Concentración 22-S: Manifesto por la Verdad, la Libertad de Expresión y la Libertad Religiosa

Este es el texto del manifiesto que se leyó esta tarde en la concentración de apoyo a S.S. el Papa Benedicto XVI, celebrada en Madrid a las 17 h. El manifiesto va a servir de base de una campaña de recogida de firmas que promoverá HazteOir.org a partir de la semana que viene.

<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /> MANIFIESTO POR LA VERDAD, LA LIBERTAD DE EXPRESION Y LA LIBERTAD RELIGIOSA
 
Ante las reiteradas descalificaciones y amenazas que está recibiendo en estos días S.S. el Papa Benedicto XVI, en su mayoría procedentes de dirigentes del mundo islámico, queremos manifestar nuestro apoyo incondicional al Papa, a la verdad y a las libertades religiosa y de expresión. En este sentido, suscribimos las palabras que sobre este asunto ha pronunciado un destacado líder musulmán: "Nosotros respetamos al Papa y a todos quienes están interesados en la paz y la justicia. Musulmanes, cristianos, judíos, todos, si verdaderamente son seguidores de Dios, son partidarios de la paz, de la hermandad".
 
Como personas  de buena voluntad, defendemos tanto el derecho a expresar pacíficamente nuestras creencias y opiniones como el respeto hacia las personas que no las comparten y su derecho a expresar esa discrepancia por medios pacíficos. Queremos un mundo en paz, y tendemos nuestra mano a los hombres y mujeres de buena voluntad de todo el mundo para defender y promover la libertad y el diálogo en todos los pueblos. Buscamos una paz que, para ser verdadera y estable, exige el diálogo libre y abierto entre todos y la búsqueda y el respeto a la verdad.
 
Manifestamos nuestro apoyo a S.S. el Papa Benedicto XVI, valoramos su incansable labor por la paz y el diálogo entre las personas de todas las religiones y defendemos su libertad para expresar libremente sus opiniones y creencias.
 
Manifestamos muy especialmente nuestro apoyo a muchos millones de nuestros hermanos musulmanes que, lejos de ser culpables de esta situación, son sus primeras víctimas. Víctimas de regímenes que les impiden buscar libremente la verdad, negando o limitando su libertad de expresión y su acceso a la información. Víctimas de regímenes que impiden o limitan su libertad religiosa, para conocer otras religiones, para cambiar de religión e incluso para manifestar dudas o críticas sobre la suya propia.
 
Manifestamos también nuestro apoyo a todos los ciudadanos de países occidentales de todas las religiones que, al igual que Benedicto XVI, han visto amenazadas sus vidas y su libertad por los extremistas islámicos. Apoyamos a musulmanes como Ayan Hirsi Alí, a ateos como la recientemente fallecida Oriana Fallaci, a cristianos como Gustavo de Arístegui y a tantos otros que han sufrido las amenazas de los radicales.
 
Movidos por este afán por la paz y la libertad, debemos denunciar las agresiones recientes tanto a la verdad como a las libertades:
 
Denunciamos en primer lugar la manipulación de la verdad por ciertos medios occidentales, que han tergiversado y manipulado las palabras del Papa y con ello han inducido engañosamente a muchos musulmanes a reaccionar ante unos agravios inexistentes a sus creencias.
 
Denunciamos también la actuación de muchos dirigentes musulmanes, que han arrastrado a sus pueblos a la ira, el odio e incluso la violencia, al mismo tiempo que con la censura y otras limitaciones a la libertad les impedían conocer el contenido exacto de las palabras del Papa.
 
Denunciamos la violencia, tanto verbal, como física y moral, contra quienes discrepan de las opiniones de ciertos dirigentes islámicos. Denunciamos las amenazas, los asesinatos, la profanación de lugares de culto y las injurias y calumnias como contrarias a la dignidad humana y opuestas a la paz y la convivencia.
 
Denunciamos el doble rasero de muchos musulmanes y occidentales, que sin respetar la igualdad entre las personas por encima de su cultura y religión, exigen disculpas al Papa y otras personas , mientras que diariamente profieren o consienten gravísimos insultos, calumnias, amenazas e incitaciones al odio contra los cristianos, hindúes y judíos en general y contra aquellos agnósticos y musulmanes que no se someten a sus designios.
 
Reclamamos a todos los gobiernos que reconozcan y defiendan activamente las libertades religiosa y de expresión.
 
Reclamamos a todos los gobiernos, y muy especialmente a los de los países de mayoría musulmana, que supriman todas las medidas legales y administrativas que prohíban o limiten la libertad religiosa, incluyendo el culto público, la exhibición pública de símbolos o prendas de vestir religiosos, la predicación pacífica, la expresión pública de dudas o críticas a la propia religión y el derecho a cambiar de religión cuando la propia conciencia lo pida. Igualmente, reclamamos que se establezcan medidas que impidan o castiguen cualquier violación de la libertad religiosa por particulares.
 
Reclamamos igualmente a todos los gobiernos que se supriman todas las medidas legales y administrativas que prohíban o limiten la libertad de expresión y de prensa, incluyendo la censura de contenidos y la prohibición de acceder a publicaciones, emisiones y servicios de información extranjeros que no sean delictivos.
 
Reclamamos a los gobiernos de los países donde han tenido lugar los asesinatos, las profanaciones de lugares de culto y las amenazas de muerte que investiguen estos crímenes con diligencia, persigan y detengan a sus responsables, los sometan a un juicio justo y les impongan las penas previstas en las leyes vigentes.

 

Reclamamos a todos los gobiernos, y muy especialmente a los occidentales, que en sus relaciones diplomáticas, políticas y económicas exijan el cumplimiento del principio de reciprocidad, de manera que sus ciudadanos puedan ejercer en terceros países sus libertades religiosa y de expresión con la misma libertad y protección de la que gozan los ciudadanos de esos terceros países cuando son éstos los que residen en su país.
 
Reclamamos a todos los gobernantes y dirigentes políticos, religiosos y sociales que defiendan activa, inmediata e incondicionalmente la libertad de cualquiera que la vea amenazada con todos los medios legales a su alcance. En este sentido, queremos destacar y agradecer el rápido e incondicional apoyo que S.S. el Papa ha recibido de dirigentes como la Sra. Angela Merkel, Canciller de Alemania, el Sr. José Manuel Durao Barroso, Presidente de la Comisión Europea, y el Sr. Mahmud Ahmanideyad, Presidente de la República Islámica de Irán.
 

La libertad religiosa y de expresión, junto con el respeto a la verdad, son las piedras de toque de todos los derechos humanos y el fundamento de toda paz duradera. Allí donde faltan no es posible la construcción de una sociedad plenamente humana. Ante los recientes ataques a las mismas por parte de ciertos grupos extremistas islámicos y laicistas, llamamos a todos, sea cual sea su religión o nacionalidad, a la movilización constante y pacífica para defenderlas y ampliarlas.
 
Madrid, 22 de septiembre de 2006.

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