Un solo voto permitirá la eliminación en España de los más inocentes e indefensos

Un solo voto permitirá la eliminación en España de los más inocentes e indefensos

El rechazo del TC a suspender la ley del aborto se zanjó por seis votos frente a cinco, y cuatro anunciaron votos particulares: el terrible daño irreparable de una ley que el mismo tribunal puede acabar reconociendo inconstitucional, permitido por la mínima.

REDACCIÓN HO.- El TC está pendiente de resolver los recursos de inconstitucionalidad presentados por el PP y el Gobierno Navarro, así como el de amparo presentado por la Fundación de discapacitados Talita Aragón y la red de apoyo a la mujer embarazada RedMadre. Pese al daño irreparable en vidas humanas por la entrada en vigor de una ley que además, de mantenerse el alto tribunal fiel a la Constitución y a su propia jurisprudencia, acabará declarándose anticonstitucional, el Constitucional decidía ayer miércoles por tan solo un voto de diferencia que la norma siguiera aplicándose.

El Pleno del rechazaba suspender cautelarmente la aplicación de la Ley del Aborto por seis votos contra cinco, y con la emisión de cuatro votos particulares que defienden la suspensión: los magistrados de la llamado ala conservadora Javier Delgado Barrio, Jorge Rodríguez-Zapata Pérez y Ramón Rodríguez Arribas, y el del nombrado a propuesta del PSOE Eugeni Gay Montalvo. El argumento de todos ellos, precisamente, que con carácter excepcional, dada la repercusión de la ley, cabía paralizarla.  

Este resultado evidfencia por enésima vez la garve fractura que genera la ley y  hace prever una dura pugna ideológica en el seno del tribunal a la hora de resolver sobre su inconstitucionalidad.  Sin embargo, todo hace pensar que no serán los mismos magistrados los que decidan sobre estos recursos, ya que el alto tribunal tiene pendiente una renovación atascada desde final de 2007, y el nuevo intento por desbloquearla ya está en marcha.

La mayoría de los magistrados que rechazó la suspensión no entró en el fondo del asunto -la constitucionalidad de una ley de plazos para el aborto- sino que se limitó a aplicar la doctrina macada por el caso de los papeles del Archivo de Salamanca. El voto mayoritario para evitar la suspensión se basa en la estricta interpretación de la ley en cuanto a la imposibilidad de suspender normas del Estado aprobadas en las Cortes impugnadas mediante recurso de inconstitucionalidad por un tercero (no afectado directamente, en cuyo caso cabría la posibilidad mediante recurso de amparo) por entenderse que es un acto que va contra la voluntad popular. Sí cabe la suspensión si el Estado central recurre normas autonómicas. Pero esta interpretación no tiene en cuenta un factor excepcional y fundamental que, de cara a la justicia, es necesario tener en cuenta: el del gravísimo daño irreparable que entraña la aplicación de la ley, que como hemos dicho, puede por ende ser declarada finalmente inconstitucional. Por un solo voto, el alto tribunal se desentiende de defender el derecho a la vida y el bien jurídico que es el nasciturus. Se desentiende de las vidas humanas indefensas e inocentes que encontrarán la muerte por esta ley, y del sufrimiento y los daños a la salud que causará en miles de mujeres abocadas al aborto.

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