Por el "caso Morín" ya han declarado 25 mujeres, evidenciando el drama del aborto

Por el "caso Morín" ya han declarado 25 mujeres, evidenciando el drama del aborto

Unas 25 mujeres ya han declarado ante los investigadores de la trama abortista cuyas diligencias sigue el juzgado de instrucción número 33 de Barcelona. Presuntamente estas mujeres interrumpieron sus embarazos fuera de los supuestos legales. "Las  mujeres que abortaron de forma ilegal, tendrán que someterse al dictamen de los jueces", afirma Manuel Cruz, director de la Fundación Vida, quien recuerda también que muchas veces las presiones para abortar que sufre la mujer son muy duras, por lo que reclama una completa información a  la embarazada y medidas de apoyo que realmente acaben con esta situación de coacción. 

REDACCIÓN HO.- El Código Penal español señala en su artículo 145 que "la mujer que produjere su aborto o consintiera que otra persona se lo cause, fuera de los casos permitidos por la ley, será castigada con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de seis a veinticuatro meses". Según el Código Penal no existe el aborto libre, y por tanto debe aplicarse la ley. En contra del aborto libre, se puede afirmar, como ha hecho Pilar Rahola en un diario catalán que "un feto de ocho meses no es un feto, sino un niño" y, añade Manuel Cruz, "sacarlo es un ratito".

"La Fundación Vida conoce bien que en muchas ocasiones hay mujeres coaccionadas a abortar, y por eso defendemos una adecuada información y la plena libertad de la mujer, e incluso cuando la mujer a solas quiere el aborto, no es bueno ni responsable", sigue diciendo. 

Presiones muy duras

Muchas veces las presiones para el aborto son muy duras. Una muestra de ellas es el testimonio de 'Babette' que, comentando la postura de Pilar Rahola, relata su experiencia: "Hoy no tendría una sola hija sino dos, me obligaron a abortar, para no impedir mi crecimiento profesional, pero no se dieron cuenta que estuve por años llorando a alguien que amaba".

"La falta de información, de apoyo psicológico, de medios asistenciales, de una verdadera libertad que no encubra el egoísmo, conduce a muchas mujeres al aborto. La sociedad no ha percibido aún que el aborto es en muchas ocasiones una violencia de género clarísima, y te lo venden como el final de un problema, cuando es el inicio de una etapa de profundo pesar y llanto por el hijo perdido. Por eso es preciso un programa de liberación para mujeres coaccionadas a abortar por el varón o por falta de alternativas, o la lucha contra la violencia de género quedará incompleta", añade Manuel Cruz.  "Con todo, aunque el aborto sea incitado por la sociedad, no deja de ser un crimen", concluye el director de Fundación Vida.