Rousseff aparca su defensa del aborto ante el temor de perder los comicios

Rousseff aparca su defensa del aborto ante el temor de perder los comicios

Nadie duda de que la candidata de Lula, que abanderaba hasta hoy mismo la despenalización del aborto como "cuestión de salud pública", reacciona al fuerte rechazo cívico y que retomará sus planes de ganar el domingo.

REDACCIÓN HO.-  El fuerte rechazo cívico al aborto en Brasil ha hecho a la candidata del Partido de los Trabajadores,  Dilma Rousseff, rectificar. Que nadie se engañe: la candidata oficialista, apoyada por Lula también en este discurso, seguía defendiendo hasta las 36 horas que restan para los comicios presidenciales la liberalización del aborto, bajo la falsa premisa, tan a gusto de este lobby que trata de imponer la muerte y desentenderse de la mujer embarazada, de que se trata de favorecer la salud de las mujeres.

De que Dilma Rousseff es una firme defensora del aborto, decimos, no cabe duda alguna: ahí están sus declaraciones mismas, a modo de ejemplo, sus declaraciones a la revista Marie Claire, a abogando por despenalizar el aborto como "una cuestión de salud pública" -otros, como ocurre en Uruguay para imponer las tesis del citado Consenso de Brasilia, hablan de "acompañar el aborto"-, y ahondando en el falso argumento del riesgo para la salud de la madre -nada que decir, por supuesto, del síndrome postaborto-: "Existe una cantidad enorme de mujeres en Brasil que mueren por abortar en circunstancias precarias", declaraba.

Sus convicciones no cambian de la noche a la mañana, y se sigue dando por seguro que, de ganar los comicios, Rousseff no tardaría en imponer la despenalización del aborto. Lo que ocurre es que, junto a los numerosos casos de corrupción a los que ha tenido que hacer frente -que según las estimaciones le han hecho perder seis millones de votos en menos de una semana-, su defensa del aborto y la decisión de imponer en el país los dictados del mal llamado Consenso de Brasilia para hacer del aborto un "derecho", la han hecho toparse con la ciudadanía y poner muy en duda su victoria electoral ya desde una primera vuelta.

La candidata propuesta por el presidente Lula da Silva se enfrenta como principales  adversarios al socialdemócrata José Serra y a la candidata del Partido Verde, Marina Silva, que se declararon ambos desde el principio contrarios a la despenalización del aborto. Estos rivales ya advertían ayer que este cambio en el discurso proabortista de Roussef se debe a "motivos electorales" y le acusaron de tener dos caras".

Aunque la oposición al aborto no es cuestión religiosa, hay que tener en cuenta la firme oposición que las diversas confesiones del país han manifestado contra estas intentonas de imponer el aborto, y así se ha pedido el voto en conciencia para los fieles, alertando de los planes proabortistas. En Brasil, la Iglesia Católica y las iglesias evangélicas, que mueven millones de votos.

Preocupado con la merma en intención de voto, y como informa hoy un diario español nada sospechoso de oponerse al aborto como es El País, el propio Lula Da Silva "ha decidido ayudarle a recuperar votos con una jugada típica de campaña electoral. Lula pidió a Rousseff que se reuniera con los líderes de todas las confesiones religiosas y que declarara abiertamente que está en contra del aborto", señala el diario de PRISA.

Así lo hizo el miércoles la candidata; insinuó que ella nunca ha estado a favor de la despenalización del aborto pero se mostró partidaria de que el Estado no abandone a las mujeres que abortan en situaciones de peligro.

Los obispos católicos, así como la mayoría de los pastores evangélicos, han pedido a sus fieles que no voten a Rousseff por sus posiciones a favor de la despenalización de la interrupción del embarazo.

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