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El fusionismo, los Tea Party y la unidad de la derecha española

“El fusionismo es mucho más que la ilusión de poner tácticamente de acuerdo mundo culturales diferentes sobre la base de una común, si bien diferente, rivalidad frente a un mismo enemigo.”

REDACCIÓN HO.- En la España posterior al franquismo seguramente no se puede acusar a la derecha de falta de unidad. La labor aglutinadora iniciada con paciencia y tenacidad por Manuel Fraga hace décadas, terminó fructificando en un Partido Popular que ha sido capaz de abarcar durante años desde las posiciones más derechistas hasta el reformismo centrista.

A Fraga la democracia española le debe la impagable tarea de haber sabido evitar, al contrario de lo que sucede en todos los países de la EU, la consolidación de grupos radicales y racistas, al estilo del británico National Front o de la formación de Le Pen en Francia.

Cuestión distinta es si en estos momentos, más de tres décadas después de la instauración de la democracia en nuestro país, sigue siendo positiva la existencia de una única formación de derechas, obligada en razón de su transversalidad a hacer piruetas ante un variopinto electorado. La sensación de votar el mal menor, que muchos electores de derechas manifiestan, es la expresión de esa duda.

En Estados Unidos el fusionismo constituyó un instrumento eficaz para cohesionar las opciones conservadoras y liberales y acabar con la primacía del progresismo. Lo explica Marco Respinti, para quien el fusionismo se encuentra en el fundamento de los Tea Party, en un artículo publicado en American Review, que recoge la Fundación Burke:

“Contamos hoy una historia totalmente americana, que se inició en los años cincuenta del siglo pasado y está lejos de terminar. Su nombre es ‘fusionismo’, un nombre espurio, por supuesto, pero que goza de fama.

El término ‘fusionismo’ fue en realidad inventado para estigmatizar a lo que se consideraba como vano intento de conciliar lo que (se decía) es imposible de conciliar, y no acaba siendo (esa era la acusación) ni carne ni pescado. Pero de este modo, los críticos del ‘fusionismo’ han acabado prestando un gran servicio a su causa; con el nombre, por muy negativo que se haya querido presentar, ha proporcionado a una realidad profunda y realmente existente un código identificativo de cara al público

¿Qué es entonces el ‘fusionismo’? Es esa idea fuerte y de hecho central a la elaboración política y cultural del movimiento conservador estadounidense que es mucho más que la ilusión de poder poner tácticamente de acuerdo mundo culturales diferentes sobre la base de una común, si bien diferente, rivalidad frente a un mismo enemigo.

El ‘fusionismo’ es la idea de que las culturas que ‘aguas abajo’ se descubren unidas por un mismo enemigo, ‘aguas arriba’ comparten el mismo origen. Ya no lo recuerdan, pero libertarios de un lado y tradicionalistas del otro son las caras de una misma moneda. El primero, reacción a la herida provocada por el progresismo a la cultura de la libertad; el segundo, a la abierto por el mismo adversario a la cultura del orden.

A veces, el libertario y el tradicionalista parecen estar en  contradicción, pero en realidad uno no puede existir sin el otro. A veces se miran con recelo (y tal vez pasan el tiempo gruñéndose el uno al otro en vez de rechinar los dientes juntos contra el verdadero enemigo de ambos), pero la libertad sin orden enloquece y sin libertad el orden es sofocante.

Así pensaba el judío secular que murió como creyente católico, Frank S. Meyer (1909-1972), a saber, el ‘padre fundador’ de esa historia en continuo crecimiento llamada ‘fusionismo’. ¿Cómo se explica de otro modo  el fenómeno portentoso que es ahora el movimiento ‘Tea Party’, un fenómeno perfectamente incomprensible para los muchos que no saben pensar en términos de ‘fusionistas’?”

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Un apunte, por si alguien se

Un apunte, por si alguien se siente confundido por los términos: "libertario" (en EEUU "libertarian") no es lo que en España entendemos por "libertario" (anarquista). Aquí se suele usar la palabra "libertariano" para etiquetar el liberalismo libertario de EEUU, hoy en día encabezado políticamente por Ron Paul y que en España tiene su tribuna más conocida en el Instituto Juan de Mariana. Supongo que a ese libertarianismo estadounidense es a lo que se refiere el artículo de Respinti publicado por la Fundación Burke (que por cierto, me ha parecido muy positivo).