La desobediencia civil, un deber superior ante la ley injusta

La desobediencia civil, un deber superior ante la ley injusta

En su escrito Religión y sociedad civil del próximo domingo, Mons. Pujol defiende la desobediencia civil cuando la ley contradice la exigencia moral, especialmente, respecto al aborto y la eutanasia.

REDACCIÓN HO.- El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, defiende la desobediencia  de las leyes de las autoridades civiles cuando éstas entran en contradicción con las exigencias de orden moral y, especialmente, cuando están relacionadas con el aborto y la eutanasia. En la hoja dominical, denominada A los cuatro vientos y en un escrito titulado Religión y sociedad civil , monseñor Pujol recuerda:

"Los ciudadanos tienen también unos deberes en relación a las autoridades civiles (...). Ello implica también la obligación de no obedecer en conciencia cuando las leyes de las autoridades civiles se oponen a las exigencias del orden moral: 'Hay que obedecer a Dios antes que los hombres' nos recuerdan los Hechos de los Apóstoles. Y ello es especialmente grave si esas leyes van en contra de la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural".

La hoja dominical, que se repartirá entre los feligreses este domingo, 19 de septiembre, desgrana el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica en cuanto a lo relacionado con el cuarto mandamiento y las obligaciones que surgen entre padres e hijos, así como entre personas y autoridades civiles.

El arzobispo habla sobre los deberes de los ministros y trabajadores de la Administración pública al servicio de los ciudadanos, así como los de los ciudadanos respecto a las autoridades:

A este respecto recuerda que "la palabra ministro –y bajo esta expresión hay que considerar a todos aquellos que detentan algún poder público– deriva del latín y significa “servidor”. Por lo tanto, a la hora de pensar cómo se ejerce la autoridad en los diversos ámbitos de la sociedad civil, hay que tener esa referencia. Se trata de un servicio que está obligado a respetar los derechos fundamentales del hombre, una justa jerarquía de los valores, las leyes, la justicia distributiva y el principio de subsidiariedad".

Profundizando en ello, añade:

"Toda esta doctrina se encuentra ampliamente desarrollada en las cartas de San Pablo y también en las de San Pedro. Así, pues, los cristianos no hemos aprendido todo eso como una novedad de los últimos siglos con los avances que han traído el sistema democrático y el desarrollo de las libertades individuales. Se trata de una doctrina de ley natural que también nos recuerda el Nuevo Testamento. Lo que hace falta es que todos, unos y otros, la vivamos responsablemente".

En esta línea, defiende la colaboración leal de los ciudadanos para un buen funcionamiento de la vida pública y social. "Ello comporta el amor y el servicio de la patria, el derecho y el deber de voto, el pago de impuestos, la defensa del país y el derecho a una crítica constructiva", indica.