“Los políticos utilizan el lenguaje para explotar y someter”

“Los políticos utilizan el lenguaje para explotar y someter”

Amando de Miguel analiza el uso político del eufemismo.

ALBA/LUIS LOSADA PESCADOR.- El eufemismo ha sido un instrumento tradicional para endulzar la realidad. En ocasiones, un signo de “buena educación”; en otras, una evidencia de una sociedad infantilizada.

Amando de Miguel da un paso más: los políticos utilizan el lenguaje para “explotar, para someter, para transformar la realidad a su arbitrio”. En nuevo lenguaje, el ‘politiqués’, el PSOE es “maestro”. Un instrumento al servicio de una ingeniería social en la que el zapaterismo está empeñado.

-Hay eufemismos como señal de buena educación y otros que obedecen a un proyecto de ingeniería social.

-Se trata de reconstruir una sociedad nueva, injusta, confusa.

-Las feministas tienen intención deliberada de transformar el lenguaje.

-Cuando Soledad Puértolas entró en la Real Academia, se felicitó de ser ‘miembra’. Yo le pregunté si se podía decir ‘miembra’ y ella me respondió que “se debía decir miembra”.

-Un buen ejemplo de la intensa relación entre lenguaje y política.

-Por eso en la Real Academia de la Lengua no puede entrar nadie que no sea de la órbita de El País. Por eso está Puértolas y no estuvo Campmany.

-Ganando la batalla semántica, se gana la ideológica.

-Ya lo decía Alicia en el país de las maravillas: las cosas significan lo que yo quiero que signifiquen.

-Es el sofismo del siglo XXI.

-La retórica es muy antigua, aunque ahora se ha refinado muchísimo. Felipe González era un mago, pero Zapatero le ha dejado corto y Pepiño Blanco llega a adelantarle aunque diga “ralentín”.

-Y además, tienen más poder y más recursos.

-Mucho más. Es una paradoja que en el franquismo, a pesar de ser un fascismo mimético, había más vida privada, más sociedad civil. Hoy quedan peligrosos restos de fascismo totalitario.

-¿En democracia?

-Sí. El nazismo fue el inventor de la propaganda. El fascismo era “todo dentro del Estado, nada fuera del Estado”. Los sindicatos, por ejemplo, son fascistas, porque están encantados de estar dentro del Estado.

-Como oficinas anejas al Ministerio de Trabajo.

-Tan contentos, como el mundo los actores es un apéndice del Ministerio de Cultura, igual que en el nazismo o fascismo.

-Los famosos ‘titiriteros’ que dan cobertura al Gobierno.

-Sí. Por cierto que hay que reconocerle a Federico Jiménez Losantos el término “titiritero”. Son los que salen con el “no a la guerra”… de Irak, claro. Porque la de Afganistán es una “operación de paz”.

-Nuevo eufemismo.

-Sí. Antes se hablaba de Ministerio de la Guerra, ahora lo llamamos Defensa, a las operaciones de guerra las llamamos misiones de paz y a las víctimas, daños colaterales.

-¿Por qué la realidad ofende?

-Inmadurez, puerilidad, infantilidad. Queremos tapar una realidad que no nos gusta o nos provoca sacrificios o nos genera sentimientos de culpa.

-¿Por ejemplo?

-A los cadáveres los llamamos cuerpos; a las guerras, misiones de paz. ¿Misión de paz en un país en guerra? Somos como el niño que se tapa los ojos y dice “no estoy”.

-Por eso cada vez hablamos con menos abstracciones.

-Claro. Los niños no abstraen. No existe el Partido Socialista de Cataluña, sino de los socialistas catalanes. Enric Sopena se refirió en una ocasión a España y se autocorrigió: “Perdón, los españoles…”.

-Súmele el fútbol y el resultante es perfecto para político sin escrúpulos.

-Es el pan y circo actualizado. Y la gente está encantada porque así no ve una realidad que le resulta desagradable.

-Incluso te aplaude. Como la felicidad que les provoca a muchos la devolución de Hacienda.

-Te devuelven tarde y sin intereses. Como las pensiones, y encima te dicen que “te dan” lo que tú has aportado durante 40 años de trabajo.

-Sigamos por las feministas como estandartes de la transformación del lenguaje.

-Al aborto lo llaman ahora salud sexual y reproductiva. ¡Pero si es antirreproductiva! Es increíble.

-O hablan de género en lugar de sexo.

-Viene del inglés puritano, que no le gusta hablar de “sexo”. Pero además, de esa manera se inventan un tercer género, porque el sexo es por naturaleza polar.

-También los nacionalistas retuercen el lenguaje.

-En el País Vasco se llegó a hacer un concurso de tortilla española a la que llamaron “tortilla del Estado”. O el Congreso de Abogados Españoles, que llamaron confusamente “Congreso de Abogados del Estado”.

-¿Y qué me dice de “nacionalidad”?

-Un eufemismo catalán para no hablar de “nación” que lograron meter en la Constitución.

-Esta manipulación del lenguaje también se aplica en la economía.

-Sí, a la subida de impuestos ahora se la llama -para explotar al contribuyente- “consolidación fiscal”. No tiene perdón de Dios.

-Luego están los acrónimos, como el ERE para evitar hablar de despidos.

-La utilización de las abreviaturas siempre es muy útil para tapar la realidad.

-¿No le parece que tras estas manipulaciones lo que se esconde es un intento de construir una sociedad laica?

-Las sociedades católicas son muy realistas. Por ejemplo, no esconden la muerte, está perfectamente asumida. Son bastante brutales. Sacan a las Dolorosas con las espadas atravesando el corazón. Ahora intentamos tapar todo eso; somos más refinados.