Monseñor Rómulo Emiliani denuncia el asesinato sistemático de 'niños de la calle' en Honduras

"Están muriendo muchos jóvenes en nuestro país y le están arrancando de manera violenta a la patria sus nuevos hijos y su esperanza." Así empieza una dura carta de denuncia de Monseñor Rómulo Emiliani, Obispo del Vicariato Apostólico de Darién y Responsable del Departamento de Juventud de la Conferencia Episcopal de Honduras, ante el asesinato de 2.630 jóvenes menores de 23 años desde 1998 en ese país.

HAZTEOIR.ORG .- En una carta difundida el pasado 7 de marzo, Monseñor Emiliani ha denunciado "un deterioro alarmante de la conciencia del valor de la vida y una brutal espiral de la violencia." La situación es tan grave que el responsable de Juventud de la Conferencia Episcopal hondureña no ha dudado en afirmar que "se vive en Honduras un genocidio juvenil."
 
Según informaciones difundidas por la BBC, de acuerdo a la ONG Casa Alianza, sólo el año pasado 549 menores fueron ejecutados sumariamente en Honduras, y en una ocasión se encontró el cuerpo de un niño donde habían escrito "limpiando la ciudad". Los niños son a menudo secuestrados, mutilados y finalmente asesinados, para ser abandonados después en cualquier descampado. Según las mismas fuentes, dos jóvenes mueren asesinados cada día en Honduras.
 
En declaraciones a la BBC, Gustavo Zelaya, portavoz de Casa Alianza -entidad que acoge a "niños de la calle"-, señaló que "se ha identificado a varios autores intelectuales o materiales de estos crímenes. No se sabe quién los ejecuta pero lo hacen desde automóviles, motocicletas y bicicletas y se ha encontrado a muchos de estos jóvenes con un disparo en la nuca y las manos atadas en la espalda en lugares solitarios o descampados." Zelaya no duda en censurar la actitud de la sociedad y de los medios de comunicación ante esta tragedia: "A nadie le conmueve que un niño o joven muera porque los medios lo catalogan inmediatamente como un marero o pandillero que merece morir." El portavoz de Casa Alianza afirma, además, que "el papel de los medios de comunicación ha sido deplorable al restarle importancia a un problema como este."
 
El Ministro de Seguridad de Honduras trata de restar importancia a los crímenes
 
Las declaraciones del Ministro de Seguridad de Honduras, Óscar Álvarez, son muy significativas a este respecto. Según él, "para nosotros el término 'niños y niñas' está hasta cierto punto mal utilizado: la mayoría de las personas que están muriendo están por encima de los 18 años. Esos términos, dan la percepción de que niñitos indefensos menores de 10 años están muriendo."
 
Esta actitud ministerial, cuando menos sorprendente ante la oleada de crímenes desatada en este país, es matizada por Óscar Álvarez afirmando que "cualquier muerte de un ser humano es una situación muy penosa y debería ser castigada con todo el peso de la ley y ser repudiada." No obstante, el Ministro continúa señalando: "Pero quienes están perdiendo la vida en su gran mayoría -arriba del 90%- son jóvenes de 'maras' y pandillas."
 
Monseñor Emiliani reclama 'un ambiente más sano' para los jóvenes
 
Acerca de los hechos señalados por el Ministro Álvarez, Monseñor Emiliani no ha dudado en afirmar que "el narcotráfico se está cebando en los jóvenes, a quienes está enloqueciendo con la droga. El licor y la promiscuidad sexual también golpean al sector joven y crecen los casos de SIDA en esta población. La falta de empleo y el estudio mantiene a un promedio grande de jóvenes en la vagancia, siendo una carga para las familias y la sociedad."
 
El responsable de juventud de la Conferencia Episcopal ha declarado, además, que "ante esta realidad, el pecado de omisión es la peor postura que podemos asumir. Por lo que hay que transformar nuestras estructuras sociales y económicas y crear un ambiente más sano, donde crezcan nuestros niños y jóvenes. Todos tenemos que hacer algo más por los jóvenes y de manera urgente."
 
 
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