Educación

Entendemos que la educación de los niños corresponde a sus padres y que el Estado, a través del sistema educación, juega un papel puramente subsidiario.

En consecuencia, los padres tienen el derecho a decidir sobre todas las cuestiones relativas a la educación de sus hijos. Al mismo tiempo, los poderes públicos no pueden impomer una formación moral que contradiga las convicciones de los padres.