El rastro del aborto en tu vida cotidiana

El rastro del aborto en tu vida cotidiana

«BLOGS HO: <a href="http://blogs.hazteoir.org/marailime/2010/03/31/clinique-y-yo/">Clinique y Yo</a>, por Emilia Martínez»

REDACCIÓN HO.- Hace tres años, la empresa norteamericana Clinique fue acusada de utilizar embriones humanos para elaborar sus cosméticos. No es esta la primera denuncia que se formula sobre la utilización de “material” humano en los procesos de investigación y producción de la industria cosmética. Pero como casi siempre, esta información pasó casi inadvertida, o en todo caso no tuvo la repercusión que merecía, tal vez porque la sociedad española todavía no había tomado conciencia del horror.

El muy abortista periódico El País, en uno de sus habituales ejercicios de cinismo y doble moral, se rasgaba las vestiduras en febrero de 1985 ante el uso de restos humanos procedentes de abortorios.

La información, que tenía su origen en Hermann Tertsch, quien por entonces formaba parte de la redacción del periódico del PSOE, denunciaba unos hechos atroces:

“El descubrimiento de un comercio ilegal de fetos y órganos humanos destinados a la fabricación de productos de belleza ha provocado en Austria un escándalo de enormes proporciones. Embriones procedentes de las dos principales clínicas de abortos de la capital austriaca han sido vendidos regularmente en los últimos años a la industria cosmética. Las grandes empresas de este ramo han comprado también testículos y meninges extraídos durante las autopsias a fallecidos en la policlínica estatal vienesa.

Parte de los más de 70.000 abortos que se producen anualmente en Austria hayan servido de materia prima para la fabricación de productos cosméticos.

Dos redactores de la revista, que se hicieron pasar por representantes de una compañía francesa de productos de belleza, establecieron contacto con dos encargados del depósito de cadáveres de la Policlínica de Viena y mostraron su interés por comprar fetos humanos para su industria. En varias conversaciones, llevadas a cabo en parte en el mismo hospital y durante comidas de negocios en restaurantes, los dos miembros del personal del hospital llegaron a un acuerdo con los supuestos representantes franceses para la Venta de los fetos a 300 chelines (unas 2.500 pesetas) por unidad. Uno de los empleados del hospital manifestó durante estos encuentros haber estado vendiendo durante 14 años a una empresa de Alemania Occidental meninges humanas a razón de 100 chelines (830 pesetas) cada una. Los fetos ofrecidos a la venta procedían de las dos grandes clínicas que hay en Viena especializadas en la interrupción del embarazo.

También les ofrecieron testículos y meninges humanas de los cuerpos seccionados en el depósito de cadáveres de la clínica, que, al igual que las meninges y las glándulas pituitarias de los fetos, sirven para la fabricación de cremas faciales.”

La inexistente gripe A interesa más que los fetos en crema hidratante

Las presiones, la complicidad del poder político y mediático con la industria de la muerte y la larga mano económica de la industria del aborto (en España proporciona a los abortorios un negocio de 50 millones de euros, 8.319 millones de pesetas) han impedido siempre que denuncias como la formulada por Hermann Tertsch traspasaran los límites reducidos de los lectores de los periódicos.

Frente a la histeria de los gobiernos y de los medios de comunicación de todo el mundo ante la gripe A, que ha terminado convertida en una enfermedad supuesta, el más sospechoso silencio oculta lo que ha detrás de algunos negocios relacionados también con la salud, como los abortorios o la industria cosmética.

Pero gobiernos y poderes mediáticos saben que nuestra sociedad tiene el corazón podrido y, con tal de creerse el eslogan publicitario del último potingue, está dispuesta a olvidarlo todo.

“Esto es de película de terror”

Hasta que llega el día en que alguien con conciencia y humanidad se interesa por el asunto, empieza a indagar, lee aquí y allá… y termina descubriendo que, sin saberlo, le han convertido en cómplice del tráfico de abortos:

“Descubrir que sin saberlo, estás contribuyendo en la conspiración más malvada y perversa que una persona pueda imaginar, contra el Ser Humano más inocente e indefenso de todos, el Niño por nacer al mundo, te impacta de tal modo, que te parte en un instante el Alma.”

En el blog de Derecho a Vivir Lugo se narra estos días el descubrimiento del horror (Comercio con fetos humanos) y las consecuencias que ello comporta en las personas bien nacidas. El honesto, sincero y valiente relato de Emilia Martínez (Clinic y Yo) refleja la impotencia de quien descubre que la cultura de la muerte se ha infiltrado en su vida cotidiana:

“Prometiéndonos belleza, con los restos de los hijos arrancados cruelmente a unas madres, que de saberlo, se lo pensarían mejor.”

Más información en:

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Esto es como la Manzana, que mediante engaño, el demonio hizo comer a Eva y ésta a Adán. Ellos pecaron porque tras darse cuenta, de lo que habían hecho, en lugar de hacer algo por remediarlo, optaron por esconderse, ¡Como si fuera posible esconderse de uno mismo, ó de Dios! Ahora está en manos de todos los que conocemos ésta maldad, y nuestro deber es hacer algo al respecto. Tampoco están libres los hombres, hoy más que nunca, se promociona la belleza masculina con tratamientos y cuidados cosméticos, ¿Acaso es posible pensar que éstos, están libres de los "principios activos" obtenidos de la sangre de los inocentes? ¿Ó se optará hacer como Adán y Eva? esconderse, ¿Pero de quién?

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