“Nos falta experiencia real de vida enamorada”

“Nos falta experiencia real de vida enamorada”

El director de La última cima está al frente de una productora que quiere, a través de sus películas y series, contar “el amor de Dios a los hombres”.



REDACCIÓN HO.- A pesar de su juventud, Juan Manuel Cotelo es un veterano de la televisión y el cine. Ha trabajado en todos los canales de televisión, es actor, director, guionista y periodista y ha sido responsable del departamento de producción audiovisual de la Universidad Cardenal Herrera CEU.


Cotelo está embarcado en un insólito y valiente proyecto al que no ha llegado por causalidad y en el que está poniendo todo su empeño: una compañía de cine, televisión e internet que ofrezca productos de alta calidad a través de los cuales se transmita el Evangelio. El primer fruto de esta productora es La última cima, que se estrena el próximo día 4 de junio en varias capitales españolas.


El último titular que leí sobre curas no los acusaba de pederastas, "solo" decía que la Iglesia ha dado un pelotazo económico aprovechando la crisis financiera. Pero usted ha decidido hacer una película sobre un cura que no es un ladrón, ni un pervertido sexual, sino todo lo contrario. No se va usted a enriquecer, ni a hacerse famoso, ni sus colegas del mundo del cine van a alabarle demasiado. ¿La última cima es su forma de decir 'basta ya'?


En primer lugar, le diría que ninguno de mis trabajos va contra nada ni contra nadie, sino siempre a favor de algo y alguien. Me gusta contar las historias que, en primer lugar, me han conmovido a mí. Me resistí a conocer a Pablo Domínguez, sacerdote, durante varios meses –por mis prejuicios- y cuando le conocí comprobé que era cierto lo que decían de él: era una persona atractiva y generosa. Hoy, en los medios, no es frecuente oír hablar bien de alguien. Nos acostumbramos y nos creemos las historias de personas perversas: violadores, ladrones de bancos, terroristas, políticos indecentes, maltratadotes de mujeres… Todo eso nos resulta creíble y nos interesa. Gastamos nuestras energías en poner a parir a otros. ¡Y luego nos cuesta aceptar que haya personas buenas, buenísimas! El mundo está lleno de gente buena y yo prefiero concentrar mi trabajo en conocerles y darles a conocer, que en criticar a los que actúan mal.


Con respecto a mi enriquecimiento, le aseguro que ya me he enriquecido con esta película, con una riqueza tan grande que ningún talón bancario podría igualar. Lo de ser famoso es algo tan banal como que mucha gente sepa cómo es tu cara, a qué te dedicas y cómo te llamas. No es más que eso. Y si hablamos sobre mis colegas del cine, sólo encontrará en mí palabras de agradecimiento y amistad. Con mis amigos actores, guionistas y directores me une algo más fuerte que lo que me separa de ellos. La amistad no es la unidad de pensamiento y creencia. Eso sería un club, no una amistad. La mayoría de mis amigos no rezan ni tienen vinculación con la Iglesia. Si yo hubiera recibido la información que ellos han recibido sobre la Iglesia, tampoco yo rezaría. Jamás han conocido de cerca a un cristiano coherente ni nadie les ha hablado de un Dios cercano, que les ama como son, no como podrían ser. ¿Cómo se les puede pedir que tengan fe?


¿Qué es Infinito+1?


Es una pequeña empresa marcada por el signo de la libertad: contamos las historias que a nosotros mismos nos emocionan, conmueven, divierten. Es una empresa de personas enamoradas y entusiasmadas con la búsqueda de la verdad y la belleza. Y la verdad incontestable es que el ser humano es espiritual. Somos más de lo que marca la balanza, el cronómetro… más de lo que se ve en un laboratorio. La pura materia no sonríe, no llora, no odia… la materia no puede modificar su rumbo, pero las personas sí. En Infinito + 1 contamos historias que faciliten al espectador el conocimiento y disfrute de lo más bello, sublime y cercano que existe: el amor de Dios a los hombres. Como dice el Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos.” Nosotros procuramos hablar de lo esencial, de forma atractiva, amena y sencilla. Y nos lo pasamos muy bien, porque nos aburre aburrir a los demás. Aburrir a otros… debería ser un pecado.


¿Cuáles son los proyectos en los que están trabajando?


Desarrollamos varios proyectos a la vez: un largometraje sobre la vida de Tim Guénard, Campeón Nacional de Boxeo en Francia, cuya autobiografía ha sido publicada en 12 idiomas, tras ser un best-seller en Francia; un programa semanal de TV e Internet sobre personas que, en todo el mundo, han cambiado de vida tras descubrir que Dios no sólo existía, sino que lo tenían cerca, bien pegadito; otro formato dedicado a los misioneros, otro dedicado a la adoración al Santísimo… la verdad es que, si te paras a pensar en historias apasionantes vinculadas con la presencia de Dios en el mundo, encuentras un millón de historias que contar. No es un problema de imaginación, sino de aceptación de la realidad. Hay que estar muy ciego para no verlo.


¿Qué le gustaría conseguir con su trabajo?


Lo mismo que con mi descanso: un sentido hermoso a cada minuto de mi vida. He llegado a detestar la pérdida de tiempo, tras ser consciente de cuánto tiempo he perdido en mi vida por trabajar sólo para mi propia satisfacción y vanagloria. Ahora procuro hacer lo que debo hacer, que a veces no coincide con lo que más me apetece… pero sí coincide con lo más hermoso.


Defínanos, defínase usted mismo: ¿qué nos pasa? ¿Los católicos estamos asustados, escondidos? ¿Por qué tan pocos profesionales o tan pocos empresarios católicos se arriesgan a emprender aventuras de este calibre?


Por falta de experiencia real de vida enamorada. Hemos convertido a Dios en un tema de conversación, de discusión, de debate, de estudio. El día en que Dios deja de ser un asunto interesante para convertirse en una persona concreta y cercana que se ha puesto a tu servicio por amor a ti… la cosa cambia. El día en que te enamoras de Dios… no puedes evitar contárselo a todo el mundo. Si la religión no es una relación personal con Dios vivo y cercano… es algo vacío y absurdo, más cercano a lo que llamaríamos “un cuento chino” o “un cuento de hadas”, que un motor de cambio personal.


En medio de esta batalla cultural que sin duda ganaremos pero en la que tendremos que dejarnos algo más que la piel, representaría un gran avance que su proyecto fuera un éxito. ¿Qué podemos hacer para contribuir a ello?


El proyecto va a ser un éxito, no lo dude. Si La última cima lograra tocar el corazón de una sola persona y provocar que ésta descubra la maravilla del amor de Dios… ya compensaría todo el trabajo. Y como eso ya ha sucedido, todo lo que suceda a partir de ahora será un motivo nuevo de agradecimiento y de estímulo para seguir trabajando. Lo principal es que los espectadores acudan a la sala sin prejuicios, con la cabeza y el corazón abiertos a la sorpresa. En ese caso, la película no terminará para ellos al salir de la sala, sino que empezará a partir de ese momento, de modo inconmensurable. En el cine, la última palabra siempre la tiene el espectador: la película estará en las salas mientras haya público que acuda a verla.


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