Los chilenos rechazan la píldora abortiva en una representativa marcha

Los chilenos rechazan la píldora abortiva en una representativa marcha

Una colorida y bulliciosa columna humana se desplazó el pasado domingo por el centro de la ciudad chilena de Concepción, para protestar contra de la medida gubernamental de distribuir sin restricción la llamada "píldora del día después" a todas las mujeres mayores de 14 años. Bajo el lema Familia: Fuente de Vida y Amor, varios miles de ciudadanos, entre ellos parlamentarios y representantes de distintas confesiones religiosas, defendieron el derecho a la vida y el de los padres a que se les consulte antes de distribuir el fármaco abortivo entre sus hijos menores, en una marcha que tuvo una alta repercusión mediática.

REDACCIÓN HO.- La crítica se funda en el hecho que el fármaco Postinor 2, que se entregará a las mujeres mayores de 14 años, sin necesidad de consultar ni siquiera con los padres en el caso de los menores, es un método ?abortivo?, que atenta contra la vida humana en su inicio al no permitir la anidación de un óvulo fecundado.

La marcha llamó la atención por su alta representatividad: familias completas, grupos parroquiales, delegaciones estudiantiles, seminaristas, laicos, parlamentarios, representantes de la jerarquía católica y de otras religiones, así como diversos grupos de derechos ciudadanos.

Familias enteras y numerosos jóvenes

Con ello, destacó la presencia de familias enteras. "La medida no es apropiada. Es ridículo que a los 14 años no se pueda beber ni fumar, pero sí tomar una píldora que, a mi parecer, es abortiva. Esas medidas son populistas", declaró Felipe Metzner Carrillo, padre de siete hijos que además argumentó que marchaba para defender la vida. Más categórico fue el abuelo Manuel Burgos Salas (55): "actualmente se promueve el aborto y, además, la fornicación a destajo. La solución es formar y educar, porque de lo contrario vendrá la destrucción a partir de enfermedades como el sida", aseveró.

Así se quiso representra la defensa a la vida con la presencia de una gran cantidad de niños, que con multicolores globos en las manos repetían al unísono el coro de los adultos. "¡Sí a la vida, no al aborto!", gritaba a todo pulmón el pequeño Matías Metzner Hidalgo, de apenas cuatro años; el niño llegó ayer hasta la Catedral penquista acompañado por sus padres y su hermana Laura, sorprendiendo por su desplante y convicción. Felipe Molina Díaz (12), alumno del Colegio Concepción de Pedro de Valdivia, fue lapidario en su juicio:"vine aquí para defender a la familia y porque no estoy de acuerdo con que maten a la gente". Similar apreciación realizaron los compañeros de curso del Colegio Salesiano Luis Díaz Díaz y Cristóbal Romero Luengo (10), dequinto año básico, al plantear muy seriamente que participaron en la manifestación para "ayudar a proteger la vida" y "celebrar a la familia".

También sorprendió la gran presencia de jóvenes, cuyas opiniones difieren en mucho de las del gobierno: "La píldora es abortiva digan lo que digan. Yo estoy en contra de ella, a los 20, a los 14, cuando sea", fueron las palabras de Carla Pulgar Pino (14), alumna del Instituto de Humanidades. José Tomás Mhauzier Campodónico (17), del movimiento Schoenstatt, planteó que "apoyamos la vida y la familia; no las malas decisiones de las personas. Por eso estamos aquí haciendo un llamado de atención". Para el seminarista Rodrigo Briones Caballero (21), es necesario "respetar la dignidad particular de la naturaleza humana, inviolable desde que es concebida. Eso enseña la Iglesia de la vida, no sólo la fe en Dios", manifestó orgulloso junto a unos 35 compañeros que gritaban y saltaban alegremente al son de los cánticos.

Las confesiones religiosas se unen frente al aborto

Distintas confesiones religiosas se manifestaron contra la medida abortiva. "Se me ocurre que un gobierno democrático tendrá que considerar estas manifestaciones", dijo en tono serio el arzobispo de Concepción, monseñor Antonio Moreno Casamitjana, quien al pie de la Catedral recibió, junto al rabino de Concepción, Angel Kreiman, y al pastor de jóvenes de la Iglesia Metodista Pentecostal, Leodán Jiménez Atencio, a la multitudinaria marcha. El arzobispo acotó que "esta es una manifestación de que hay fuerzas sociales que están preocupadas por lo que está pasando y no es llegar y pasar por encima". Agregó que es necesario dialogar y ver si las políticas de gobierno que se están llevando adelante "corresponden a lo que el pueblo chileno espera de sus autoridades", comentó.

Por su parte, el rabino señaló que en Chile "se quiere imponer una dictadura de la secularización". Esto, porque explicó que la mayoría de los chilenos tiene una espiritualidad religiosa y convicciones judeocristianas que no van en la línea planteada por el gobierno con la decisión de entregar libremente la "píldora del día después". Acotó que hay "una malentendida manera de destape" y explicó que lo contrario al progreso no es el conservadurismo, como se les podría criticar a las iglesias, sino que "la ignorancia". El progreso, dijo, es "combatir el hambre, dar trabajo, ampliar la cultura, elevar el nivel educacional y no tratar de abolir la tradición de este pueblo".

El pastor Leodán Jiménez explicó que su iglesia está en contra de la entrega indiscriminada de la píldora, pero que en casos excepcionales, como violaciones, no se opondrían.

Políticos y educadores, en la manifestación

Parlamentarios y concejales también se unieron a la marcha; entre ellos, el diputado DC Jorge Sabag Villalobos. Con decepción reconoció que, como parte de la Concertación, poco pueden hacer para revertir la medida que, dijo, su gobierno tomó entre cuatro paredes. "Más allá de hacer ver nuestra postura, nos vemos impotentes de poder hacer algo más. A esto se une que en la DC hay voces disidentes, lo que nos resta piso político", opinó. Dijo que la medida adoptada por la presidenta -a la que ayudaron a llegar a La Moneda, hizo ver- "es una mala señal a las chicas de que esto es tirar y abrazarse".  Agregó que "el grito hay que pegarlo ahora, porque después va a ser tarde", en alusión al aborto. Respecto a la vía judicial para revertir la medida, dijo no "creer en la justicia, porque ésta sirve a los gobiernos de turno.
   
Tras la marcha, en un escenario habilitado para el cierre, los manifestantes entonaron el Himno Nacional, interpretado por el tenor Alexis Sánchez, y la canción símbolo de la jornada: "Que cante la vida", de Alberto Plaza. También hubo discursos, como el del médico Cristián Vargas Manríquez, miembro de la Unidad de Bioética de la Universidad Católica de la Santísima Concepción. Vargas expuso que tras aprobarse la distribución de la píldora en Inglaterra, entre 1992 y 2000, la tasa de embarazos no deseados no disminuyó, por lo que su entrega tuvo "efecto cero" y, por el contrario, sí aumentaron las enfermedades de transmisión sexual.