Italia, conmocionada ante la falta de asistencia a un feto que sobrevivió dos días a un aborto

Italia, conmocionada ante la falta de asistencia a un feto que sobrevivió dos días a un aborto

El bebé, de 22 semanas y 300 gramos, sobrevivió a un "aborto terapéutico" durante dos días: la falta de oxígeno provocada por la desatención sanitaria le causó finalmente la muerte.

REDACCIÓN HO / ZENIT.ORG, Anita S. Bourdin.-  "La asistencia es un deber, más allá de la ley". Este recordatorio pronunciado  por el presidente emérito de la Academia Pontificia para la Vida, monseñor Elio Sgreccia, ante los micrófonos de Radio Vaticano, resume muy bien el sentir conmocionado de los ciudadanos italianos ante un caso que ha conmocionado al país: la supervivencia durante dos días de un feto de 22 semanas y de 300 gramos,  sometido a un "aborto terapéutico", que acabó falleciendo tras la  deshumanizada actitud y superficialidad arbitraria mostrada por el personal del hospital calabrés de Rossano en el que se perpetró el aborto, que no intentaron salvar al bebé, y acabó falleciendo por falta de oxígeno.

Médicos y enfermeros han recibido un aviso de apertura de investigación judicial por el procurador de la República de Rossano para verificar si fueron violadas las disposiciones de la ley 194.

El sábado por la mañana, una mujer se presentó en el hospital Nicola Giannattasio de Rossano Calabro, en la provincia italiana de Cosenza, para un aborto de un feto de 22 semanas. La última ecografía había indicado dos malformaciones en el paladar y en el labio del feto.

Los médicos perpetraron el aborto y el feto expulsado fue depositado en un paño y colocado en un contenedor a la espera de que muriera. Pero siguió respirando. Y la ley italiana no tiene previsto este caso, no obliga a nadie a verificar su estado ni a ayudarle.

Estava vivo

Unas horas más tarde, alguien notó movimientos en el contenedor y se lo confió en confesión al capellán del hospital. El domingo por la mañana, don Antonio Martello lo verificó en persona, vuando fue a rezar por él unas veinte horas despuñes del aborto: estaba moviéndose envuelto en una sábana unido al cordóin umbilical. El sacerdote alertó de inmediato a los doctores y fue trasladado a una unidad neonatal de un hospital vecino, el Annunziata de Cosenza, donde los médicos trataron de estabilizar sus condiciones de vida. Sin embargo, el feto murió horas después, en la madrugada del domingo al lunes.

Investigación

Los investigadores policiales quieren averiguar quién era el responsable de constatar la muerte y verificar si se trata de un caso de abandono terapéutico. Italia la ley obliga a los doctores preservar la vida de un niño si sobrevive a un aborto. Las autoridades de Salud, encabezadas por la ministra del sector, Eugenia Roccella, también iniciaron una investigación. La ley italiana permite el aborto desde 1978, sólo para determinados casos, como la discapacidad del feto, pero está prohibida si la discapacidad le permitirá llevar una vida con autonomía.

Una de las reacciones más lúcidas y que mejor recogen el sentir social ante tan deshumano caso es  la expresada por el obispo de Rossano-Cariati, monseñor Santo Marcianò, en un comunicado publicado en L'Osservatore Romano de este miércoles, 28 de abril de 2010. El obispo invita a la sociedad civil a reflexionar sobre el carácter dramático del aborto, en tanto que supresión de un ser humano, y en este caso, sobre el carácter ilícito de la definición de “terapéutico”.

“De hecho, no constituye una “cura”, sino que refuerza la mentalidad eugenésica que se extiende, y que no sólo aumenta el recurso al aborto, sino que plantea serias dudas sobre el presunto beneficio para la salud de la mujer y sobre el significado natural de la maternidad”, consideró monseñor Marcianò. “También nos invita a considerar con qué facilidad se trata de manera inhumana a una persona gravemente malformada y simplemente no deseada”, añadió.

Monseñor Marcianò espera que este caso abra un debate serio y fecundo y “conduzca a cada uno a colaborar para que el valor de la vida de toda persona humana sea reconocido como el fundamento de una sociedad civil y justa”.

Por su parte, el presidente emérito de la Academia Pontificia para la Vida, monseñor Elio Sgreccia, destacó los límites de una ley que no prevé la intubación y la ventilación para fetos de 23 o 24 semanas.

“El médico no debe mirar la fecha sino el hecho -indicó-. Pues si el feto abortado, de manera voluntaria o accidentada, está vivo -también si está en el límite de la supervivencia, en el límite de la cronología-, está en presencia de un feto que, porque es fuerte o porque las fechas no han sido bien calculadas, afortunadamente está viviendo, y está obligado a hacerle vivir”.

“La ley debe aclarar esto, o también debe anticipar la fecha de la vitalidad”, consideró.

Y añadió: “El obispo ha hecho bien al pedir una gran atención y una gran vigilancia porque lo que prevalece ante una vida humana -en conciencia y ante Dios- es que es una vida que nace e incluso ya fuera del útero de su madre, que manifiesta que puede vivir, y debe tener toda la ayuda posible”.