eCiudadanos.org (VII): la anécdota: Leo Bassi, congresista

HazteOir.org ha celebrado este sábado su III Congreso eCiudadanos.org, centrado en el análisis de las redes sociales, el fenómeno de los blogs y el poder movilizador de las cadenas de radio. Medios de comunicación que son alicientes para la participación ciudadana: los ciudadanos comprueban que no están solos en la defensa de los valores y en la búsqueda de la verdad, se hacen oír y unidos pueden protagonizar iniciativas que redunden en el bien común y en la consecución de una sociedad más justa. Leo Bassi, una vez más, participó como congresista, y obtuvo respuestas a sus preguntas. Ya tienes a tu disposición las fotos y los vídeos del Congreso.

REDACCIÓN HO.- El encuentro ha sido especialmente enriquecedor gracias a la intervención libre de los asistentes. Especialmente significativa ha sido la presencia del cómico Leo Bassi, que acudía con una visión crítica respecto a los principios defendidos en el encuentro y ha acabado obteniendo respuestas coherentes a sus inquietudes sobre el respeto que merece todo ciudadano y su derecho a ser escuchado, frente a las imposiciones del poder de turno, a la manipulación mediática o a un relativismo imperante que acabe negando la dignidad del hombre, los valores y la existencia de la verdad. Buscaba respuestas y las ha obtenido. HO se congratula de ello porque del debate y la participación surge el encuentro.


La intervención de Bassi ha sido especialmente significativa en la mesa en la que se planteaba el adoctrinamiento ideológico que supone la nueva asignatura impuesta por el Ministerio de Educación a través de Educación para la Ciudadanía (EpC) en Primaria y Secundaria y de su variante de Filosofía y Ciudadanía para el Bachillerato, imposición frente a lo que sólo cabe el ejercicio del derecho constitucional a la objeción de conciencia por parte de los padres.



Bassi mostró su desacuerdo con las críticas al relativismo y al laicismo radical presente en la nueva asignatura, indicando que en definitiva nadie es quien para establecer qué es bien, ni la verdad, y por ello tampoco eran admisibles críticas al "matrimonio" homosexual o a la relegación de las cuestiones morales y religiosas que desean inculcar los padres a sus hijos al ámbito exclusivo de lo privado, impidiendo cualquier manifestación de ellas en la esfera pública. En definitiva, según Bassi, lo que se estaba defendiendo en el Congreso es una actitud intolerante que no respeta los "valores de los otros".


El relativismo, contra el ser del hombre


La respuesta fue brillante: primero por parte de la ponente María Lacalle, profesora de la Universidad Francisco de Vitoria: "la verdad, como los valores, no son cuestiones subjetivas: la consideración metafísica del ser humano muestra que existe algo que define nuestra naturaleza, que nos distingue de lo que no somos. Luego existe también una verdad y unos valores que se corresponden con ese forma real de ?ser?  humano. El tratar de imponer que todo vale o que el hombre es incapaz de conocer la verdad es ir contra el propio ser y fin del hombre y, en definitiva, negar su libertad, pues si no hay baremo o un sentido crítico sobre la bondad maldad de las cosas no cabe elección". "Al final, la manipulación es tanto más fácil cuantas menos convicciones tiene la sociedad. Cuando no existe un criterio objetivo de Justicia, los derechos humanos quedan vacíos de contenido y la democracia se convierte en tiranía", concluía Lacalle.


Cuestión de respeto


Sobre tolerancia, la respuesta la aportó uno de los congresistas asistentes, Alejandro Campoy, identificado como el primer padre objetor de conciencia frente a la EpC en España: posiciones como las de Bassi y las defendidas por HO y otros colectivos cívicos y personalidades en este congreso no difieren tanto: "la base es el respeto frente a la imposición", manifestaba este padre. "En definitiva, defendemos lo mismo: igual que nos rebelaríamos a la imposición de una 'moral católica' a los hijos de Bassi en las escuelas, reclamamos simplemente nuestro derecho a que no se imponga a nuestros hijos una determinada ideología que no compartimos y que contradice nuestros valores, cuando además somos los padres, como primeros educadores, quienes tenemos el derecho a elegir la educación que deseamos para nuestros hijos".


A Leo Bassi pareció convencerle este argumento.

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