El negocio abortista arremete contra Geli a raíz de su promoción de la PDD

"Si no es más utilizada es porque las mujeres no la quieren por los problemas que ocasiona", reconoce el presidente de la patronal abortista, que parece reaccionar ante la merma de su negocio.

REDACCIÓN HO.- No es muy difícil adivinar el por qué del malestar de los abortorios. Basta con leer detenidamente la sarta de críticas con las que Santiago Barambio, presidente de la patronal abortista ACAI,  siembra la iniciativa de la Consejeía catalana de salud, capitaneada por Marina Geli, para favorecer la dispensación de la abortiva denominada "del día siguiente" y con lo que se confía cubrir "casi la mitad de los abortos" que se practican en Cataluña.

En declaraciones a Europa Press, Barambio critica el despliegue de la nueva ley del aborto en Cataluña, que a partir de enero prevé la dispensación en centros de atención primaria (CAP) de la píldora RU-486, que hasta ahora sólo está autorizada en hospitales.  "Si no es más utilizada es porque las mujeres no la quieren por los problemas que ocasiona", reconoce ahora abiertamente Barambio, al criticar la medida impuesta por Geli. 

Barambio lamenta también que "esta píldora se venda como algo nuevo". A juicio del también representante de la Asociación de Planificación Familiar de Cataluña y Baleares, el método es "imprevisible" y "dificulta la confidencialidad". Ha explicado que consiste en la administración de tres pastillas, pero la expulsión del feto se puede producir en los dos días siguientes. "No se sabe cuándo", añade.

Además, añade que existe un 9 por ciento de posibilidades de que la mujer no acabe expulsándolo en estas 48 horas, por lo que convierte el método en un "sistema aleatorio", que pese a que ha considerado "estupendo, no es universalizable para todas las mujeres", ha defendido.

A renglón seguido, dirige la atención a los intereses que defiende, y es que es por todo esto por lo que  "muchas mujeres se decantan por una intervención y un raspado, ha señalado Barambio", que critica el planteamiento que publicita la consejería de Salud. "Y es que no todo el mundo que pasa por la puerta puede someterse a este método", concluye.

 

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¡Vaya, vaya! Los proabortistas comienzan a dividirse entre sí. Dos espúreos intereses económicos, los de la "patronal" abortista y los de los laboratorios que fabrican la píldora (y los farmacéuticos que la venden), enfrentados por acaparar el negocio de la muerte. El negocio más inmoral concebible, comienza a resquebrajarse desde dentro, por la inercia de su propia maldad: el amor al dinero por encima de todo lo demás. ¡Biennnnnnnnn!