera mujer en la historia de Pakistán que podría ser ahorcada si el Tribunal Supremo no anula el veredicto.

Desde entonces, la comunidad cristiana de Lahore, la mayor de toda Asia, con más de 30.000 creyentes, está consternada por el castigo a esta mujer, que además podría sentar un precedente para futuras condenas similares. La ley sobre la blasfemia es utilizada a menudo como pretexto por los fundamentalistas para atacar a las minorías religiosas, sobre todo el cristianismo, que profesa el 4 por ciento de la población paquistaní y que son tratados como bestiasen el país.

Asia no tuvo la opción de declarar, pues el jefe de la comisaría dio por válida la versión del mulá que la denunció, matrido de una de las mujeres que la increparon en el campo cuando fue a por agua;, sin contrastar la versión de la denunciada. "Mi esposa fue detenida y, sin haber prestado declaración ante la Policía, fue encarcelada injustamente a la espera de juicio durante un año, cuatro meses y ocho días", lamenta el marido, Ashiq Masih, de 51 años.

Antes de que llegara la Policía, "decenas de vecinos enfurecidos vinieron a mi casa con palos y amenazaron con matarnos si no nos convertíamos al islam -recuerda el marido de la condenada-. Esta es una conspiración contra los cristianos; no nos quieren en el distrito de Sheikupura (donde viven 1000 familias musulmanas y sólo dos cristinas). No es la primera vez que hemos tenido disputas con los vecinos".

Masih se encuentra ahora en un centro de acogida para cristianos amenazados en Lahore, que dirige la ONG Sharing Life Ministry Pakistan. Sus hijos están viviendo con otros familiares en Sheikupura.

Desgraciadamente, los casos de falsas acusaciones contra cristianos se suceden cada vez con mayor asiduidad en Pakistán. "Durante todo este tiempo he esperado justicia, pero no ha servido de nada. Voy a apelar al Alto Tribunal de Lahore y si no revocan la decisión iré el Tribunal Supremo para que la anule. También pediré clemencia al presidente (Asif) Zardari", asegura Masih, antes de insistir en que "haré todo lo que sea posible para mantenerla con vida".

Destrozado, Ashiq no pudo decirles a sus dos hijas menores, Isha, de 13, e Ishama, de 9, que habían condenado a la horca a su madre. "Pero gente con mala fe les dijo a mis hijas que iban a envenenar a Asia en la cárcel, para matarla", agrega enfurecido el marido.

Sus palabras antes de ser enviada a una celda de aislamiento en el corredor de la muerte fueron: "Yo no soy una criminal, no hice nada malo. He sido juzgada por ser cristiana. Creo en Dios y en su enorme amor. Si el juez me ha condenado a muerte por amar a Dios, estaré orgullosa de sacrificar mi vida por Él", según el testimonio grabado por su abogado y activista cristiano Shazad Karam´en su móvil,  tras ser condenada a muerte.

Karam cuenta que visitó a Asia en la celda de aislamiento de dos metros y medio de largo por tres de ancho y describe el "olor pestilente de la letrina dentro de la celda". Según afirma su abogado, hace tres meses, en una visita a la Prisión Central de Sheikhupura, donde permanecía recluida a la espera de juicio, Bibi le confesó que el juez Muhamed Naveed Iqbal (quien dictó la sentencia) "entró en su celda y le ofreció que si ella se convertía al islam la dejaría libre. Asia le respondió al juez que prefería morir como cristiana que salir de la prisión siendo musulmana".

El caso de Asia es la primera condena a muerte por blasfemia contra una mujer en Pakistán. En el 2005, el ex presidente Pervez Musharraf promulgó una ley para la protección de los derechos de las mujeres, por la que una mujer juzgada , sea cual sea su delito, no puede ser castigada con la pena capital.  Pero, parece que las leyes paquistaníes no se aplican por igual para cristianos y musulmanes. Los casos contra los cristianos por blasfemia son numerosos en Pakistán y los acusados suelen ser sentenciados a cadena perpetua o a la muerte. El matrimonio Munir Masih y Ruquilla Bibi cumple cadena perpetua en Sahibad.

La cristiana evangélica Martha Bibi está siendo juzgada, acusada de blasfemia, en un tribunal de Lahore. El caso más sonado por blasfemia en Pakistán fue el de tres cristianos, Sloma, Rahmat, y Mansur Masih, condenados a cadena perpetua en 1995. Un fundamentalista mató a tiros al tercero de los condenados cuando salían escoltados del tribunal. Un año después, el juez Arif Husein Bujti anuló la pena a los otros dos condenados y fanáticos lo asesinaron en su despacho.

"No sale de Guantánamo, ni es musulmana, sino cristiana en Pakistán"

Miguel Ángel Ruiz, misionero en Pakistán, confía en que Asia Bibi no se a ejecutada : “Esta sentencia se aprobó en la Casa de los Comunes, que es donde están los islamistas de alguna manera infiltrados y es un órgano judicial donde se pasan este tipo de sentencias. En el Tribunal Superior seguramente, esta sentencia se rechazará”.

“Desgraciadamente, no sale de Guantánamo, ni es musulmana, es una mujer cristiana en Pakistán y a ella no se le va a hacer justicia", ha lamentado el misionero, quien añadía que  “esto se sitúa en el contexto de una discriminación que vivimos los cristianos a diario”, destacando un par de ejemplos para que podamos entender este tipo de discriminación:

1. “Cuando los niños juegan al corre, corre que te pillo, los cristianos no pueden jugar con los musulmanes porque si un chaval cristiano toca a un musulmán, éste está impuro”.

2. “Cuando en estas zonas yo voy y bebo una taza de té, a continuación el dueño la tira al suelo y la rompe para que ningún musulmán pueda contaminarse por haberla usado yo”

Miguel Ángel Ruiz no quiso hablar de “la idea tonta de la Alianza de las Civilizaciones”, pero mostró que la única manera de dialogar en un país como Pakistán es “a nivel de Derechos Humanos, de trabajo social y a nivel de los que necesitan ayuda”. “Con los que no quieren dialogar es imposible” , afirmó, mostrando que “el uso de la razón para hablar con el Islam hay que ponerlo por encima de todo”. 

Con este testimonio y la intervención del Doctor Samuel Gregg, se presentó esta mañana el XII Congreso de Católicos y Vida Pública, que tendrá lugar los días 19, 20 y 21 de Noviembre, en la Universidad CEU San Pablo y que tiene como lema: “Arraigados en Cristo: Firmes en la fe y en la misión”.

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