International Herald Tribune y The New York Times, alarmados ante el crecimiento de los grupos pro-vida en Europa

International Herald Tribune y The New York Times, alarmados ante el crecimiento de los grupos pro-vida en Europa

Los principales bastiones mediáticos del aborto empiezan a mostrar señales de nerviosismo. International Herald Tribune y The New York Times, asociados a sectores progresistas favorables a la eliminación de niños en edad prenatal, han publicado con dos semanas de diferencia -uno el 28 de julio y otro el 14 de agosto- la misma noticia con exactamente el mismo texto de la escritora abortista Elisabeth Rosenthal. En la noticia se habla, de una forma sectaria, del crecimiento de los grupos en defensa del derecho a la vida en Europa. El International Herald Tribune abrió nada menos que su primera página con este texto destinado a dar la alarma a la izquierda abortista.

HAZTEOIR.ORG .-  International Herald Tribune (que desde octubre de 2001 mantiene un acuerdo de colaboración con el principal diario abortista español, 'El País') abrió su primera página del 28 de julio con esta noticia bajo el titular "En Europa, los adversarios del aborto ganan apoyo y financiación", según ha informado ACEprensa para España. The New York Time repitió la noticia el 14 de agosto, en un curioso concepto de lo que significa la "actualidad informativa" para la prensa progresista.
 
Según señala el portal de red pro-vida estadounidense LifeSite.net, "la alarma por el incremento del aborto y la caída de las tasas de natalidad en sus países de origen han animado a los europeos a reconsiderar sus ortodoxias de inspiración izquierdista basadas en el control de la población y en la reivindicación del aborto." La prensa de centro-izquierda estaría intentando hacer frente a este fenómeno con informaciones tendenciosas como la publicada por los dos periódicos internacionales en lengua inglesa.
 
Sectarismo abortista en lugar de objetividad informativa
 
Con un lenguaje sectario que deja al descubierto el posicionamiento ideológico de su autora, la escritora abortista Elisabeth Rosenthal hace referencia a los avances de los grupos en defensa del derecho a la vida en países como Polonia, Italia, Eslovaquia, Lituania e incluso en los Países Bajos.
 
Rosenthal cita concretamente a la 'pro-vida' eslovaca Anna Zaborska, la nueva Presidenta del Comité para los Derechos de las Mujeres y la Igualdad de Género del Parlamento Europeo, como un ejemplo del "peligro" de los crecientes sentimientos pro-vida en las altas esferas europeas.
 
Polonia, una referencia en la lucha por el derecho a la vida en Europa
 
La noticia que han ofrecido ambos periódicos presenta, no obstante, el caso polaco como uno de los movimientos en defensa del derecho a la vida más pujantes de Europa.
 
En 1962, en la cima del mandato comunista en Polonia, el número de abortos alcanzó la cifra máxima de 199.400 niños eliminados en el seno materno. Tras las leyes en defensa de la vida promulgadas por los primeros gobiernos democráticos polacos, el número de abortos cayó hasta los 312 de 1997. El artículo de Rosenthal señala que en 2004, la cifra había bajado hasta los 174.
 
LifeSite.net ha señalado que Polonia "ha sido el objetivo de un intento concertado por varias organizaciones internacionales de promoción del aborto." LifeSite.net señala que los grupos pro-vida tanto internacionales como surgidos en los países europeos están contraatacando con fuertes campañas pro-vida incluyendo el 'Proyecto Conocimiento del Genocidio', designado por sus siglas inglesas: GAP (Genocide Awareness Project). El GAP y otras campañas similares simultanean imágenes de niños abortados con ilustraciones del Holocausto y otras víctimas de genocidios para establecer una correlación simple y directa en la mente del observador. 
 
El 'efecto Juan Pablo II' entre los jóvenes
 
En su noticia, la abortista Rosenthal cita a Joseph Meaney, el director internacional of Human Life International, un grupo católico con base en Virginia (EE.UU.) que promueve en todo el mundo la defensa del derecho a la vida desde el mismo momento de la concepción. Meaney señala que "hay muchos grupos pro-vida nuevos trabajando en Europa, pero son bastante jóvenes, formados en los últimos cinco o diez años". La escritora abortista constata que la influencia de la Iglesia Católica, lejos de desvanecerse, está en ascenso, especialmente con los jóvenes. Joseph Meany denomina este fenómeno "el efecto Juan Pablo II".
 
Elisabeth Rosenthal indica, además, que de los cuatro países que mantienen legislaciones que mejor garantizan el derecho a la vida desde la concepción -Malta, Irlanda, Portugal y Polonia-, sólo Malta se puede citar como excepción a la presión del lobby abortista. Según señalan desde el portal de internet norteamericano LifeSite.net, los cuatro países están anualmente acosados por los comités de las Naciones Unidas dedicados a la promoción universal del aborto.
 
En el caso de Eslovaquia, donde según Rosenthal "el aborto es técnicamente legal, los partidarios cristianos anti-aborto señalan el 25 de marzo como el 'Día del Niño Concebido'."
 
Periodismo sin citar fuentes y sin contrastar las informaciones
 
La escritora abortista, con un estilo periodístico que prescinde de las fuentes tal como hacen sus compañeros españoles de 'El País', atribuye este crecimiento de la lucha en defensa de la vida al apoyo de los grupos pro-vida de Estados Unidos, que según ella "están aumentando sus viajes a Europa a ayudar a los activistas locales." Para respaldar esta afirmación, la escritora no menciona documentos, declaraciones ni datos de los propios grupos en defensa de la vida, sino que cita a sus rivales, concretamente a Olga Pietruchova, directora de una organización abortista eslovaca, Prochoice Slovakia.  
 
En esta misma línea sectaria, Rosenthal afirma que "Human Life International abrió una oficina para Europa Oriental en Gdansk, Polonia, y ha estado enviando misiones a más de una docena de países europeos en los últimos cinco años, proporcionando fondos y seminarios sobre cómo promover las posiciones anti-aborto." La escritora abortista tampoco cita la fuente de la que saca estas afirmaciones.
 
Rosenthal no dice, además, que Human Life International actúa a modo de federación contando con asociaciones afiliadas en cada país, que desarrollan su actividad de forma autónoma. Para comprobarlo le habría bastado con contrastar sus informaciones con las propias asociaciones aludidas, como hace cualquier buen periodista. Claro que después de leer sus artículos, cualquiera podrá comprobar que es muy dudoso que el propósito de Rosenthal sea precisamente el de informar objetivamente a sus lectores.
 
 
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