#PremiosHO 2014, Mons. Sebastián: «Al defender la familia, nos defendemos a nosotros mismos»

#PremiosHO 2014, Mons. Sebastián: «Al defender la familia, nos defendemos a nosotros mismos»

También han sido premiados Oswaldo Payá, José Luis Restán, Carlos Cuesta, el Dr Luis Chiva y Francisco José Contreras
«Cuando defendemos la familia, nos defendemos a nosotros mismos, a nuestro sentido de amor»
«No la familia tradicional: la familia a secas; No de los cuerpos: de los corazones, de las almas y de la eternidad»

«Dios Bendiga a esta asociación benemérita, que tanto bien hace por la Iglesia y por España». «Recibo este Premio con gratitud y con sorpresa: ¿premiar por defender la familia o la vida?».

REDACCIÓN HO.- Poniendo brillante colofón a la lista de prestigiosos premiados en esta undécima edición de los Premios HO, ha recibido el reconocimiento ciudadano en sexto lugar Monseñor Fernando Sebastián, Cardenal y Arzobispo emérito de Pamplona-Tudela. Como expresaba el jurado en nombre de los más de medio millón de ciudadanos activos que conforman HO (más de 6000 socios y superan los 445.000 nuestros simpatizantes), el apreciado Cardenal se hace especial merecedor del reconocimiento ciudadano por «su inquebrantable defensa del derecho a la vida humana, denunciando al horror del aborto; de la familia fundamentada en el matrimonio, y de la libertad».  

Monseñor, que en su bendición de la Cena se refirió a HazteOir.org indicando: «Dios Bendiga a esta asociación benemérita, que tanto bien hace por la Iglesia y por España». 

En una Gala presentada por Luis Losada y Almudena Negro, en la que también han sido distinguidos Oswaldo Payá, José Luis Restán, Carlos Cuesta, el Dr. Luis Chiva y Francisco José Contreras, Monseñor Fernando Sebastián recibía el Premio de manos de Ignacio Arsuaga, presidente de HO, con quien se fundía en un abrazo, tras lo cual pronunciaba estas  palabras de agradecimiento:

«Estoy agradecido y sorprendido, ¿en qué país estamos, en el que hay que premiar al que defiende la vida? ¿Es que se puede defender la muerte? ¿Dónde estamos cuando se nos premia por defender la familia?

Cuando defendemos la familia, nos defendemos a nosotros mismos, a nuestro sentido de amor; el hombre es un ser delicado que solo puede vivir en un núcleo de amor estable, porque el amor, o es estable, o no es amor: ¡no cabe amar "hasta el 15 de septiembre"!; o se ama, o no se ama. Defender la familia es algo tan claro como la luz del día. Defender la familia es un deber de prudencia. No la familia tradicional: la familia, a secas. No de los cuerpos: de los corazones, de las almas y de la eternidad, fundada por la unión entre un hombre y una mujer, un pacto de amor interpersonal, irrevocable y fecundo.

Los cristianos no hemos inventado la familia, ni hace falta que la inventen las leyes: nace de la naturalidad y de la vitalidad del ser humano, hombre y mujer, por eso es patrimonio de todos y al alcance de todos. Cristo la santificó como mejor como mejor camino para el crecimiento del hombre y nos acerca a la felicidad de nuestro Dios».