Garzón vs. Ferrín Calamita: todos somos iguales, pero unos más iguales que otros

Garzón vs. Ferrín Calamita: todos somos iguales, pero unos más iguales que otros

La igualdad ante la ley debe ser no sólo para los querellados, sino también para los querellantes.

FERNANDO SIVIT (REDACCIÓN HO).- Ya lo dijo Orwell en Rebelión en la Granja: “todos somos iguales, pero algunos son más iguales que otros”. Es difícil entender que a un ciudadano de a pie se le juzgue conforme a la ley por el delito cometido y sin embargo a un juez no se le aplique la misma vara de medir. Es algo así como si a un agente de la circulación no se le pudiera multar cuando infringe las leyes de tráfico.

Pero lo más curioso es que sobre algunos jueces ya ha caído el peso de la ley, sin que haya habido movilizaciones como las que han tenido lugar con Garzón. Un ejemplo es el del juez Fernando Ferrín, quien fue condenado a inhabilitación temporal para empleo o cargo público por otorgar la custodia de dos niñas a su padre, moviéndole siempre "el interés supremo de la menor", entre otras razones por considerar que la convivencia con su madre y su pareja, otra mujer, podría perjudicar a la formación de las niñas. 

Además, esta igualdad ante la ley debe ser no sólo para los querellados sino también para los querellantes. Cuando alguien no le otorga los mismos derechos a quien no piensa como él, está imitando las formas de quien durante cuarenta años pensaba que sus enemigos eran los enemigos de España.

El descrédito de nuestro país no para y los juicios que los países europeos tienen de la justicia de España retrocederán, aún más, después de estos tristes acontecimientos.

Es llamativo que los mismos sindicatos que apenas se han movilizado en defensa de los derechos de los trabajadores, ahora salgan a la calle para apoyar al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. Parece que los cerca de cinco millones de parados se merecen un mayor respeto de quienes cobran por defender a los más desfavorecidos. Además, para completar este apoyo a Garzón Asociaciones por la Memoria Histórica se han querellado contra los jueces Varela y Saavedra.

Por otra parte, María Pilar Jiménez, presidente de la Asociación de Fiscales, valoraba así, en declaraciones a Servimedia que Jiménez Villarejo acusase de ser "cómplices de torturas" a los magistrados del T S: "hay que dejar a los jueces hacer su trabajo, que los procedimientos sigan su curso y que la Justicia sea lo más técnica posible y lo menos politizada". Por este motivo, esta portavoz estimó que declaraciones como las realizadas por Jiménez Villarejo en la Complutense "no contribuyen" a que haya una Justicia independiente y despolitizada. 

Es evidente, por otra parte, que los delitos que se imputan al juez Garzón son muy graves. Por hablar de uno de ellos: las escuchas telefónicas a los abogados en conversaciones con sus defendidos son algo inaudito en un estado democrático. En Europa, algunos eurodiputados al enterarse de este proceder no salían de su asombro ante este golpe mortal al estado de derecho. Algo raro está pasando en este país cuando el colectivo de abogados no ha defendido con todas sus energías uno de sus derechos más fundamentales. Algo así como si un árbitro le hiciera jugar sin botas a un futbolista.