Odio gay.

El festival Gay en Madrid ha vuelto a convertirse este año en el Orgullo por el odio a lo religioso y la marginación contra todo aquél que, en la educación, la familia, la Ciencia o en cualquier otro ámbito, ose discrepar con las máximas del pensamiento único que trata de imponer el lobby gay. Triste y vergonzante es el silencio ante los graves ataques a la libertad religiosa, derecho constitucional. Los "promiscuos", según se autodefinían en el pregón, alardeaban de  sus "pasiones demoníacas", que buscan extender "de confín a confín y conquistar para siempre los derechos del infierno en todos los países". Frente al disfraz de la lucha contra la homofobia, fuera caretas para exaltar la relifobia, presumiendo de su intolerancia. El Alcalde de Madrid no puede seguir siendo cómplice de ello.

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