El lobby abortista manipula un caso de aborto clandestino que perjudicó la salud de la madre para desatar una campaña feroz que

El lobby abortista manipula un caso de aborto clandestino que perjudicó la salud de la madre para desatar una campaña feroz que

Los legisladores y jerarcas que iniciaron la semana pasada una campaña en reclamo de la despenalización del aborto aspiran a convencer al presidente Tabaré Vázquez y descartan que lo mejor sea laudar el tema en un plebiscito. Baho el nombre Nosotros y nosotras también aprovechan interesadamente el caso de una mujer procesada el pasado 20 de mayo tras abortar en una clínica clandestina, con la que dicen "solidarizarse".  En lo que no inciden es en los riesgos que corrió la salud de esta joven a resultas de la intervención. Ahora, a través de internet, los defensores de este negocio sin escrúpulos, cuyo enriquecimiento se guardan mucho de revelar, han desatado una campaña feroz en el país como medida de presión.

Imagen del Parlamento de Uruguay.REDACCIÓN HO, ELESPECTADOR.COM, LAREPUBLICA,COM.-  Según informa la emisora uruguaya El Espectador en su página web, desde el pasado viernes figura en internet un sitio web (despenalizar.blogspot.com) que promueve la despenalización del aborto recordando textualmente que "El día 8 de mayo de 2007 una mujer uruguaya fue procesada por delito de aborto".

En ese sitio, se afirma que: "Los y las abajo firmantes (legisladores, jerarcas y personalidades famosas) hemos infringido la Ley 9.763 de 1938 haciéndonos un aborto, financiándolo, acompañando a una mujer a practicárselo, conociendo la identidad de muchas y callándonos".
Entre los firmantes se encuentran los senadores Mónica Xavier y Alberto Couriel; el director de Educación Luis Garibaldi; el director de división de Artes y Letras de la Intendencia de Montevideo, Mario Delgado Aparaín; y la directora del Instituto de Ciencias Políticas de la Udelar, Constanza Moreira.

El historiador y analista político Gerardo Caetano dijo que a través de esta carta se quiso trasmitir que "el Uruguay se debe un sinceramente en muchos planos, uno de ellos, es el aborto". Aclaró que estar a favor de la despenalización no significa estar a favor del aborto. Caetano dijo, además, que los promotores de la campaña apuntan al presidente Vázquez, quien ha manifestado que vetará cualquier ley que despenalice el aborto y descartó que lo mejor sea llevar el tema a un plebiscito.

"En una democracia la única manera de convencer es persuadiendo, conversando, hablando. Carlos Maggi decía en los años 60 que en democracia las cosas se arreglan conversando y nunca del todo. Me parece una magnífica definición de lo que es una democracia", consideró Caetano.

Rechazan un plebiscito

Como no cabía esperar menos de ellos, los abortistas no dudan en despreciar en ese ?diálogo? la voz ciudadana, sabedores en realidad del rechazo de la población a la condena a muerte de los más inocentes. Preguntado sobre si este tema debería ser llevado a plebiscito, Caetano respondió: "No. Yo creo que hay temas que no son susceptibles de un arbitraje monosilábico: sí o no. Me parece mucho más importante que temas complejos como éste tengan un escenario institucional como el Parlamento, en donde están todas las voces", señaló.
Un controvertido fallo judicial procesó por "aborto" a una joven de 20 años

La excusa para este nuevo frente de presión por la muerte es el caso de una joven de 20 años, condenada por abortar, con la que los abortistas dicen ?solidarizarse?. El intrincado caso ocurrió en el hospital Pereira Rossell y derivó en un cuestionamiento público acerca de los derechos de la mujer y del secreto que, según los principios éticos, debería existir entre médico y paciente, propiciando el debate público en Uruguay.

La Constitución uruguaya establece que  el aborto es un delito.La joven de 20 años decidió abortar por los "problemas económicos" que atravesaba. He ahí el primer punto: desentenderse es lo más fácil, optemos por matar y se acabó la historia. Pero hay opciones contra el aborto: las ayudas, el apoyo al embarazo y la maternidad  o la adopción. Siguiendo con el caso, la joven eligió una clínica clandestina. Añadimos nuevos elementos de ilegalidad, que tan poco importan a los abortistas, más preocupados en esconder sus cuantiosos ingresos, también, si se puede, al fisco.

Tercer punto: los riesgos del aborto a la mujer y nuevos elemento a tener en cuenta respecto a los pocos escrúpulos con los que actúa este colectivo: una vez realizado el aborto, la mujer que la atendió, una obstetra retirada desde hacía seis años, le dijo que tomara antibióticos y que no realizara mucho esfuerzo, algo que fue cumplido a rajatabla por la joven. No obstante, la jovencita comenzó a tener pérdidas de sangre a la vez que presentaba un cuadro de anemia bastante preocupante.  Su familia decidió trasladarla al hospital Pereira Rossell donde recibió los primero auxilios. Ante la insistencia de los médicos, la joven tuvo que admitir que se había realizado un aborto en una clínica clandestina, pero pidió reserva sobre la identidad de la "abortera". Con la denuncia presentada ante la Justicia y la Policía, los efectivos de la Seccional 15 detuvieron a la mujer y a dos enfermeras que la asistían en las intervenciones que realizaba.

Cuarto punto: La denuncia derivó en este caso en el procesamiento de la obstetra, sus dos enfermeras y el encarcelamiento de la joven lesionada por el aborto.  La denuncia abrió un gran debate entre los médicos. El secreto entre el paciente y su doctor es algo que siempre fue visto bajo la perspectiva filosófica de la ética.  Pero, ¿es realmente un caso de secreto profesional acallar no ya un delito, sino un atentado contra algo tan sagrado ?máxime desde la ética médica- como la vida? ¿El médico debe faltar a esa defensa fundamental de salvar vidas, a la que dedica su vida, admitiendo el factor económico como justificante de la eliminación del más vulnerable e indefenso de los pacientes, el no nacido? A todas luces parece obvio que al sanitario no se le puede exigir que silencie con su comportamiento la sentencia de muerte que ha sido ejecutada, que mire hacia otro lado incluso ante la clandestinidad, que también ha puesto en riesgo la vida de la propia madre, como demuestra este caso.

EL negocio oculto

Al ser interrogada, la joven procesada admitió haber pagado una cifra superior a los 700 dólares para realizarse la intervención y dijo haber elegido esta clínica entre otras tres por parecer la más seria y la de "mejor presencia". Ante el magistrado actuante, la joven volvió a admitir que practicó un aborto. La confesión implicó que el juez debiera aplicar la normativa.

También fueron citados a declarar los médicos que atendieron a la joven en el Pereira Rossell, pero se negaron a revelar detalles de todo lo sucedido amparándose, justamente, en el secreto profesional que deben preservar. Lo curioso es que la propia paciente lo habñia revelado ya, luego ¿qué secreto es ese? ¿No será más bien su deseo de decir cuanto menos, mejor, sobre un negocio ilegal, que no repara en los riesgos para la paciente con tal de hacer caja ?sin control, fiscal, desde la clandestinidad- de 700 dólares por operación? Según fuentes policiales consultadas por el diario La Rpública se presume que tan solo en la capital, Montevideo, existirían no menos de 50 clínicas clandestinas, sin contabiliza personas que realizan abortos rudimentarios sin los más mínimos y elementales controles de sanidad.

Los abortistas aprovechan el caso para, tergiversándolo, indicar que la difusión del hecho podría infundir temor en las jóvenes sin recursos que recurren al Pereira Rossell cuando padecen las consecuencias de un aborto practicado en clínicas clandestinas, que carecen de cualquier tipo de contralor estatal. Mirar hacia otro lado, que hospitales y clínicas reparen los destrozos que causa a su paso el aborto clandestino, es añadir un  acrecentar el problema: los aborteros sin escrúpulos buscarán cuanto más negocio mejor, desentendiéndose después de sus ?pacientes?, que ya serán después atendidas de sus estragos en otras clínicas verdaderamente preocupadas por la salud, no por hacer caja. Frente a la clandestinidad, la ley. si lo que subyace son problemas económicos, más ayudas y respaldo del Estado, una adecuada educación sexual, mejores programas de asistencia y adopción? Pero nunca lavarse las manos.