Los ciudadanos celebran desde su libertad la grandeza de una España unida
La mejor respuesta a las manifestaciones ideológicas prefabricadas y divisorias, la espontaneidad cívica celebrando por doquier los valores que encierra una gran gesta deportiva que vuelve a encumbrar a España con la estrella de la Historia.
REDACCIÓN HO.- Pocas veces se ha visto a los españoles tan contentos con ir a trabajar un lunes como este 12 de julio. La fiesta cívica se vive desde ayer, por ancho y largo de nuestra geografía, con gente de todas las edades, sexo y condición social unidos por un mismo orgullo: desde el País Vasco, Cataluña, Galicia, Baleares, Navarra -donde hace dos días un joven era apuñalado por llevar una camiseta de España; este fin de semana se repetía la vil acción, pero en Bilbao-, hasta Andalucía, Madrid, las Castillas...
Todas nuestras ciudades y pueblos llenaban sus plazas y calles de banderas rojigualdas, símbolo de nuestra unidad nacional, con el que vibran nuestros ciudadanos eufóricos por el triunfo español en el Mundial de fútbol de Sudáfrica. Un titular periodístico ya lo destacaba al ganar la semifinal ante Alemania, ante una selección española con nueve jugadores del Barcelona, con el grito ¡Visca España! a cinco columnas. "No le digan 'fútbol', díganle 'España'", titulaban otros hoy, con alguna variante, a toda página. La prensa internacional se encarga de trasladar la misma imagen sin distinción de fronteras.
Y es que la selección española, siendo brillante en su actuación deportiva, ha dado lecciones en muchos más valores: el compañerismo, la normalidad, el orgullo de representar un país, el no contar uno más que otro sino que todos son elementos imprescindibles de esa máquina compacta, con el esfuerzo y constancia de quienes unidos, pese a los tropezones, el juego sucio de otros, las críticas, las presiones o las dificultades, avanzan hacia la meta bien trazada que no se ceja en el empeño... hasta que se logra. Dirigidos por quien sabe estar en la sombra haciendo figurar los resultados, no a él mismo. Los ciudadanos, orgullosos de su arraigo y de las gestas de quienes, compartiendo una misma nacionalidad visualizada en unos colores, nos representan a todos.
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CFuencisla Lun, 12/07/2010 - 10:24h
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Me ha emocionado este
Me ha emocionado este artículo. Gracias Fuencisla. ¡Qué bien ha expresado los sentimientos que llevo dentro y que nunca hubiera podido expresar con palabras!
Las banderas no dan de comer.
Las banderas no dan de comer.
El antagonismo, la falta de
El antagonismo, la falta de cooperación entre unos y otros, el odio y el terrorismo dan aún menos.
España ha sido, es y será un
España ha sido, es y será un cortijo de señoritos. Asi que menos discursos patrioteros conmigo.
Copio y pego la parte del
Copio y pego la parte del artículo de esta página, porque expresa mejor que yo lo que me gustaría decir.
“Y es que la selección española, siendo brillante en su actuación deportiva, ha dado lecciones en muchos más valores: el compañerismo, la normalidad, el orgullo de representar un país, el no contar uno más que otro sino que todos son elementos imprescindibles de esa máquina compacta, con el esfuerzo y constancia de quienes unidos, pese a los tropezones, el juego sucio de otros, las críticas, las presiones o las dificultades, avanzan hacia la meta bien trazada que no se ceja en el empeño... hasta que se logra”
Me parece difícil imaginar a nadie que no esté de acuerdo con los valores que aquí se mencionan y por los que vale la pena trabajar juntos.
Los jugadores de la selección
Los jugadores de la selección española solo actuan brillantemente para conseguir mejores contratos deportivos y publicitarios. Yo ya he visto la película, tú parece que no.
Nosotros también podemos
Nosotros también podemos “actuar brillantemente” para conseguir algo más valioso y duradero que “mejores contratos deportivos y publicitarios” como lo son todos los valores mencionados en el artículo y repetidos en mi último comentario.
Republicano, si me permites y con todo respeto, no se puede ser tan pesimista. La realidad la podemos cambiar y hacer mejor con nuestra cooperación. Si después de nuestro esfuerzo aún no se han logrado los resultados que anhelábamos, al menos podremos decir que “encendimos una vela, en vez de maldecir la oscuridad”
Un saludo
Isabel, que no han jugado
Isabel, que no han jugado gratis por los colores de una bandera. ¿Sabes lo que va a cobrar cada jugador de la selección por haber ganado el Mundial?. Si crees que lo han hecho por los valores que mencionas te han engañado y de lo lindo. Ellos no han ganado por España, lo han hecho por ellos mismos.
Un dato escalofriante, la FIFA no dejó vender productos ajenos a su copyright a nativos sudafricanos que buscaban ganar algun dinero para ir tirando. Por ende, cualquier deportista de élite de cualquier nación que haya participado en ese burdo torneo es complice de esa decisión. Y todo eso no lo tapas con banderas ondeando, un triunfo que ni siquiera es tuyo. Un saludo.
Totalmente de acuerdo
Totalmente de acuerdo contigo, Republicano: “No han jugado gratis por los colores de una bandera”
Han jugado por un gran premio por el que han tenido que superar los ataques de sus oponentes, los sacrificios y la decepción (¡justo al comienzo de su objetivo!) para seguir luchando con tenacidad y juego limpio. Han tenido que dejar de lado su propio interés de notoriedad personal o regional pasando el balón para que, aunque fuera otro el que marcara, conseguir el gol para todo el equipo español.
Porque no se trataba de ganar fama como individuo, ni dar renombre al lugar donde nacieron o residen, sino del triunfo del equipo que representó a España (bajo el símbolo de su bandera rojigualda) y enorgulleció a españoles de toda la geografía, y edad.
Que detrás de todo episodio digno de elogio haya otros que detestemos: “la FIFA no dejó vender productos ajenos a su copyright a nativos sudafricanos que buscaban ganar algun dinero para ir tirando” no quita valor a todo el ejemplo que la trayectoria y actitud futbolística de este equipo español nos ha dejado para imitar, tanto en nuestra lucha diaria como en nuestra relación con los demás.
Una bandera no es un trapo que tape o no tape, es el símbolo de una nación. En este caso de una nación orgullosa de su equipo de fútbol, del que hemos podido aprender que con empeño y trabajando juntos podemos conseguir, a pesar de los oponentes, un premio mucho mayor que el que pueda expresarse en cifras: el bien común.
Así que, Republicano, este triunfo también es mío porque yo he ganado como persona con su ejemplo. ¡Ojalá encuentres algo positivo para ti en ese triunfo! Un saludo.
¿Pero de que bien común me
¿Pero de que bien común me hablas?. Yo me puedo sentir orgulloso de españoles como Santiago Ramón y Cajal, como Severo Ochoa, Pedro Salinas, Manuel Azaña etc etc. No de niñatos sobrevalorados cuya única habilidad tangible es dar patadas a un balón.