CiU vuelve al pujolismo: cambia dinero por territorio
M. Vidal Santos | Jue, 19/08/2010 - 08:31
REDACCIÓN HO/EUROPA PRESS.- Por un lado lanzan guiños de complicidad a Esquerra Republicana para atraerse a los desmelenados del nacionalismo a sus filas y evitar que reediten un tripartito tras las próximas elecciones regionales, previstas para este otoño. Y por otro se convierten en vanguardia del secesionismo, pero repiten una vez más que solo convocarán el referéndum de la independencia cuando estén en condiciones de ganarlo. La estrategia de CiU es tan transparente como perspicaz, aunque desde el PSOE y, sobre todo, desde el PP crean que pueden “domesticar” a los convergentes. Eso mismo creyó Felipe González de Pujol, y el interminable presidente regional catalán fue quien provocó la caída del artífice de la guerra sucia.
Acuerdo con ERC por la independencia
CiU escenifica la oferta de un acuerdo por la secesión con ERC ante la galería de un electorado completamente desinteresado por los asuntos regionales, que apenas acude a las urnas si no es para botar legislativas.
El secretario general adjunto de la coalición, Felip Puig, ha celebrado el ofrecimiento de ERC de trabajar conjuntamente por la independencia, pero ha condicionado cualquier posible acuerdo a que los republicanos se comprometan a no reeditar el tripartito con PSC e ICV-EUiA.
Puig ha celebrado el "cambio radical" de la formación republicana, después de que Joan Puigcercós tendiera la mano a CiU para proponer una consulta democrática en la que Cataluña decida su futuro y ha indicado que estas ofertas no se han hecho a los socialistas tras siete años de compartir gobierno.
El portavoz convergente no ha descartado la posibilidad de realizar un referéndum independentista en el futuro, si bien ha dicho que no estará en el próximo programa electoral porque no figura entre las prioridades de la siguiente legislatura.
Según Puig, realizar ahora un referéndum independentista representaría llevar “a Cataluña [no a los nacionalistas] a una derrota política y democrática", y ha abogado por llevar a cabo la consulta cuando haya "garantías de ganar":
"Tiene que ser un gran acuerdo de país. Llevarlo sólo por el deseo de unos cuantos no tiene ninguna viabilidad. Si fuésemos unos cuantos más, pero sin ser mayoría, llevaría al país a romperse y a una derrota política sin precedentes. CiU nunca llevaría al país a una derrota, pero estamos en condiciones de liderar este proceso".
Cambiar dinero por territorio
Y para ir abriendo boca, CiU recupera la estrategia de Jordi Pujol: dejar aparcada la independencia a cambio de recibir más dinero de los presupuestos generales del Estado. Al anterior presidente regional convergente esta burda táctica, en la que cayeron todos los gobiernos de PSOE y PP, le permitió 23 años de próspera poltrona.
Puig ha afirmado en TV3 que de momento lo mejor será reclamar el concierto económico, abandonando en la próxima legislatura el objetivo del referéndum. El partido ganador de las próximas elecciones legislativas tendrá, como siempre, dos opciones: buscar el consenso necesario con el perdedor para modificar la Constitución y reformar la ley electoral, o pasar por las horcas caudinas convergentes. Con una diferencia con respecto a los tiempos de González y Aznar: la Nación no puede permitirse tres regiones con concierto económico. De hecho, es más que dudoso que el Estado siga siendo viable con las dos actuales, Navarra y el País Vasco, más la ristra de despilfarradoras autonomías.
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