Mons. Ureña: "Hay que ponerse en el lugar de la mujer que ha abortado”

Mons. Ureña: "Hay que ponerse en el lugar de la mujer que ha abortado”

«<a href="../../../../../../../../node/31734">La defensa de la vida, una exigencia social en momento crucial</a>»

REDACCIÓN HO/EUROPA PRESS.- Para poder ayudarla, hay que "ponerse en el lugar" de la mujer que ha abortado y de la que se plantea hacerlo. Es la recomendación de Monseñor Manuel Ureña, arzobispo de Zaragoza, quien insiste en que es preciso "ayudarlas y comprenderlas" y desde la "honestidad ética" ponerle de manifiesto que si está embarazada "alguien está presente en su ser”:

“No es una parte de su cuerpo amputable".

Monseñor Ureña ha defendido este viernes la necesidad de hablar del aborto no sólo desde el ámbito de la política, sino "con toda la sociedad" porque ésta es una cuestión "más amplia" que el debate político.

Esta idea está recogida en la Carta Pastoral que varios obispos han suscrito sobre la nueva ley del aborto para "hacer oír la voz de la Iglesia y los cristianos”:

“Tenemos derecho a opinar y manifestar nuestro modo de pensar en una sociedad democrática”.

Monseñor Ureña ha explicado en rueda de prensa que la Carta, que está dirigida a "todos los que quieran oír la voz" de los cristianos, es un "canto a la vida" y se sustenta en la "ecología humana" para "gritar y proclamar la intangibilidad de la vida humana, del ser humano" y el hecho de que el hombre es un ser "inteligente y libre", un "fin en sí mismo" que hace que la vida humana sea "intocable".

Monseñor Ureña ha afirmado que el aborto es un problema que no afecta sólo a España, sino a todo el mundo, y ha opinado que es preciso "escuchar a la ciencia", según la cual, desde que se unen el gameto femenino y masculino (óvulo y espermatozoide) "no hay un salto cualitativo" y por tanto hay vida humana desde el primer momento de la fecundación, no puede tratarse como si fuera una cosa, ha comentado.

Monseñor Ureña ha recalcado que es "intocable" y "nadie tiene derecho sobre ella": “Cambiar el ser de las cosas es muy peligroso", ha dicho.

Monseñor Ureña ha asegurado que durante su experiencia pastoral ha conocido a mujeres que han abortado y ha remarcado que sufren un "desconsuelo profundo" y se quedan en una situación "espantosa", algo que se "silencia", pero de lo que se debería "hacer publicidad" e informar a la mujer.

También se ha referido a las mujeres que se pueden quedar embarazadas después de una violación y, tras afirmar que es una experiencia "brutal" y un "trauma" para ellas, ha agregado que "abortar es mucho peor" y la mujer que lo hace "se recupera peor" de ese trauma si, además, aborta.

El prelado ha comentado que es responsabilidad de la sociedad y también de la Iglesia ofrecer "alternativas efectivas" a las mujeres que se ven en la disyuntiva de abortar y ha señalado que "hay ofertas diocesanas ya existentes":

"No puede ser que una madre se queda sin ayuda, no hay que desamparar a la mujer, ni material, ni psicológica, ni espiritualmente, cuando se enfrenta a situaciones duras".

El prelado ha comentado que la carta pastoral es un "aldabonazo más a la conciencia colectiva", ante la aprobación por parte del Parlamento de España de la ley del aborto en marzo de este año y de su entrada en vigor el pasado 5 de julio.

La carta está firmada por el obispo de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián; por el arzobispo metropolitano de Oviedo y administrador apostólico de Huesca y Jaca, Jesús Sanz; el obispo de Cartagena-Murcia y administrador apostólico de Teruel y Albarracín, José Manuel Lorca; el obispo de Córdoba y administrador apostólico de Tarazona (Zaragoza), Demetrio Fernández, y por el propio Monseñor Ureña.