El presidente cántabro se desentiende de la denuncia contra la ofensiva obra de Bassi
Pese a su cargo como máxima autoridad cántabra, Miguel Ángel Revilla, desprecia y se desentiende de la denuncia popular contra la representación en Santander, el próximo jueves, de la obra de Leo Bassi La Revelación. El presidente no sólo se queja por recibir la demanda de miles de ciudadanos cántabros ?y contribuyentes-, que han mostrado su indignación contra una obra que atenta gratuitamente contra sus convicciones religiosas más profundas; además, se muestra ajeno al reconocido desafío del propio autor, de que su objetivo es ?ofender?. ?Soy un fundamentalista del laicismo. Siento intolerancia cero hacia los creyentes. Odio esa sonrisa estúpida, beata, en su cara??: son palabras de Leo Bassi.
REDACCIÓN HO.- La obra La Revelación seguirá ofendiendo a los católicos si las instituciones, también sostenidas por las contribuciones de los ciudadanos creyentes, subvencionan y permiten su representación. Bajo el tópico de que ?España es un país libre?, el presidente de Cantabria ha querido quitarle tierra al asunto y ha pedido, en comparecencia pública, que no se le moleste más con el envío de cartas, correos electrónicos y faxes que no hacen sino ?colapsar e inundar? su despacho, ?una especie de tortura?.
Revilla aseguró haber recibido desde hace veinte días cientos de cartas y llamadas -que han llegado a colapsar la centralita- exigiendo la retirada de la obra, prevista dentro de la Muestra Internacional de Teatro. En su declaración ante los medios, confesó que esta polémica le tiene ?agobiadísimo? y reclamó con insistencia que dejen de enviarle ?cartas y correos electrónicos que están colapsando e inundando mi despacho y constituyen una especie de tortura?.
El presidente regional subrayó que ?parece que quieren volverme loco? e insistió en que no tiene ?nada que ver en absoluto? con la propuesta escénica. Fue más lejos al señalar que consideraba todo ?una actuación orquestada? en su contra. En su opinión, el hecho de haber recibido cartas desde zonas dispares, como Logroño, Valencia, País Vasco o Canarias, ?me hace pensar que se trata de un montaje a nivel nacional de alguna organización a la que se les ha dicho que vayan a por Revilla?.
Compromiso con la Cultura
El montaje es iniciativa de la Obra Social de Caja Cantabria y del Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de Cantabria, pero Miguel Ángel Revilla es el blanco de numerosos ciudadanos que se están dirigiendo a él para pedir que se suspenda. ?Personalmente, como católico, no iré a la representación, máxime si es cierto lo que se dice sobre la obra?, aseguró pero insistió en que el Gobierno regional no es el organizador de la representación, ni la patrocina ni "pone un duro? y dio a entender que él como presidente no tiene competencias para prohibirla.
De hecho, consideró que a la Consejería de Cultura no se le habría "pasado por la cabeza" en ningún caso organizar una representación como ésta, porque se dedica a hacer "cultura con mayúsculas" y "hay que intentar hacer cultura, no polémica". Según dijo, no puede imaginarse que el consejero "hubiera metido en el Año Lebaniego precisamente una actuación de éstas".
Teniendo en cuenta este planteamiento, no se entiende como el alcalde no es más sensible al hecho de que, como presidente regional, debe canalizar el respeto que demandan sus ciudadanos y promover desde su cargo, precisamente, esa "Cultura con mayúsclas".
Libertad de expresión? ¿sin responsabilidad?
En todo caso, Revilla insistió en que en España hay libertad de expresión. "Yo no soy nadie para prohibir, en un país donde existe la libertad de expresión, que haya gente que organice cosas de este tipo. Que no vayan, no puedo decir otra cosa, es que no puedo hacer más. Que no me señalen a mí con el dedo, que en esta historia no tenemos nada que ver nosotros (el Gobierno) y mucho menos yo. Que vayan los que quieran y los que no, que no vayan", subrayó.
Con ello, el presidente olvida que la libertad de uno debe acabar donde comienza la del otro, porque frente al caos y a la desaparición del respeto en sociedad, si hay libertad debe haber responsabilidad. Si los católicos, entre los que se incluye el alcalde, muestran tolerancia y respeto a quienes no comparten su confesión, resulta exigible a estos que hagan lo mismo, y no se empeñen en seguir ofendiéndo a los católicos con burlas.
HazteOir.org, con los ciudadanos
Desde HazteOir.org aplaudimos la insistencia ciudadana e invitamos, como llevamos haciendo en nuestra alerta del 29 de septiembre, a seguir haciendo valer sus derechos, principalmente ante la Universidad de Cantabria, que sigue promoviendo el evento. Por otra parte, lejos de tratarse de una campaña personal contra el presidente, como quiere hacer ver Revilla, se trata de que, en vez de quejarse por tener que atender las demandas ciudadanas, sea también él consciente de la labor para la que ha sido elegido.
El presidente de Cantabria no puede enajenarse cuando se trata de una ofensa gratuita a miles de sus ciudadanos, reconocida por el propio autor: "Soy un fundamentalista del laicismo. Siento intolerancia cero hacia los creyentes. Odio esa sonrisa estúpida, beata, en su cara .... ", ha declarado Bassi. Máxime también cuando los contenidos de la representación podrían ser además constitutivos de un delito contra los sentimientos religiosos tipificado por el artículo 525 del Código Penal, que dispone: "Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican."
La retirada sería más plausible cuando no puede ser una labor propia de una entidad académica, como es la Universidad de Cantabria, ni de una entidad social, como la Obra Social de Caja Cantabria, una representación que se constituye en objeto de tensiones y que perjudica la convivencia cívica de manera totalmente gratuita.
El Obispado de Santander se une a la protesta
Horas después de la intervención pública de Revilla, creció la controversia que rodea a esta cita teatral al darse al conocerse un comunicado en el que el Obispado de Santander lamentaba la próxima representación en Cantabria de La Revelación. En la nota se pide que se tenga hacia la Iglesia Católica ?el mismo respeto? que ella ofrece y que ?otros reclaman para otras creencias o posturas respecto al hecho religioso y otros hechos sociales y culturales?.
El Obispado lamenta que sean ?instituciones sostenidas por todos, también por contribuciones de fieles católicos, las que promuevan y subvencionen obras que ofenden a una parte importante de ciudadanos y que en nada ayudan a la convivencia y al mantenimiento y desarrollo de la democracia?. La nota apunta que la representación ?ofende gravemente a los fieles católicos y a sus creencias más sagradas? y advierte de que ?la convivencia entre los hombres y en una sociedad, solamente es posible desde el respeto a las instituciones que promueven la dignidad y el respeto a la persona, entre las cuales, y de una manera singular, se encuentra la Iglesia?. Finalmente, se solicita una disculpa pública y se aconseja a los fieles católicos que se expresen ?libre y responsablemente, con formas correctas y respetuosas, incluso con los que ofenden a la Iglesia?.
Con ello, se trata de una petición de respeto, y no de una amenaza, como parece ver el presidente regional. Y es que en su declaración pública Revilla aseguró haber recibido unas 1.500 peticiones de que se suspenda la obra, entre ellas las de varios sacerdotes que le advierten que, en caso de no hacerlo, ?hoy domingo pedirán desde el púlpito a sus feligreses que no me voten?. Algo que no se refleja en la nota episcopal, pero que en todo caso, si le preocupan los votos, sería una consecuencia lógica a la ofensa recibida, que debería tener en cuenta el presidente a la hora de establecer sus políticas.
La Universidad, obcecada
El pasado jueves, día 7, HazteOir.org recogía los primeros frutos de la protesta de los ciudadanos, muchos de ellos cántabros, al ver quebrantado su derecho a la libertad religiosa: Caja Cantabria se desvinculaba del proyecto. Cierto es que la entidad financiera tampoco ha demostrado la valentía que supone en estos tiempos de laicismo intolerante aludir a los aspectos irreverentes y ofensivos para los creyentes de la citada obra, y ha preferido retirar su apoyo a todos los actos de la XVII Muestra Internacional de teatro Contemporáneo aludiendo a ?problemas técnicos? que le ?han obligado aplazar o trasladar todas las actuaciones previstas?.
Pero la Universidad de Cantabria ha recogido el guante, e insiste en la representación, para la que ha facilitado su propio escenario en el salón de actos de la Facultad de Medicina. Con todo, es de lamentar que una institución académica rechace la promoción de esa "Cultura con mayúsculas" que ve ausente en la obra denunciada el presidente regional. ¿Permanecerá callada la Universidad cántabra, aceptando esta consideración?












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